Diego Godín

"Hacerle daño al rival fue nuestro debe"

El capitán celeste tiene 15 días de vacaciones, pero optó por quedarse en el campo de sus padres en su Colonia natal. “Disfruto más acá yendo a cazar y a pescar con amigos. Por suerte está lloviendo bastante y hacía falta. Estoy contento, más que nada por las praderas, que están todas amarillas y el ganando necesita comer”, contó Diego.

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Foto: Francisco Flores

“La verdad que mi padre dentro de la sequía que hay ha ido rotando las praderas y se han mantenido bastante. Virtud de él que está en el día a día”, agregó el zaguero. En la tranquilidad del campo fue autocrítico y reconoció que en la Copa se recibió como capitán de la selección. “El grupo es divino, espectacular, muy sano y profesional y eso lo hace más fácil”.

—¿Qué le dejó la Copa América?

—Por más de que fuimos con el perfil bajo y mucha humildad, no nos vamos a mentir... internamente queríamos llegar a la final y ganarla. Ganarle a Chile, llegar al final y defender el título. Los uruguayos somos competitivos y siempre queremos ganar, por más que queramos esconderlo, es imposible. Me dejó cosas buenas, porque fue una experiencia espectacular para muchos jóvenes; para ver dónde estamos parados y qué se puede mejorar de cara a las Eliminatorias, que esta vez van a ser más duras todavía.

—¿Y dónde estamos parados?

—Sinceramente, creo que el equipo dio una buena imagen. Lo hablaba con varios de los compañeros y creo que se mantiene el camino. No cambiamos nuestra forma de jugar, mantuvimos la identidad, eso de la lucha, el corazón, de un gran poder defensivo y táctico. Es verdad que nos faltó la otra parte, la de hacerle daño al rival, la de concretar las situaciones que tuvimos. Ese fue nuestro debe. Pero tampoco por eso nos eliminaron de la Copa.

—O sea que se extrañó mucho a Luis Suárez.

—Hubo momentos en que se jugó bien y se crearon ocasiones. Es cierto que nos faltó un jugador que para ese tipo de juego es letal, como Luis. En otros momentos, jugando de la misma manera, se materializaban ocasiones que parecían imposibles. Y eso nos terminaba dando resultado. Resultados y campeonatos, como pasó en la Copa América pasada.

—Hoy se dice que Uruguay juega demasiado a la defensiva, ¿qué piensa?

—Se jugó de la misma manera que venimos haciéndolo hace años, desde que arrancamos juntos en 2006. Con el mismo estilo, pero a veces la pelota entra y otras no. La manera de jugar es la misma, por eso no hay que alarmarse. No hay que preocuparse, pero sí ocuparse en ver cómo podemos mejorar. Y me imagino que el maestro estará en lo mismo, reflexionando para ver cómo mejorar. Con respecto a las críticas, cuando no ganás siempre las hay, mientras que sean constructivas está bueno. Es normal y nosotros somos los primeros en ser autocríticos. Cuando son destructivas, para hacer daño, no tienen ningún sentido.

—¿Siente que se recibió de capitán celeste en la Copa?

—Sí, un poco sí. Por todas las cosas que pasaron en la Copa, por un montón de cosas internas. Siempre dije que asumía la responsabilidad, que me encantaba, que era hermosa. Un orgullo frente a mi país, a mi selección y a mis compañeros. Liderar se trata de eso: de mostrar la responsabilidad desde el ejemplo y hacer sentir a todos importantes dentro del grupo. Y transmitirle a los compañeros el sentimiento. En ese sentido me sentí muy cómodo, muy bien. El grupo es divino, espectacular, muy sano y muy profesional. Y eso lo hace todo más fácil.

—Hablando de capitanes, ¿qué opina de lo que puso Lugano en las redes sociales sobre Jara?

—Actuó con el corazón, como hubiera actuado cualquier otro uruguayo en ese momento. Cuando pasan ese tipo de cosas, que exceden lo deportivo, se pasa a un tema personal y de códigos de vida. A mí no se me pasa por la cabeza ir a la cancha a intentar sacar a un colega que haya tenido un problema familiar tan grave, como tuvo Edinson. Sé que esas cosas existieron siempre, lo he hablado con veteranos y con la "Tota" mismo. Antes esas cosas pasaban pero después te iban a buscar al vestuario o a tu casa. Esas cosas pasaban adentro y también afuera de la cancha. Y eso hoy en día no pasa. La "Tota" lo puso en twitter, pero uno nunca sabe las vueltas de la vida y te podés encontrar en cualquier lado. Cuando pasás ciertos límites dentro de la cancha tenés que ser responsable afuera de las consecuencias que pueda tener. Y no es una amenaza.

—¿Cree que se han perdido los códigos en el fútbol?

—No sé... yo hablo por mí. A mí no se me pasa por la cabeza ir a decirle una cosa así a un colega, sea del equipo que sea o del país que sea. Sinceramente, no me sale y tampoco meter el dedo ahí. Capaz que te pego una patada, un codazo o te puteo, pero eso otro a mí no se me pasa por la cabeza. Por eso no lo comparto ni lo comprendo. Me criaron con otro tipo de valores y, más allá de lo deportivo o de lo que pasa dentro de una cancha, tengo valores de vida y no puedo compartir ese tipo de cosas. Es eso, nada más.

—¿A quién ve para ganar la Copa? (La entrevista fue realizada al mediodía de ayer antes del partido entre Chile y Perú).

—Está claro que ahora ningún uruguayo quiere que la gane Chile por lo que pasó, ni Argentina porque nos iguala en la cantidad de copas ganadas. Y yo no soy la excepción. Aunque sinceramente, creo que está para uno de esos dos. Es como hablábamos con los muchachos: nos gustaría una final Perú-Paraguay. No porque tenga algo contra los argentinos, porque no lo tengo; es para que no nos igualen y tampoco queremos que Chile gane por lo que pasó. ¡Que nunca gane nada!

—Se dice que tiene posibilidades de pasar al Milan, ¿qué novedades tiene del futuro?

—Sinceramente no sé nada. Estaba en la Copa metido al 100%, así que de verdad no sé nada. No me han dicho nada, y ahora quiero pasar estos días tranquilo, desconectarme y luego ya habrá tiempo de ver qué hay de cierto en todos esos rumores que hay en la prensa. Y qué es lo mejor.

—¿Pero se imagina en el fútbol italiano, tan defensivo y tan táctico? ¿No le costaría salir de un equipo donde es tan importante como en Atlético de Madrid y donde Simeone lo considera tanto?

—No sé, no me he puesto ni siquiera a pensarlo. Hoy por hoy no me veo en el Milan por un tema deportivo. En este momento deportivamente el Milan está lejos de lo que es Atlético de Madrid. Deportivamente, sería dar un paso atrás, esa es la realidad. Pero no me he puesto a hablarlo. En Atlético de Madrid me siento muy cómodo, muy bien y sé que las aspiraciones deportivas son muy altas. Después, si hay otros clubes que puedan aspirar a lo mismo o más que Atlético de Madrid, ya será otra cosa. Pero en este momento no me he planteado nada todavía.

En el casamiento le gustaría imitar al "cebolla"

Tras pasar unos días con su hermana Lucía en Montevideo, el defensa de Atlético de Madrid disfruta de las tareas del campo que tanto le gustan. Corta leña, sale a caballo y goza con la compañía de sus animales, todas cosas que extraña cuando se encuentra en la capital española. Un día un cordero, al otro unas milanesas de ciervo, que según dijo son riquísimas. "Trato de disfrutar de todo lo que no tengo en el año", admitió. En su Rosario natal se pone al día con sus padres, Julio e Iris, con sus tíos y otros familiares y también con amigos de su niñez.

Más allá de su gusto por el campo, una de las razones por las que Godín se quedó en Uruguay es por el casamiento de Cristian Rodríguez, que tendrá lugar en Juan Lacaze el próximo domingo. "Para él era más importante el casamiento en el campo que la iglesia y la fiesta", dijo entre risas Godín, quien sin embargo, reconoció que a él no le disgustaría casarse como su compañero y amigo el "Cebolla".

"Pero está la otra parte, la femenina, y hay que ver qué opina Sofía, pero es muy lindo hacer algo así en el campo como hace el Cebolla, con asado con cuero y todo. Hay que tratar de convencer a Sofía o hacer dos casamientos como el Cebolla, uno con fiesta más formal y otro en el campo. Tuvo que transar", agregó siempre riendo. Igual aclaró que todavía no hay fecha para su casamiento.

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