NACIONAL

Gutiérrez vibró más con los goles ajenos

Un panameño y un “Chino” hicieron que el técnico de Nacional, que tuvo un debut “raro”, gritara como nunca.

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Álvaro Gutierrez

1) ¿Recuerda su primer clásico?

Lo recuerdo, sí; claro…lo que pasa es que no fue con Nacional, ¡Je! ¡Je! ¡Fue con Peñarol! Para mí, y por eso lo tengo presente, fue un momento muy importante, que lo viví con mucho nerviosismo, lógicamente, porque pasar de jugar en Bella Vista a un equipo grande, y justo por una Liguilla, no era fácil. Estaba nervioso porque nunca había jugado con una cancha llena como estaba el estadio. Además, no me había podido adaptar bien, necesitaba un tiempo… Ese clásico lo empatamos y el otro, también por esa Liguilla, lo perdimos por penales. Después, ya con Nacional, ese mismo año, en el 92, tuvimos varios clásicos más… dos por el Uruguayo, dos por la Supercopa, y por suerte nos agarró en una buena racha: empatamos dos y ganamos dos, uno de ellos con aquel gol de Dely Valdés el día que dimos la vuelta (olímpica), porque ahí Nacional salió campeón uruguayo; pero… en fin, el primero de todos fue empate: íbamos perdiendo 2 a 0 y empatamos 2 a 2.

2) ¿La mayor alegría en un clásico?

Y… hubo dos. Esa de la vez que ganamos 1 a 0 con gol de Dely Valdés, porque con ese triunfo salimos campeones, aunque no eran finales ni nada: justo, coincidió que Nacional salía campeón si ganaba el clásico; y la otra, como cualquiera se podrá imaginar, fue ya como entrenador: el clásico del Torneo Apertura, por las circunstancias en las que se dio. Veníamos bien, necesitábamos ganar, y dar vuelta un clásico en 4…bueno, por algo es la primera vez que pasa en la historia del fútbol uruguayo. Realmente, fue una emoción bárbara.

3) ¿La mayor tristeza en un clásico?

Creo que en uno de los últimos clásicos que jugué, me parece que fue en el 93. Creo que perdimos 3 a 0, un gol vino porque perdí la marca y me ganaron la posición, me expulsaron…¡fue uno de esos días que no sale nada!

4) ¿El gol que más gritó en un clásico?

Y…¡el mío! Yo hice un gol en el clásico de una Liguilla que ganamos 3 a 1, y el mío fue el tercero. Así que yo creo que el que más grité fue el del "Chino" Recoba en el último clásico. Te digo más: no sé si habré gritado otro gol así, de esa forma, en toda mi carrera. Además, es como te digo: a veces tenés las cosas contenidas porque sos el entrenador, no estás jugando. De repente, aunque sea un gol muy importante, como jugador, porque estás cansado no lo gritás tanto.

5) ¿Cambia el trabajo de la semana por el clásico?

No, pero por lo que reviste el clásico, hay una parte emocional que, de repente, juega más en lo previo que antes de otros partidos; y algo fundamental, para mí, en este tipo de partidos es estar bien ordenados, tratar de hacer muy bien las cosas, tanto defensiva como ofensivamente…y lo emocional a veces pesa, porque hay jugadores que ya tienen experiencia, otros que no, y hay que manejar, y sobre todo equiparar, todo eso. Yo, por ejemplo, antes de los clásicos presto mucha atención a no pasarse de rosca; porque a veces entramos a la cancha demasiado efusivos y nos llenamos de amarillas que nos condicionan… o, incluso, por vehemencia salimos a lugares a los que no tenemos que salir. Así que en los clásicos hay que controlar ese tipo de cosas que, tal vez, antes de otros partidos no se dan tanto. Hay que tener cabeza fría, porque si bien es cierto que los clásicos se juegan con el corazón, la cabeza es importante. Hoy en día el fútbol pasa por la toma de decisiones, y el que tiene más preparación para tomar decisiones, que a veces son en fracciones de segundos, y para utilizar mejor las herramientas que tenga, tiene una ventaja.

6) La noche antes, ¿duerme igual que antes de otro partido?

De repente, sí...pero también hay que ver un poco en la posición que venís; generalmente, cuando estás más necesitado, bueno… te ponés más nervioso, pero si tenés un respaldo de que sabés que si perdés no es tan grave como en otras circunstancias, ya no es tanto. En fin, el nerviosismo siempre existe, claro.

7) Lo que hace la noche post clásico, ¿cambia según el resultado?

Y… seguramente, porque cuando uno pierde cualquier partido, y más un clásico, no tiene ganas de nada. No querés salir, estás triste; porque creo que todos los uruguayos somos así, es lo que nos hace diferentes… hay otras partes en donde después de un clásico, perdés y no pasa nada. Acá no: seas de Nacional, Peñarol, Defensor, Danubio, Cerro, o Rampla, perdés un clásico y te amargás, por una cuestión de responsabilidad. Igual, en el caso de mi familia, si tenemos la suerte de ganar, disfrutamos… sí, pero en casa. No somos de salir a ningún lado.

8) ¿El clásico lo pone nervioso, ansioso, o lo disfruta?

Por ejemplo, ahora que estamos bastante alejados del día del clásico, uno está contento, está tranquilo, pero a medida que se va acercando el día uno se va poniendo más serio, porque la verdad es que antes de un clásico siempre hay alguna incertidumbre; en una palabra, uno siempre tiene nervios, más allá de que pueda tener la certeza de que se trabajó bien, de que el clásico te agarra en un buen momento…¡ojo, no estoy hablando de ese caso puntual, eh! Siempre tiene la incertidumbre de lo que pueda pasar y la ansiedad…que cuando sos jugador la vas apagando en los primeros minutos de juego, pero cuando sos entrenador tenés menos opciones, de repente, de poder incidir en el resultado. Por eso se sufre más como entrenador que como jugador. Yo, al menos, disfrutaba más como jugador que como entrenador.

9) ¿Su familia va al estadio?

Mi hijo a veces quiere ir, el menor de los dos varones; el mayor tiene 17 años, y el de 14 es el que, geneneralmente, tiene más ganas de ir; pero para estar más tranquilo yo, trato de que no vaya. Así no me tengo que andar preocupando por nada.

10) ¿Hace promesas? ¿Tiene cábalas?

Promesas, no; pero cábalas, sí… siempre hay alguna. Es como un refuerzo para eso que digo de matar la ansiedad; pero no es nada importante como para desesperarme.

11) ¿Qué le dice a Bengoechea si se lo cruza en la calle?

¡Que no nos gane! ¡Ja! ¡Ja! ¡Ja! Naaa… ¿qué le voy a decir? Y… mucha suerte y que salga todo bien, bueno… se sabe que nosotros vamos a pelear los tres puntos como los van a pelear ellos; así que… nada.

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