Álvaro Gutiérrez

El "Guti" la dibuja en arabia

“Estamos muy contentos, pero trabajando fuerte para seguir así, porque acá como en todos lados, mandan los resultados”.

El eterno femenino de una imaginativa pintora
Álvaro Gutierrez

A lvaro Gutiérrez lleva dos meses viviendo en Ryad, dirigiendo al Al-Shabab de Arabia Saudita. El ex técnico de Nacional recibió la llamada de Ovación mientras cenaba con sus compañeros del cuerpo técnico y los dos futbolistas uruguayos del equipo, Diego Arismendi y el ex Racing Mauricio Affonso.

El encargado de cocinar es generalmente el profesor Marcelo Giarruso. "Es que a él le gusta cocinar y a nosotros comer", dijo bromeando el "Guti". "Hoy nos deleitó con pato a la naranja", tiró. "No mentira, con una milanesas con ensalada", agregó siempre sonriendo. "Por lo general una vez por semana nos juntamos los uruguayos del equipo a cenar, los dos ‘profes’, Giarruso y Gabriel Gutiérrez, Mario (Picún), el ‘Mama’ y Affonso. Los ‘profes’, Mario y yo vivimos todos en el mismo barrio privado y el ‘Mama’ y Affonso en otro que está muy cerca. Comemos, nos quedamos charlando, contamos anécdotas y miramos los canales deportivos".

"Guti" ya habló con el "Polilla" Jorge Da Silva, que dirige a Al-Nassr y quedaron en juntarse a tomar unos mates, aunque ambos son conscientes de que en cualquier momento sus equipos estarán frente a frente.

El ex técnico tricolor está muy contento en su nuevo equipo. No podía haber arrancado mejor: dirigió tres partidos, dos por copa y el otro correspondiente a la liga y los ganó los tres. Y en la pretemporada que Al-Shabab realizó en Holanda, jugaron seis encuentros frente a equipos belgas y holandeses y ganaron cinco de ellos.

En Nacional, Gutiérrez mantenía con sus jugadores una relación muy cercana y amena, quizás porque a muchos de ellos los había dirigido en las formativas. La barrera del idioma no permite lo mismo con los futbolistas del Al Shabab. Para comunicarse con sus nuevos dirigidos utiliza el inglés, la pizarra, los dibujos y hasta las señas. "Todo lo que pueda", dijo. Aunque cuando se trata de explicar conceptos más importantes echa mano al traductor.

"El futbolista árabe tiene otras características. No son tan físicos, sino muy veloces. Son muy buenos técnicamente y muy rápidos. Y tienen un buen toque de pelota. Lo que les falta, de repente, es eso que tenemos los uruguayos, esa experiencia internacional, pero no es falta de carácter. Eso lo tienen. Estamos tratando de adaptarnos nosotros a sus características", explicó Gutiérrez. "Los jugadores son veloces, pero el fútbol no lo es tanto, porque con 45° de calor hay que medir los esfuerzos", agregó el entrenador.

A pesar de la velocidad de sus nuevos compañeros, ni el "Mama" Arismendi ni Affonso han tenido problemas para adaptarse. Es más, el ex Racing, ya lleva dos goles anotados.

Al Shabab es el menor de los tres equipos más importantes de Ryad, la capital de Arabia Saudita. El que tiene menos hinchada. Pero sus instalaciones impresionaron a Gutiérrez. "Tiene su propio estadio con las oficinas integradas, tres canchas de entrenamiento, gimnasio cerrado, sauna, de todo. Y hay un manager que se ocupa de solucionar cualquier inconveniente", relató. "Al príncipe, que es el dueño del equipo lo habré visto unas cuatro veces. Estuvo en la pretemporada, siempre está pendiente de que no nos falte nada", contó.

Los uruguayos están solos porque están esperando obtener las tarjetas de residencia para conseguir las visas para sus respectivas familias. Gutiérrez extraña muchos a sus tres hijos y a su esposa Guyunusa. Seguramente ella viaje con la pequeña Guadalupe y se quede un buen tiempo aunque deba vestirse con túnica negra. Los hijos mayores del entrenador, Federico y Santiago, deberán esperar a las vacaciones liceales para hacerlo. "Se extraña sí, pero ya sabemos que el fútbol es muy sacrificado. Se extraña la familia y al Uruguay todo. Bueno, algunas cosas, otras no tanto. Por ejemplo, acá no hay ningún tipo de problemas de seguridad. Todo lo contrario. No hay robos. A veces la gente deja el auto abierto, con el aire acondicionado prendido y no pasa nada", contó.

"Nuestra meta es llegar lo más alto posible. El objetivo mínimo es clasificar a la Champions League asiática. Lo hacen los tres primeros. Y ganar alguna de las tres copas que se juegan acá: la de la Liga es la más importante, y también están la Copa del Rey y la del Príncipe", contó el DT sobre sus objetivos.

"Estamos muy contentos, pero trabajando fuerte para seguir contentos, porque acá como en todos lados, las cosas dependen de los resultados".

Tradiciones.

En Ryad se mantienen las tradiciones culturales. Aunque se han occidentalizado bastante. Un ejemplo, las cadenas de comida rápida como Mc Donalds y Burger King. "Se consigue de todo. Y hay muchas marcas que no están en Uruguay".

Esquemas.

Al Shabab suele jugar con un esquema 4-4-2. Aunque también puede utilizar un 4-2-3-1 o un 4-2-1-3. "En realidad el funcionamiento es muy parecido, lo que cambia es que a veces mandamos a los puntas más arriba", explicó "Guti".

Munúa DT.

n"No me extrañó que Munúa sea el técnico de Nacional, pero sí me sorprendió un poco porque le quedaba un año más de contrato y pensé que iba a seguir jugando. Él siempre me decía que ya tenía el curso hecho y que le gustaría dirigir", dijo Gutiérrez. "Acá estamos todos pendientes de Nacional y nos alegra que todo esté funcionando bien en el club. Claro, le dejamos la base armada, y clasificado a dos copas internacionales, ¿no?", añadió bromeando al comparar su situación, cuando llegó Nacional, con la de Múnua. Él tras un clásico de 5 a 0 en contra.

La Banda.

Los uruguayos del Al Shabab posan para Ovación en el estadio Rey Fahd: el profesor Marcelo Giarruso, Diego Arismendi, Álvaro Gutiérrez, su ayudante Mario Picún, el profesor Gabriel Gutiérrez, Mauricio Affonso y el entrenador de arqueros Fernando Pérez, que ya estaba en el club, pero que también es uruguayo. Todos recibieron casa y auto, Gutiérrez tiene una gran camioneta Chevrolet en la que se traslada a diario junto a sus compañeros. En el barrio privado donde viven no falta nada. Hay restaurante, gimnasio, piscinas y canchas techadas de squash.

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