en el saroldi

El grito del alma

En los descuentos, Michael Santos marcó de penal el gol del triunfo de River 1-0 ante Racing y los del Prado se aseguraron la clasificación a la Libertadores y continúan por el título del Clausura.

Michael Santos celebra el gol del triunfo. Foto: L. Carreño
Michael Santos celebra el gol del triunfo. Foto: L. Carreño
Jorge Contreras intenta distraer a Santos, antes de rematar el penal. Foto: L Carreño
Jorge Contreras intenta distraer a Santos, antes de rematar el penal. Foto: L Carreño
Andrés Cunha, el uruguayo que dirigirá en la Copa América, arbitró en el Saroldi. Foto: L. Carreño
Andrés Cunha, el uruguayo que dirigirá en la Copa América, arbitró en el Saroldi. Foto: L. Carreño
El encuentro entre River y Racing fue intenso. Foto: L. Carreño.
El encuentro entre River y Racing fue intenso. Foto: L. Carreño.
Darwin Quintana, el asistente de Almada, dirigió por la suspensión del DT. Foto: L. Carreño.
Darwin Quintana, el asistente de Almada, dirigió por la suspensión del DT. Foto: L. Carreño.
Cardozo no lo toca, Schiappacasse se deja caer: no fue penal. Foto: L. Carreño.
Cardozo no lo toca, Schiappacasse se deja caer: no fue penal. Foto: L. Carreño.

Minuto 93 de un partido épico, en un Saroldi que hervía, por los intereses de uno de seguir por el título y del otro por ir a la Sudamericana.

Decimotercer córner del partido para River Plate y, como en los cinco anteriores, Robert Flores se acomoda al costado del banderín. Brazos en jarra, la pelota cae al medio del área, un jugador local cabecea, golpea en la mano de un visitante y Andrés Cunha, que estaba de frente a la jugada provoca reacciones opuestas en un solo, pero intenso, soplido.

“Cuando sentí el pitazo del penal me puse nervioso, como pocas veces me había pasado. Fue un segundo que pareció eterno, porque de pronto te pasa todo por la cabeza. Son muchas cosas… era la última chance que teníamos en el partido y sabía que tenía que rematarlo, porque el técnico y mis compañeros me habían dado la confianza. También, que no podía fallar. Me vino a la cabeza el que fallé la fecha pasada (ante El Tanque Sisley estrelló el remate en el travesaño). Enseguida, cuando agarré la pelota, me llené de confianza, sabía a qué lugar iba a rematar y le pegué con el alma”. El relato de Michael Santos se entrecorta. La emoción lo quiebra. “Fue muy fuerte lo que pasó”, agrega el futbolista de 22 años, que se plantó con autoridad ante las distracciones de Jorge Contreras, que en los preparativos se acercó para desconcentrarlo. Se había vestido de héroe. “¿De héroe…? Ni ahí. Solo le pegué a un penal. Lo que nadie me va a sacar es esta emoción que tengo”. El chiquilín se vuelve a quedar sin voz, saluda al periodista con un gesto que dice más que las palabras, baja la cabeza y avanza hacia el vestuario en medio de un cortejo de hinchas que lo abrazan y lo impulsan para reencontrarse casi 15 minutos después del final del partido con sus compañeros de batalla.

River ganó ayer uno de esos partidos que marcan. Por la forma en que jugó el equipo de Almada, y por la actitud con la que afrontó el desafío en una instancia decisiva. Con todo lo que implica ganar en la penúltima fecha para un equipo que está bajo sospecha -porque siempre se amaga pero no concreta-, y sabiendo que era la única alternativa para seguir en carrera por el título. Ganar a un Racing que, motivado por avanzar a una copa, sólo iba por la victoria. Que se plantó en la cancha, a partir del gran planteamiento de Ostolaza, con esa rebeldía y actitud de grande.

Entonces, al fútbol bien jugado -de los dos lados- y al deseo de brindar sensaciones mágicas con la pelota, le adosan el valor agregado de la entrega, de trancar con la cabeza, como cuando Gabriel Marques se lanzó a defender una pelota con un movimiento poco ortodoxo pero efectivo para la ocasión, el partido sube a un pedestal.

Los dos procedieron de la misma forma táctica: River con un 4-4-2 más ofensivo, con Marquinhos y Gorriarán dañando por afuera; Racing con un 4-4-2, más defensivo, bien posicionado en su cancha y con la carta en la manga del contragolpe. Los dos tuvieron el gol, pero fallaron. En el complemento, después de los 15’, se empezó a apagar River, se recostó en su cancha, y se alejó del triunfo. Quintana mandó a la cancha a Robert Flores. No le alcanzó para encender al equipo. Entonces lo reforzó con Schiappacasse, que con el potrero a flor de piel, empezó a cambiar el rumbo. Racing le respondió con lo suyo. Así llegaron a ese tremendo final. El del pitazo de Cunha, que estaba de frente a la jugada. A los nervios de Santos y al gol que reforzó la ilusión de un equipo que quiere ganar el Clausura. Por eso: Historia, ¡acá está River!

RIVER PLATE 1 - 0 RACING

River Plate: Gastón Olveira; Claudio Herrera, Cristian González, Iván Silva, Diego Rodríguez (85' Jonathan Ramírez); Marquinho (62' R. Flores), Gabriel Marques, Claudio Innella, Fernando Gorriarán; Leandro Rodríguez (73' N. Schiappacasse) y Michael Santos.

DT: Darwin Quintana (Guillermo Almada está suspendido).

Racing: Jorge Contreras; Gonzalo Aguilar, Rodrigo Brasesco, Darwin Torres, Sebastián Cardozo; Ignacio Nicolini, Ernesto Dudok, Diego Zabala (90' Jesús Trindade), Juan Pablo Rodríguez (90'+5 Mauro Estol); Diego Martiñones (81' A. Gutiérrez) y Mauricio Affonso.

DT: Santiago Ostolaza.

Gol: 90' M. Santos (RP) de penal.

Amarillas: J. Rodríguez (RAC), G. Marquez (RIV), J. Contreras (RAC) Marquinhos (RIV)

Estadio: Parque Saroldi

Árbitro: Andrés Cunha

Asistentes: Mauricio Espinosa y Javier Castro

4° Árbitro: Héctor Martínez

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