EN MËXICO

Gorriarán le cuida las espaldas a Lozano hasta en el hospital

“Brian es como un hermano para mí. Cuidarlo era lo mínimo que podía hacer por él. La esposa se quedaba de día y yo de noche”, contó el volante de Santos Laguna.

Lozano
Amigos. Fernando Gorriarán y Brian Lozano tras la operación del "Huevo" en México. 

Fernando Gorriarán llegó a México hace un año para defender a Santos Laguna. Lo hizo de la mano de Guillermo Almada, quien lo había subido a Primera División en River Plate, el club al que llegó con sólo 11 años.

La pandemia del coronavirus pegó fuerte en el país azteca. Los clubes estuvieron tres meses sin entrenar y regresaron la semana pasada. Pero en estos últimos días Gorriarán estuvo dedicado a las prácticas con el equipo de Almada y a los cuidados de su compañero y amigo Brian Lozano. El “Huevo” sufrió el sábado pasado fractura de tibia y peroné de su pierna derecha con desplazamiento durante el entrenamiento y fue intervenido quirúrgicamente el domingo.

Pues bien, Gorriarán fue quien lo cuidó en el sanatorio las dos primeras noches tras la operación. “Brian es como un hermano para mí. Era lo mínimo que podía hacer por él y sé que él hubiera hecho lo mismo por mí. Además, su esposa está embarazada, por eso cuando lo iban a operar hablé con ella y me ofrecí a cuidarlo si le parecía bien. Arreglamos que ella se quedaba de día y yo de noche”, relató Fernando, quien estaba bien cerca de la jugada cuando su amigo se fracturó. “Chocaron fuerte, pero nunca pensé que hubiese pasado eso. Estos días estuve yendo de tarde al hospital, hasta que le dieran el alta”, añadió el volante cuya amistad con Lozano nació cuando ambos integraron la selección uruguaya Sub 22 que ganó la medalla de oro en los Juegos Panamericanos de Canadá en 2015.

“Compartimos los Panamericanos y quedó una muy linda relación. Siempre estuvimos en contacto y cuando se dio la posibilidad de que yo viniera a Santos hablamos mucho y acá volvimos a encontrarnos”.

Es más, Lozano fue importante para que Gorriarán sobrellevara mejor la cuarentena. Es que el volante vive solo en el barrio privado “Hacienda el Rosario” de Torreón. Pero se juntó varias veces a entrenar con Lozano, que vive en una urbanización pegada a la suya y tomar unos mates juntos le ayudó a combatir la soledad. “Estaba todo el día con Brian, volvía a casa de noche y no lo sufrí tanto”.

river plate

Toda la vida en el Prado

Criado en el Prado, Gorriarán llegó a River Plate cuando tenía solamente 11 años tras haberse iniciado en el baby fútbol en Stockolmo. Hizo allí todas las formativas hasta que debutó en Primera en 2014 con Almada como técnico. “Juego al fútbol desde los 4 años. Mi familia es muy futbolera: mi hermano jugó en Primera División, en Racing, y mi primo también estuvo en equipos importantes. Es hereditario”.

Darsenero
Darsenero. Fernando Gorriarán celebrando un gol en River Plate donde se crió. Foto: archivo El País. 

Gorriarán llegó a México tras un pasaje de dos años por el Ferencváros de Hungría. No le costó acostumbrarse al fútbol azteca, en parte porque ya conocía bien la ideología de Almada. “Esta es una liga muy interesante, con grandes jugadores. Futbolistas de primer nivel, muchos de ellos de selección. El mexicano es un fútbol muy dinámico y muy atractivo para ver. Siempre decimos que si los equipos mexicanos jugaran la Copa Libertadores, la liga local sería mucho más conocida y se nombraría mucho más que ahora”, reflexionó.

“No me costó adaptarme, en parte porque estaban Brian y Guillermo (Almada). Conocer su idea me ayudó mucho. Además, desde el primer día el argentino Julio Furch me recibió de la mejor manera. Vive en el mismo lugar que yo y siempre estuvo a disposición”.

gorriaran
Gorriarán en acción en Santos Laguna, antes de que se cambiara el "look". 

El polifacético futbolista, quien ha jugado como volante, extremo o lateral, hizo toda su carrera en River Plate, hasta que en 2017 pasó al fútbol húngaro. “Fue una experiencia positiva, salí campeón y fui elegido el mejor jugador en el último torneo que jugué. Pero sentí que ya había cumplido un ciclo en un país que me dio mucho, donde maduré como jugador y como persona. Necesitaba un cambio: pasar a una liga más importante, como la mexicana”, explicó.

“Capaz que al principio Hungría me costó más que nada porque el fútbol es muy diferente al nuestro. Es mucho más rápido que el uruguayo. Al comienzo me costó la recepción y el pase”, admitió quien fue muy visitado por su familia y amigos durante sus dos temporadas en Budapest. Lo mismo iba a suceder en México, porque el futbolista esperaba unos amigos cuando se cerraron los aeropuertos y se cancelaron los vuelos por la pandemia.

polifuncional

"Poder jugar en varios puestos es una virtud"

En el Santos Laguna de Guillermo Almada, Gorriarán juega de doble 5. Pero ha pasado por diferentes posiciones durante su carrera. “Antes jugaba de extremo y también tuve algún partido de lateral derecho. Y en el medio he jugado en varias posiciones; en Hungría lo hice como enganche. Creo que poder jugar en varios puestos es una virtud que sirve para acoplarme mejor a la idea del entrenador”, contó.
“Donde me siento más cómodo es en la mitad de la cancha, de número 8 o de 10. Jugando con tres en el medio es donde mejor me siento”, añadió el polifuncional.

Tiene 25 años y tres años más de contrato en Santos Laguna. Aún hay mucho para dar en la única carrera que le interesó. “Si no hubiese sido jugador no sé qué hubiera sido; no sé hacer otra cosa”, confió quien sin embargo tiene liceo terminado. “No me daba mucho la cabeza para estudiar. Demasiado que le cumplí el sueño a mi papá y a mi mamá de terminar el liceo”, reconoció y agregó que lo más importante de su trayectoria fue haber ganado la medalla de oro en los Juegos Panamericanos.

A pesar de su juventud y de que tiene muchos años por delante dentro de las canchas, Gorriarán ya se ha puesto a pensar en su futuro y en lo qué hará cuando cuelgue los zapatos algún día. “Algo vinculado al fútbol va a ser, sin dudas, porque es a lo que he dedicado mi vida. He hablado mucho con mi representante sobre el tema. Y capaz que cuando me retire puedo trabajar con él o si él se jubila pasar a ocuparme yo de esos temas. Son cosas que voy manejando”, manifestó sobre el empresario Pablo Rivero.

Fernando estuvo en pareja pero ahora está solo. “Estoy soltero, pero bien, tranquilo; disfrutando de la vida. No hay apuro", culminó. Y parece tener razón. 

Reportar error
Enviado
Error
Reportar error
Temas relacionados