DEFENSOR SPORTING

Gonzalo Nápoli: el botija que va en busca de la felicidad

El volante de 18 años entró desde el banco para asegurar una clasificación que estaba muy difícil para Defensor Sporting

Festejo
Festejo. Gonzalo Nápoli celebra su conquista con Pablo López e Ignacio Laquintana.

"Recién estoy dando los primeros pasos en mi carrera, pero lo que espero es ser feliz”, afirmó Gonzalo Nápoli con inusitada madurez para sus 18 años. El volante ingresó a los 54 minutos ante Bolívar, estrelló una pelota en el palo y anotó a los 90’ el gol que aseguró la clasificación en un partido de mucho sufrimiento para los violetas.

Nápoli no respondió que quiere pegar el salto a Europa o llegar a la selección mayor como la mayoría de los futbolistas, simplemente espera ser feliz. “Quiero disfrutar y ojalá pueda tener una carrera larga. Estar tranquilo con al apoyo de mi familia y mis amigos. Obvio que todos aspiramos a hacer plata, irnos a Europa... Es mi trabajo, pero a veces te dan mucha plata y no sos feliz. O porque no jugás o porque extrañás a tu familia”, explicó quien jugó el miércoles su primer partido en el Franzini. Es que Gonzalo había hecho su debut en Primera División en el partido de ida en el estadio Hernando Siles de La Paz, donde le anularon un gol lícito.

El miércoles le costó mucho dormirse. Tras el partido tuvo que ir al control antidopaje y cuando regresó al vestuario junto al doctor Huertas, ya no quedaba ninguno de sus compañeros. Llegó a Atlántida (donde están alquilando sus padres) tarde y además no lograba conciliar el sueño. Recién lo hizo a las tres y media de la madrugada. “Además, me desperté temprano y no pude volver a dormirme”, contó.

“Para mí, era el primer partido en el Franzini y ver toda la gente que había fue impresionante. Me sentí muy contento, pero estaba ansioso, tenía muchas ganas de entrar”, agregó ya metiéndose en lo que fue la revancha.

“Sabíamos que Bolívar se iba a venir con todo. Empezamos bien, dominamos los primeros cinco minutos, pero después se nos vinieron arriba. Es difícil encontrar una explicación a lo que pasó. Son circunstancias del partido. Ellos empezaron a atacar cada vez más y nos complicamos. Estar afuera, esperando en el banco es feo. Ves que las cosas no salen y lo único que querés es entrar”, analizó.

A los 10’ del complemento, un tiempo que para Gonzalo fue eterno, el “Polilla” lo mandó a la cancha. En ese momento Defensor Sporting perdía 3 a 1 y el global estaba igualado en cinco goles. Bolívar atacaba y si marcaba un tanto más, dejaba afuera a los del Parque Rodó.

“Entré en un momento clave. Era difícil. Bolívar atacaba y la clasificación podía ser para cualquiera. Igual entré tranquilo y con mucha confianza en mis compañeros”, relató quien a poco de estar en la cancha tuvo una posibilidad de anotar. “Creo que fue en la segunda pelota que toqué, en un contragolpe. Me generaron los espacios, tiré cruzado y dio en el palo”.

También en un contragolpe arrancó la jugada en la que sí pudo convertir cuando ya iban 90’ y el árbitro había adicionado cinco minutos más. “Laquintana se fue por la banda derecha y a mí me vino un pensamiento a la cabeza. La jugada era parecida a la de su gol en La Paz, que no me dio para acompañarlo porque me ahogué. Esta vez tenía más aire y me dije ‘tengo que llegar’. El arquero cubrió enseguida y no pude definir. Cuando pude hacerlo me la sacaron y en el rebote lo vi solo a López y se la di, pero taparon. Le pegué de nuevo y me la atajó. ¡No le hacíamos más el gol! El arquero tenía tanta energía y se movía de un lado para el otro, que recién en el último rebote pude hacer el gol”, explicó sobre su conquista, la que algunos de sus compañeros, los que estaban en el banco, no se dieron cuenta que había sido suya.

Gonzalo tiene auto, pero no maneja porque recién tiene 18 y aún no pudo sacar la libreta. Esta tarde volverá de Atlántida para la práctica donde Da Silva comenzará a planificar el partido del miércoles frente a Barcelona de Guayaquil correspondiente a la segunda fase de la Copa. “Barcelona es un gran equipo, que juega muy bien. Pero me tengo fe y a mis compañeros también. Vamos a hacer un gran partido”, finalizó Nápoli.

historia

Pasó por todos los puestos

Tras hacer el baby en Exploradores, fue a probarse a la escuelita del profesor Santos en Defensor Sporting. “Había una cantidad impresionante de gurises, pero yo estaba contento sólo por estar ahí”, contó. Dos años después, cuando cumplió 14, lo ficharon. Pasó por todos los puestos. Con Santos era lateral izquierdo, pero lo que más le gusta es ser 5, aunque puede jugar por afuera. Eduardo Acevedo lo subió a entrenar y hacer pretemporada con el equipo principal, pero recién debutó con el “Polilla”.

Vive en el Buceo con sus padres, Gabriel y Rossana y su hermano mayor Gastón, que juega en la Liga Universitaria. Según dijo es tan bueno como él. 
 
Debe dos materias de quinto y todo sexto para terminar el liceo. "Había hecho terrible esfuerzo y dejé", reconoció quien tiene claro que debe retomar los estudios. 

piscina
Piscina. Tras la clasificación, Gonzalo pasó el día en Atlántida en la casa que alquilaron sus padres. 
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