NACIONAL

Gonzalo Bergessio, un instrumento que empieza a sonar bien

Para la "orquesta futbolística" que quiere armar Alexander Medina, ya hay un hombre que mandó señales claras de que las "mini sociedades" pueden empezar a tener el resultado que se espera.

Gonzalo Bergessio celebrando su primer gol con la camiseta de Nacional
Gonzalo Bergessio celebrando su primer gol con la camiseta de Nacional

Acomodarse a un equipo, entrar en la sintonía del juego es siempre lo esencial para que la armonía fluya. Para que el crecimiento individual termine potenciando el colectivo. Gonzalo Bergessio ya entró con el pie derecho y, también, con el izquierdo. Y no es poca cosa que un goleador se estrene como titular del equipo que lo fichó metiendo dos goles de diferente manera. 

Alguna vez, Hristo Stoichkov, elogiando el desempeño de Diego Forlán, supo decirle a Ovación: "dame un nueve voraz, de indudable capacidad goleadora y tendrás medio campeonato ganado". El búlgaro no quería minimizar el rendimiento colectivo ni siquiera bajarle el perfil a las tareas de otros futbolistas, simplemente lo que procuraba puntualizar es que no hay objetivo posible de alcanzar si un equipo no cuenta en sus filas con un atacante mortal. Efectivo. 

Nacional, que venía penando desde hace un buen rato por la carencia de un atacante que le diera productividad a la generación de juego, parece haber encontrado un delantero que potencie su nivel. Y eso que se demoraron en tomar la decisión de traerlo, porque el argentino estuvo a minutos nada más de tomarse un avión para Chile en lugar de venir en barco a Montevideo.

Remate de derecha de Gonzalo Bergessio para meter su primer gol
Remate de derecha de Gonzalo Bergessio para meter su primer gol

Para ser bien claros. No hay dudas que la máxima expresión futbolística se consigue cuando todos los jugadores participan activamente del juego. Es imposible no venerar, por esa razón y aunque no haya logrado el título de campeón del mundo, la exhibición que supo dar la Máquina Naranja de Rinus Michel. Qué se haya bautizado al estilo de aquella Holanda como "fútbol total" es fiel representante del logro obtenido por quien fuera considerado en su momento el mejor estratega del fútbol mundial.

Pero también es muy cierto, que para llegar a construir ese estilo en el que sean capaces de sumarse hasta los jugadores que estén menos dotados técnicamente es imprescindible comenzar, como muchas veces lo ha reiterado César Luis Menotti, con las mini sociedades.

De ellas se pasa a las grandes sociedades a partir del entrenamiento. La constante repetición de los movimientos, el entendimiento de los papeles, la personalidad para cumplirlos, la inteligencia para leer los tiempos, el tocar para generar superioridades, todo va llegando con la insistencia en los trabajos. Menotti decía, con inteligencia, que "las sociedades se van encontrando, se van armando. Un bandoneón y un violín, por caso. Pero siempre dentro de una orquesta". 

Es simple, hay que construir las relaciones del juego porque es la esencia de un buen equipo. Entender que el fútbol tiene mucho de un orden, pero también mucho de creatividad, de aventura, de toma de decisiones. Este Nacional que quiere mutar su estilo futbolístico, que intenta dominar la posesión de la pelota y generar superioridades a través del toque del balón, precisa mayor cantidad de hombres por detrás de las líneas defensivas del adversario y un hombre que culmine las jugadas de manera eficiente.

Remate de izquierda de Gonzalo Bergessio y segundo gol de su cosecha
Remate de izquierda de Gonzalo Bergessio y segundo gol de su cosecha personal.

Ahí entra a tallar Bergessio. Meterse en el equipo como lo hizo en Arena Condá, para dar el pase que gestó el gol del triunfo, y ser pieza clave en la victoria ante Torque en el comienzo del Campeonato Uruguayo no es nada como para dejar pasar por alto. Sobre todo porque metió un gol con el pie derecho y otro con el izquierdo.

Además, tampoco es menor el hecho de que se lució en las batallas del juego aéreo y porque no fue ese 9 que se queda merodeando en una pequeña chacrita a la espera de que los demás le hagan todo el trabajo y él tenga que exclusivamente dar el toque final a la jugada. Por el contrario, Bergessio se movió para salir de las líneas, para romperlas, para generar espacios.

Queda claro, entonces, que el argentino mandó buenas señales. Que la superación del rubro por el que penó durante varios partidos Nacional puede llegar a partir del entendimiento que tengan los volantes y los extremos con el 9. Una articulación del juego a partir del aprovechamiento de un goleador empieza a cimentar el crecimiento colectivo. Goles + triunfos terminan dando paz, más tranquilidad para trabajar y tiempo para que solistas por fin puedan lograr una gran orquesta.

Bergessio, para empezar, ya les mostró que hay un instrumento que está afinándose muy bien.

Gonzalo Bergessio y Leandro Barcia festejando un gol de Nacional
Gonzalo Bergessio y Leandro Barcia festejando un gol de Nacional

 

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