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Golpeó la puerta del avión

Albarracín no iba en la delegación, pero insistió que se sentía bien y viaja.

Foto: Jorge Savia.
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Peñarol está en viaje hacia Medellín (ver aparte) y Nicolás Albarracín es uno de los 20 jugadores que lleva Jorge Da Silva, quien ayer hizo la lista de futbolistas que partirían hoy a las 6:20 el aeropuerto de Carrasco y puso 19 jugadores, pero un rato más tarde sumó al ex atacante de Wanderers.

En efecto, a las 12:17 de la víspera, Diego Pérez —jefe de prensa de Peñarol— emitió el comunicado con los nombres de los 19 jugadores designados para viajar, y a las 12:48 libró el aviso en el cual se establecía que Albarracín se sumaba a la embajada.

¿Qué ocurrió en ese lapso de 31? Simple, pero incluso hasta conmovedor: Albarracín, que sufrió un traumatismo en un tobillo en el partido que Peñarol empató el sábado pasado con Sud América en Maldonado, fue revisado y, aunque estaba mejor que la noche antes, se decidió que por precaución no viajara.

Sin embargo, el futbolista habló con el técnico e insistió con mucho énfasis en que se sentía bien, y eso resultó clave para que "Polilla" lo subiera al avión; no era para menos, al fin y al cabo: cuando Peñarol se va a jugar una parada muy difícil, sumamente brava, y sin varios de sus titulares habituales, la actitud y las ganas que mostró Albarracín, no eran un componente como para dejar de lado.

Así, pues, Peñarol lleva al ex bohemio, y no a Guillermo Rodríguez y Diego Forlán, que experimentaron problemas de carácter muscular durante el partido del sábado pasado; tampoco a Carlos Valdez, que está desgarrado; ni a "Maxi" Rodríguez, en su caso por una razón de carácter técnico, ya que fue titular en Maldonado y fue sustituído por Luque a los 14 de la segunda etapa.

En lugar del volante quedó afuera de la lista fue ocupado por Rodrigo Viega, mientras que Hernán Novick lo hace por Forlán, y Gianni Rodríguez por Guillermo, lo que significa que viajan sólo dos zagueros naturales: Emilio Mac Eachen y Fabrizio Buschiazzo.

Una variante en cuanto a los lineamientos del armado de la lista respecto al partido que Peñarol jugó en Lima ante Sporting Cristal: esa vez viajó Thiago Cardozo como tercer arquero, ya que se consideró que si iban dos y uno de ellos tenía algún inconveniente de orden físico, no había tiempo para que saliera otro desde Montevideo a reemplazarlo; ahora van sólo Guruceaga y Frascarelli, aunque Medellín es todavía más distante que la capital peruana.

Equipo.

En lo que respecta a la integración del equipo que empezará jugando mañana ante Atlético Nacional, sguro que a Da Silva ya le está dando vueltas en la cabeza desde que en el vestuario del estadio de Maldonado dijo: "A partir de ahora vamos a buscar un equipo diferente; hasta ahora la propuesta fue poner gente de buen pie y que maneje bien la pelota, pero creo que nos han faltado otras cosas que en el fútbol también son muy importantes".

¿Cuáles son esas "otras cosas" a las que se refirió el entrenador? Y...para empezar, lo que mostró Albarracín, aún golpeado, en Los Aromos ayer de mañana: ganas; y después, algo a lo que aludió el propio "Polilla" en Maldonado: "Capaz que no jugando tanto, pero sí que sea más duro adentro de la cancha".

Así, seguramente entrarán Freitas y Marcel Novick, quizá a "meter pata" junto a Nández en el mediocampo, aunque el primero ya fue probado antes en la zaga.

El antecedente triste de un viaje como el de Peñarol.

Danubio partió desde Montevideo el 16 de mayo de 1989 para jugar al día siguiente en Medellín, contra Atlético Nacional, el partido de vuelta por las semifinales de la Copa de ese año. Igual que Peñarol ahora, Danubio viajó el día anterior al partido, lo que no era lo más aconsejable, como pasa con los aurinegros, que llegan a Medellín en el vuelo 904 de Avianca a las 13:32 de Colombia, las 15:32 de Uruguay, tras cumplirse 9:12 horas desde su partida a las 6:20 desdeCarrasco. Claro, si mañana Peñarol pierde, no habrá sido exclusivamente por el viaje, aunque cansa y desgasta. Es más, por ahí en la estrategia aurinegra para pasar de ronda en la Copa, éste contr Atlético Nacional no es el partido a ganar sí o sí, por el gran poderío del adversario. Sin embargo, lo real es que este viaje de Peñarol —con escala y cambio de avión en Lima— empezó y se hace como el de Danubio, junto al periodista de El País, igual que ahora, hace 27 años. Ojalá que no termine en circunstancias similares: a los 11, el espectacular Danubio al que Atilio Garrido llamó "Los pibes de Walt Disney" por su vistoso fútbol de ataque, perdía 3-0; y, sin respuesta física y futbolística, resultó arrasado por 6-0, con cuatro goles de Alveiro Usuriaga. Vale aclararlo: según supo Ovación, Peñarol planificó viajar el domingo pasado, pero había 12 pasajes, y Da Silva priorizó la unidad del grupo que viajaran 12 adelantados.

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