CLÁSICO SUSPENDIDO

Golearon los violentos

El clásico lo ganó la delincuencia, en una crónica de una muerte anunciada.

Es la crónica de un muerte anunciada. Y por más que suene a trillado, es la realidad que golpea duro, fuerte, en el fútbol uruguayo: los violentos ganaron por goleada. Y no hay marcha atrás. No hay fórmulas mágicas ni operativos que sirvan. Hasta que la Policía no ingrese a la Tribuna Ámsterdam, hasta que no reprima y persiga a los delincuentes (disfrazados de hinchas) el tema no tendrá punto final. Todo lo contrario, el vandalismo seguirá avanzando a pasos agigantados. Como sucedió ayer, apenas pasadas las 16.00 horas, en la puerta 7 de la Ámsterdam. Hubo lluvia de latas, de botellas, y ¡hasta tiraron una garrafa de 13 kilos hacia abajo!. Hubo robos, saqueos, y locura.

El personal de recaudación tuvo que abandonar sus puestos de trabajo y cerrar las puertas para que el caos no continuara. “Cuando quisimos volver, otra vez comenzaron las agresiones”, dijo apenado Jorge García, funcionario de recaudación de la AUF.

Lo peor ya había sucedido. Otra vez los violentos ganaban su partido. Los delincuentes se salían con la suya ante la mirada atónita de los hinchas de ley, de los fieles seguidores a los colores, que quedaron otra vez como rehenes de la barbarie y la inacción de la Policía.

Afuera, en las puertas de la Ámsterdam, miles de hinchas con su entrada en la mano, se encontraron con las puertas cerradas y un vallado que les impedía pasar. Ahí sí hubo Policías. Pero ya era tarde, demasiado tarde.
Y otra vez hubo enfrentamientos con los violentos que arremetieron contra los policías. Se desató una batalla campal, con los hinchas (?) lanzado piedras, botellas e incluso una garrafa de 13 kilos en contra de los efectivos de las fuerzas de seguridad.

SUSPENSIÓN. Mientras tanto, los 500 ‘héroes’ que apostaron a la Olímpica, miraban absortos lo que sucedía. Y en la Colombes, ya casi completa, los hinchas de Nacional vivían su fiesta. Dentro del Centenario, reuniones y más reuniones para ver qué se hacía.

Leodán González pasó a ser el protagonista. Esperaba el informe policial y el camarín de los árbitros fue el centro operativo y de reuniones.
Llegó Wilmar Valdez, presidente de la AUF y también Juan Pedro Damiani y José Luis Rodríguez, acompañados por muchos dirigentes de ambos clubes.

“Con gente en la Amsterdam no están dadas las condiciones para jugarlo”, anunció Alfredo Clavijo, jerarca policial. Y fue el indicio que el partido no se iba a disputar.

A esa altura, todos presentían el final. Era la crónica de una muerte anunciada.

Minutos después, cerca de las 17.30 horas, Mario Layera, Director Nacional de Policía, lo dijo ante cámaras: “Le comunicamos al juez (Leodán González) que no estaban dadas las condiciones para disputar el partido por la situación que se registra en la Ámsterdam, ya que la evacuación de la tribuna podría generar varias personas heridas”.
A las 17.40 horas llegó el anuncio oficial de parte del árbitro del encuentro: “El jefe de policía Sr. Layera, me manifestó que no estaban dadas las condiciones para jugar el partido por los problemas en la tribuna Ámsterdam. Tomamos la decisión exclusivamente por el informe técnico del Ministerio del Interior. Cuando un jefe de operativo dice que no hay garantías, ningún árbitro va a dirigir. Nosotros procedimos a suspender, nada más”, señaló González.

Punto final a una tarde para el olvido. Los violentos volvieron a ganar la batalla.

Hubo cacheos, controles, detectores de metales y casi 1.000 policías en el operativo de seguridad. En la Ámsterdam pasó de todo. Y se terminó con bengalas. Crónica de...

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