rampla Juniors

Golazo y pico

Para Matías Coccaro, el fútbol dejó de ser un hobby cuando Fabián Coito lo invitó a la selección Sub 20, pero igual tiene otras metas

coccaro
Matías Cóccaro, el muchacho de Pirarajá, al otro día de su golazo. Foto: Fernando Ponzetto.

Es devoto de la Virgen del Verdún, como la mayoría de los nacidos en Lavalleja. Suya es la medallita que lleva colgada al cuello. “Siempre me cumple”, dice Matías Cóccaro el autor del golazo de chilena frente a River Plate. “Me ha cumplido muchas veces”, insiste el nacido en Pirarajá, como reafirmando su fe. “Es la misma del ‘Loco’ Abreu, y mirá como le ha ido a él”, agrega como si las condiciones del exdelantero celeste no hubieran tenido que ver con su exitosa carrera sino más bien la compañía de la virgen en cada vestuario en el que se cambió por el mundo.

Cóccaro vive a dos cuadras del Montevideo Shopping con dos primos y dos amigos, todos ellos estudiantes de veterinaria y oriundos de Lavalleja. Y es allí, en la mencionada facultad donde el muchacho que le dio la victoria de atrás a Rampla Juniors frente a River Plate se siente más cómodo en Montevideo. Por eso más de una vez los acompaña.

“Apenas llegué a mi casa ya tenía varios videos del gol, entre otros me los mandaron mis tres hermanas. Uno en el momento no se da mucha cuenta, con la adrenalina del partido. Estaba concientizado en mandarla para adentro de una forma u otra. Estábamos jugando un partido que era fundamental para nosotros, porque lo que más queremos es salir de la zona del descenso y con estas dos victorias seguidas que conseguimos respiramos un poco. Nos empezamos afianzar después del empate con Defensor Sporting”, cuenta Matías.

“Fue un partido soñado para nosotros, porque íbamos 3 a 1 abajo, aunque la expulsión del zaguero que sufrieron ellos los condicionó un poco. Y los jugadores nuestros que tenían que agarrar la pelota empezaron a hacerlo con más confianza. Leites arrancó a jugar su partido, la buscó, insistió e insistió y Martiñones jugó un partidazo. Fue un muy bueno en general, de todas las líneas”, agrega el autor del golazo de chilena que puso el partido 3 a 3 y el cuarto que le dio el triunfo a los picapiedras. Además, de haber dado también el pase para el primer tanto de Martiñones. “Por suerte fue redondito, más teniendo en cuenta que era recién mi segundo partido como titular en el Clausura”.

Es que Cóccaro, que llegó a Rampla a principios de este año, había jugado unos ocho partidos como titular en el Apertura con el “Ronco” López como técnico. Pero el cambio de entrenador no lo favoreció. “Con el ‘Ronco’ jugué la mayoría de los partidos, un crack, como técnico y como persona. Pero bueno, cada técnico tiene sus gustos y además yo estaba un poco bajo y hay otros jugadores que estaban en muy buen momento. Por eso estos dos partidos me vinieron muy bien. Necesitaba tomar ritmo y más confianza”.

Tiene solamente 20 años, pero un largo recorrido. A los 14 años se fue de su Pirarajá natal para defender al Lavalleja FC. En realidad tenía que irse para seguir estudiando. En Pirarajá sólo hay escuela agraria, pero es hasta noveno grado, lo que sería una especie de ciclo básico. Lo hizo y luego en Minas arrancó cuarto de liceo. Vivía en el hogar estudiantil y asegura que era buen alumno. Es más, en este momento sólo le falta dar una materia, matemáticas de quinto, para terminar el liceo y cumplir uno de sus grandes sueños: ser martillero público y tasador.

Arrancó en la sub 14 de Lavalleja FC y al llegar a la sub 21 con 17 años, decidió dejar el fútbol y dedicarse sólo a estudiar. “El fútbol en el interior no te da para vivir ni para nada, uno lo hace por hobby. Decidí dejar, pero un día se me acercó Correa, el capitán de la Primera División de Lavalleja, a aconsejarme. Él era un jugador muy reconocido, que ya había sido campeón del interior con la selección. Me dijo que me querían formar en Primera y así fue. Debuté ese fin de semana. La idea de dejar el fútbol me duró poco: un mes y medio”. En ese lapso estudió y trabajó en una distribuidora y una leñería.

Aunque en realidad, cuando hizo un click y el fútbol dejó de ser una segunda opción para él fue cuando Fabián Coito lo vio en la selección de Lavalleja y lo invitó a entrenar en la Sub 20. “Fue una experiencia maravillosa, encontré otro mundo. Puede arreglar en el liceo, donde se portaron muy bien conmigo, de lunes a miércoles entrenaba en Montevideo y luego me volvía a Lavalleja”, dice quien quedó afuera en el último corte del plantel que jugó el Sudamericano de Ecuador.

“Nunca pensé en un futuro en el fútbol, mi prioridad siempre fue estudiar. Pero ahora, con todo esto me estoy metiendo más. Sueño con llegar a la selección, como cualquier jugador. Y me encantaría volver a Europa”, reconoció, pero sin olvidarse del todo de su futuro martillo en mano.

peñarol

"No se portaron bien"

Defendió cuatro camisetas en Lavalleja: Estrella Roja, Varela, Gremio y Lavalleja FC. Luego jugó en la selección departamental donde lo vio Coito y lo citó a la Sub 20. Mientras estaba en la selección juvenil  estuvo un mes entrenando en Peñarol, en Cuarta y Tercera. “No pude quedar por un tema extrafutbolistico. Tuve inconvenientes con el club, no se portaron bien conmigo y me volví a Lavalleja”, contó. 
Cuando terminó en la Sub 20 firmó con la empresa estadounidense con base en Argentina “Sport and Love” que aún lo representa. Ellos lo llevaron a Atlético Tucumán donde estuvo 6 meses antes de llegar a  Rampla.


la chilena

Un gol que recorrió el mundo, ¿candidato a Puskas?

El diario deportivo Olé se preguntó ayer si el gol de Cóccaro, conseguido con un pirueta desde afuera del área, es candidato al premio Puskas. Afirman que el golazo del picapiedra fue el mejor de la fecha y acompañan la información con el video del gol que marcó a los 86'. Lo mismo hizo el portal brasileño GloboEsporte.

el pago

Lejos de casa

Tuvo una niñez feliz en Pirarajá, el pueblo de 1000 habitantes donde nació. Es el cuarto hijo, y el único varón, de Fernando, que tiene un boliche y Raquel empleada de la Intendencia. Y el mimoso de la abuela Lulú.                                                                                Son 200 kilómetros hasta Pirarajá y por eso con un solo día libre es difícil ir a ver a la familia. Espera hacerlo el próximo sábado después del partido con Wanderers. Ahora como tiene auto es un poco más fácil.

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