Peñarol

El gol tatuado en el alma

Diego Rossi fue goleador por cuarto año y sueña con debutar en Primera.

El eterno femenino de una imaginativa pintora
Artillero. El gol más lindo se lo hizo a Rusia en un amistoso:“fue de afuera del área”, dijo.

Diego Rossi ya no es una promesa. El delantero de Peñarol, acaba de salir goleador por cuarto año consecutivo. Esta vez marcó 22 goles en su categoría, Quinta División, pero dando ventaja, porque hubo diez partidos en los que jugó en Cuarta y en Tercera. El asunto de romper redes no es nuevo para él: por ejemplo en Séptima División, marcó ¡42 goles!

"Nunca me puse a pensar si es algo que traigo, ya desde que nací, o si lo logré con trabajo", dijo el juvenil de 17 años analizando su facilidad para anotar. "Para mí, lo mejor que tengo es la cancha es que me entrego por el equipo, eso está siempre, haga o no haga goles", agregó con humildad. Y hasta reconoció que debía seguir mejorando en las definiciones y sobre todo en la marca. ¡Cómo si los necesitara!

Nació en Pocitos, luego vivió en Parque Miramar, regresó a Pocitos y ahora está con su familia en Solymar. Allí comenzó a jugar al fútbol, en una escuelita que se llamaba "El Queso". Tenía cinco años. A los seis se fue a Uruguay-Solymar de la Liga Interbalnearia donde hizo todo el baby, menos el último año cuando ya jugaba en AUFI de Peñarol. Dos de sus bisabuelos jugaron al fútbol: uno de ellos en Wanderers y el otro en Boca. Son los únicos antecedentes de fútbol en la familia.

Los aurinegros lo reclutaron cuando estaba en Uruguay -Solymar. Peñarol tenía un convenio con la Liga Interbalnearia y viajó a un campeonato en Alegrette en Brasil, con Néstor Gonçálvez. Al año siguiente comenzó en Pre-séptima, e hizo toda la escalera de las formativas. "Los técnicos trabajan en conjunto, todos fueron importantes para mí", contó el juvenil.

"Jugué de enganche, de cinco, pero como la cancha era chica, yo corría para todos lados", relató el goleador. Hoy juega por adentro, como un número 9, aunque se mueve libre.

"Van a empezar la pretemporada con nosotros. Tenemos muchas ilusiones con Rossi y Valverde, yo pienso que están en condiciones de jugar en Primera División", dijo Pablo Bengoechea.

Diego Rossi y Federico Valverde son muy amigos, juegan juntos desde el fútbol infantil. Pero el "Pajarito" ya supo lo que es debutar en Primera y Diego aún espera por cumplir uno de sus sueños.

"Cuando al Pajarito fue a Madrid y le salió lo del Real, me alegré mucho por él y por su familia. Se lo tenían merecido", dijo sobre su compañero.

"Mi sueño es debutar en Primera y después, por qué no irme a Europa como él y jugar en la selección mayor", confió.

"Para irte a Europa tenés que estar en tu mejor momento. No me gustaría irme muy joven, porque hay muchos que después no juegan y se vuelven", dijo con madurez el admirador de Luis Suárez. "A veces intento hacer las mismas cosas que él, pero no me salen. Miro mucho sus movimientos, pero me falta mucho para eso".

Su primera vez, entrenando con los dirigidos por Bengoechea fue en abril cuando regresó del Sudamericano Sub 17. "Cuando me dijeron que al otro día tenía que ir a Los Aromos no lo podía creer. Fue un sueño", contó. "Lo principal para mí fue ver de cerca a Tony (Pacheco). Todos se presentaban y nos felicitaban por estar ahí. Pero eso fue un día solamente, como parte de un plan para que los juveniles compartieran con el plantel de Primera. Rotábamos para hacerlo".

Pero en agosto volvió al plantel principal para quedarse. Aunque los fines de semana bajara a jugar en Tercera, Cuarta, o Quinta División, la que le corresponde por edad.

"Pasé de ver a Forlán con la selección por la tele, a estar ahí con él. Hablamos cosas normales de la vida. Nos da consejos, nos dice que juguemos tranquilos, que hagamos lo que nosotros sabemos, que no inventemos nada", contó.

La primera vez de Rossi en el Complejo Celeste fue a los 14 años, cuando llegó para integrar la Sub 15. Luego jugó en la Sub 17, Sub 18 y ahora en la Sub 20. "Me acuerdo de una práctica en la Sub 15 que fue toda hecha por Tabárez. Era una de nuestras primeras veces en el Complejo y no podíamos creer que estuviera trabajando con nosotros. Después, como lo veíamos siempre, nos fuimos acostumbrando", relató quien ya dejó de ser promesa.

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