COPA SUDAMERICANA

Con gol de Sánchez, River está en semifinales

El equipo millonario perdió 2-1 ante Chapecoense en el encuentro de vuelta, pero en la ida, había ganado por 3-1 en Buenos Aires y ese triunfo le dio la clasificación a la próxima fase de la Copa.

El Chapecoense venció 2-1 al River Plate en una noche histórica en Chapecó (sur de Brasil), aunque no pudo revertir el 3-1 que se llevó de la ida en Buenos Aires y que le dio a los argentinos la clasificación para las semifinales de la Copa Sudamericana 2015.

El partido comenzó con los nervios de las noches históricas: la afición vestía de verde el Arena Condá, de gala para recibir al invitado más ilustre de su historia, el Chapecoense era todo ansia y el River observaba el barullo recostado en sus galones y en la ventaja de la ida.

El primer aviso de quién mandaba en la eliminatoria lo dio Pisculichi con un saque de falta a los cinco minutos. Pese a que el lanzamiento se fue por poco, en Chapecó se interpretó como un aviso de lo que vendría.
Pero aún no se cumplían los diez minutos cuando Bruno Rangel dejó atrás a Balanta y se encontró solo ante Barovero. No preocupó entonces a los campeones de América, pero el artillero del Chapecoense ya se había aprendido el camino.

River no brillaba, pero tampoco estaba incómodo frente a un rival que le ponía todas las ganas que se le supone a un club que hace seis años estaba en la cuarta división brasileña y que ahora recibía al doble campeón de América.

Hasta que el Chapecoense cambió el guion de la noche y, tras otro aviso de Rangel, llegó el definitivo: Dener internó en el campo de River por la banda izquierda, cruzó el balón al área y encontró la cabeza del delantero en la frontal para un gol histórico.

La afición el 'huracán del oeste' enloqueció y aupó a su equipo durante los siguientes minutos, donde los locales eran cada vez más valientes y en Chapecó ya creían que acabarían con Goliat.

Y no era sólo una ilusión porque cuando la euforia comenzaba a posarse, Ananias arrancó desde el medio campo, sólo perseguido por Álvarez Balanta, que a medio metro de la entrada del área derribó al brasileño.
Furiosos, los jugadores y la hinchada del Chapecoense se lanzaron al juez chileno, que no sancionó al colombiano.

Con menos fuerza, el Chapecoense fue cediéndole cada vez más el balón a River, que no dejó de enviar avisos a medida que se acercaba el descanso hasta que ya en el 45, Sánchez cabeceó una bola cruzada al área por Pisculichi y enfrió a los locales con el 1-1.

- El Rey sometido -

El Chapecoense, 14º de la liga brasileña, ya había dado más de lo que tenía en su primera participación en una competición internacional.
Sorprendió al vencer al Ponte Preta en la fase local de la Copa, hizo historia en los octavos ante el Libertad y había mantenido la dignidad, incluso le había marcado dos goles, ante el actual emperador de América.
Pero quería más. Los de Guto Ferreira se apoyaron en su descaro y, apenas siete minutos después de reanudarse el juego volvieron a cambiar la historia.

La culpa la tuvo de nuevo un sensacional Bruno Rangel, que aprovechó un mal rechace de Barovero para marcar el segundo tanto para el Chapecoense.

Volvía a creer el Chapecoense, que aún no tiene su permanencia asegurada en la primera división brasileña, pero que esta noche se sentía un grande del continente.

Nadie pensaba en rendirse en el Arena Condá y, con los penales a un tanto, todo el estadio se echó encima de River, que volvió a temblar cuando cinco minutos mas tarde Neto falló después de que Barovero le pusiera un rechace en los pies.

Pasaba el tiempo y la clasificación de los argentinos se veía cada vez más cerca, hubiera sido necesaria demasiada épica para que el modesto Chapecoense derribara al histórico River Plate.

Los brasileños, sin embargo, se dieron el lujo de asustar a los campeones de América hasta el final, haciéndoles contener la respiración en su área hasta en tres ocasiones más, la última en el minuto 88 cuando Thiago Luis mandó a la escuadra un cabezazo que valía un milagro.
El partido se le hizo interminable a River, igual que la valentía del Chapecoense.

El campeón de América se enfrentará ahora en las semifinales de la Copa Sudamericana contra el Sportivo Luqueño, que eliminó este miércoles al Atlético Paranaense, el otro equipo brasileño que quedaba en el torneo.

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