TORNEO APERTURA

Consigue un 9 con gol y rodéalo bien

Fidel Martínez y Gonzalo Bergessio ya mostraron que pueden ser incisivos y determinantes, ahora dependerá de los técnicos y sus compañeros para que sean letales a lo largo de todo el campeonato.

Foto: archivo El País.
Fidel Martínez y Gonzalo Bergessio. Foto: archivo El País.

Una sola fecha del Torneo Apertura ha permitido comprobar que un buen número 9, sin importar sus características, porque puede ser veloz o potente, habilidoso o incisivo, es determinante. Decisivo.

Fidel Martínez y Gonzalo Bergessio, cada uno con su sello, le dieron la razón a quienes sostienen –con absoluta claridad- que no hay posibilidades de terminar festejando los tres puntos si el equipo no cuenta en sus filas con un definidor de las jugadas.

Por encima de la aceptación o no de la vieja frase que establece que no hay mejor defensa que un buen ataque, porque la discusión en el fútbol será eterna y están los que sostienen que en un mano a mano los buenos defensas le ganan a los buenos delanteros, lo que nadie puede cuestionar es que un equipo sin gol jamás conseguirá los objetivos que se proponga.

Desde que el fútbol es fútbol, a este juego se gana metiendo la pelota dentro del arco del adversario.

Además, desde que se empieza a amar este deporte, desde el mismísimo momento que en una calle de cualquier barrio o en una playa se arman picados y se empiezan a conformar los equipos, absolutamente todos los responsables de iniciar la elección de sus compañeros quieren tener de su lado al muchachito que la manda a guardar.

Por otra parte, no hace falta ser un conspicuo científico o matemático para darse cuenta que las reglas del mercado establecen con claridad que los jugadores más valiosos son los goleadores. Por los delanteros que rompen las redes se pagan fortunas y por los zagueros, aunque existan casos llamativos como lo que sucedió con el holandés Van Dijk (el Liverpool desembolsó 80 millones de euros), jamás se llegará a las estratosféricas cifras que son capaces de invertir los clubes por aquellos que hacen estragos ante las retaguardias rivales.

Y acá entramos, entonces, en el tema en cuestión. Peñarol y Nacional –a juzgar por la primera fecha del Apertura- y hasta por la participación que tuvieron Martínez y Bergessio en los primeros minutos con sus equipos, parecen haber acertado con la elección.

Aceptando de antemano que el nivel de competencia de la Liga Uruguaya está por debajo de muchas otras, como suele dejarlo muy en claro Óscar Tabárez para explicar que es necesario que un futbolista tenga otro grado de exigencia y de ritmo para llegar a la Selección, lo que hay que valorar es que el ecuatoriano y el argentino están en condiciones de marcar una diferencia notoria frente al resto. Quizás no pudieran hacerlo en los lugares que se encontraban antes, pero aquí sí. Y ya lo demostraron.

Martínez es veloz. No era nueve, quizás hasta lo trajeron para jugar por afuera, pero por ahora no ocupó la banda y demostró que entrando por la franja central es capaz de fabricar y de definir la acción con riqueza técnica. Es más, ya había tirado las primeras señales positivas en el primer clásico del año. En aquel amistoso en el que metió un latigazo que dejó al travesaño del arco de Esteban Conde moviéndose por varios segundos.

Bergessio es potente. Es ese nueve que se mueve como pez en el agua entre los zagueros, que no tiene problemas de batallar, de ir al choque, pero que también es vivo para retrasarse, abrirse hacia los costados y empezar a construir con uno o dos compañeros la acción de ataque que él mismo podrá concluir. Tampoco es un simple detalle el hecho de que sea capaz de convertir un gol de derecha y otro de izquierda. 

Esto recién comenzó y es muy cierto que la mayor ponderación podrá llegar cuando Martínez y Bergessio confirmen rendimientos. No se trata de ponerlos bajo una enorme lupa, porque todos los jugadores tienen vaivenes, pero sí es obvio que una golondrina no hace verano y que la consistencia es lo que posibilitará ser más contundentes en la evaluación definitiva. Eso sí, para que este primer esbozo no muera en un proyecto inconcluso lo que se necesita es que los rodeen bien. La ecuación es bien simple: si el entrenador y los jugadores encuentran la manera de potenciar sus armas principales estarán más cerca de lograr el éxito.

Para dejarlo bien en claro, como supo explicar Luis Suárez cuando describió el crecimiento que vivió en el Ajax: “en Holanda me daban más de 10 pelotas de gol por partido”. Acá, en consecuencia, sí hay matemática pura: más chances de gol generadas, más oportunidades para convertir.

Entonces, lo que Martínez y Bergessio precisan es un equipo que trabaje para que los goleadores hagan valer su condición de atacantes letales. 

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