DESDE EL ARCO

La gloria de Nasazzi y Obdulio

JOSÉ MASTANDREA

Pasó otro 16 de Julio, fecha Patria para el fútbol uruguayo, conmemorando un año más del Maracanazo, logrado por Uruguay ante Brasil en la Copa del Mundo de 1950.

José Mastandrea

Es lo que más se recuerda. Fue una hazaña, una conquista única e irrepetible de un puñado de jugadores a los que no les gustaba perder. Sólo valía ganar. No había premio consuelo.

Y claro, tenían que continuar con la gloria de la Celeste. Debían continuar con la herencia que les había dejado la mejor generación de toda la historia: la generación del 20. La que había sido capitaneada por el enorme José Nasazzi. ¿Cómo iban a conformarse con un segundo puesto? Jamás. Y Obdulio, fiel a su estilo, retrucó al dirigente que dijo en el camarín, “muchachos, ya estamos cumplidos, traten que no nos goleen”.

“¡Cumplidos un carajo! Hay que ganar!”, grtó el “Negro” Jefe.

Era el que llevaba la posta de Nasazzi, de Mazali, de José Andrade, de Héctor Scarone, de Petrone... No podía fallarles a los campeones olímpicos de 1924 y 1928. La Celeste tenía que volver a ganar una Copa del Mundo. Y lo logró. Solo 11 uruguayos contra 200 mil almas brasileñas.

Claro, era otra época, La Celeste estaba bañada en oro por esa generación estupenda que ganó todo lo que jugó, asombrando al mundo entero.

Campeones en Colombes, en Amsterdam y dos años más tarde en Montevideo. Esa generación marcó la historia, creó el mito de la Celeste, ese que se ha ido perdiendo con el tiempo.

Ahora se festeja ir a los Mundiales... ¡Pobre Nasazzi ¡Pobre Obdulio!

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