SELECCIÓN

La intriga que plantea Giorgian De Arrascaeta

El futbolista de 24 años volvió a ser decisivo en su equipo y así generó la pregunta: ¿por qué no rinde en la selección como en Cruzeiro?

Giorgian De Arrascaeta. Foto: Reuters
Giorgian De Arrascaeta festeja su gol, ese que valió el título de la Copa do Brasil para Cruzeiro. Foto: Reuters

Hasta la llegada de Óscar Washington Tabárez a la selección en 2006 la pregunta que todos los aficionados uruguayos se hacían en forma constante desde la década de 1990 era: ¿por qué los futbolistas que juegan en el exterior rinden tan bien en sus equipos y no lo hacen en la selección?

Todo cambió sobre todo a partir de 2007, una vez finalizada la Copa América. Allí la Celeste comenzó a disfrutar a los futbolistas en el mismo nivel que lo hacen sus equipos y el lógico corolario ha sido la clasificación a tres mundiales en forma consecutiva: Sudáfrica 2010, Brasil 2014 y Rusia 2018.

La tónica, a decir verdad, se ha mantenido. Los futbolistas se ponen a la orden de la selección y rinden en forma satisfactoria. Sin embargo, hay un caso que está rompiendo los ojos porque justamente no se ajusta a esta realidad: Giorgian De Arrascaeta.

El futbolista de 24 años ha sido en las últimas campañas pieza clave de Cruzeiro. De hecho volvió a serlo el miércoles a la noche, cuando luego de 25 horas de viaje desde Japón metió un pique demoledor y definió con la clase que lo caracteriza para marcar el 2-1 sobre Corinthians y darle a su club el bicampeonato en la Copa do Brasil, lo cual le significó a Cruzeiro un ingreso de 13 millones de dólares y la clasificación para la Copa Libertadores 2019.

En la mañana uruguaya del martes había sido titular con la Celeste y jugado los primeros 45 minutos, sin trascender. Es cierto que puso el centro que derivó en el gol de Gastón Pereiro para el 1-1 parcial en la caída 4-3 ante Japón, pero en realidad su principal aporte fue precisamente el manejo de la pelota quieta.

¿Por qué De Arrascaeta rinde tanto en Cruzeiro y no en la Selección? Una de las razones es su diferente rol: mientras en su equipo es el futbolista al que sus compañeros buscan habilitar para que desequilibre, en Uruguay es él quien tiene que hacer el juego para que Luis Suárez y Edinson Cavani culminen.

Esto puede tener además incidencia en otro de los aspectos: el mental. Giorgian sabe muy bien lo importante que es para su club (el miércoles jugó solo 23 minutos y le dio el título), mientras que en la selección es uno más y, para peor, ni siquiera titular. Claro, es aquello del huevo o la gallina; si continúa con bajos rendimientos, nunca va a consolidarse en la formación inicial.

Desde el punto de vista táctico, ahí también hay una diferencia. En Cruzeiro juega por detrás de los puntas con absoluta libertad. No es enganche, sino una especie de "libero" ofensivo que cae contra una banda, contra la otra o bien llega a definir por el medio. Él va en busca de la pelota y con una franja de movimiento más horizontal que vertical, es decir que no cumple una función táctica defensiva sino que cuando su equipo no tiene el balón él hace movimientos para desmarcarse y ser opción de pase cuando hay que sacar el contraataque.

En Uruguay es diferente, porque Tabárez lo pone tirado sobre la banda izquierda y allí tiene que cumplir un rol ofensivo pero también defensivo, porque acompaña al lateral rival que sube para darle una mano al lateral zurdo. Esto implica que, cuando Uruguay recupera la pelota, él está más lejos del arco que cuando juega en Cruzeiro y, además, su misión no es recibir y desmarcarse para ir a buscar la devolución, sino avanzar para tratar de habilitar a los puntas celestes.

De Arrascaeta no tiene dos caras. Es tan buen jugador con Cruzeiro como con Uruguay, pero en el conjunto brasileño su papel lo hace brillar más. Esa es la diferencia. Será tarea de Tabárez encontrarle la vuelta para que el Giorgian de Uruguay brille tanto como el que juega en Brasil.

Reportar error
Enviado
Error
Reportar error
Temas relacionados
Te recomendamos
Max caracteres: 600 (pendientes: 600)