BRASIL

Giorgian De Arrascaeta: así llegó el volante celeste a ser el timón ofensivo del Flamengo

El jugador uruguayo se consagró bicampeón del Brasileirao con el conjunto carioca y lleva ya varios años derrochando talento por las canchas de fútbol de Brasil. 

Giorgian De Arrascaeta, bicampeón del Brasileirao con el Flamengo. Foto: Reuters.
Giorgian De Arrascaeta, bicampeón del Brasileirao con el Flamengo. Foto: Reuters.

Le debe su nombre a un caballo y de chico en Río Negro sus amigos lo ponían de arquero. Pero Giorgian De Arrascaeta creció y su habilidad ha sido clave para que el Flamengo conquiste su segunda liga brasileña consecutiva.

"Arrasca" es como lo llaman el Flamengo. Es muy discreto, poco dado a declaraciones altisonantes, rehuye a las fiestas que pueblan el mundo del fútbol, y ha sido fundamental como jugador creativo para que el equipo carioca vuelva a consagrarse campeón brasileño, lo que se confirmó este jueves pese que perdió por 2-1 ante el Sao Paulo.

El centrocampista uruguayo ya había sido determinante también en la campaña anterior, en la que el Flamengo volvió a levantar la copa de campeón nacional después de una década, y se consagró también campeón de la Libertadores, algo que no lograba desde 1981.

De Arrascaeta llegó al Flamengo en enero de 2019 procedente del Cruzeiro, en el que jugó cinco temporadas y con el que comenzó a ser una referencia en el fútbol brasileño.

Su llegada al Flamengo coincidió con la contratación del técnico portugués Jorge Jesús, que revolucionó el fútbol del club carioca con una dinámica europea y le dio al volante celeste la confianza necesaria para convertirse en el eje ofensivo del equipo. Hoy Jesús dirige a Darwin Núñez en el Benfica

Giorgian pasó a armar desde el medio pero con llegada y contó siempre con la complicidad de Bruno Henrique y Gabriel 'Gabigol' Barbosa, dos potentes delanteros con los que formó un tridente imparable la pasada temporada.

Aún cuando este año no rindió de la misma forma, este trío llevó al Flamengo a otro título brasileño, esta vez bajo la batuta del entrenador Rogério Ceni, quien al igual que Jorge Jesús confió a ciegas en la capacidad del centrocampista uruguayo.

La baja de rendimiento en medio de la pandemia de coronavirus y el parón que supuso el año pasado para el fútbol brasileño se sintió en todo el equipo del Flamengo.

En el caso de "Arrasca", concluyó este año con ocho goles, frente a los 13 de la campaña anterior, y con nueve asistencias, que en la campaña anterior habían sido 14.

Aún así, de los pies del jugador de la selección de Uruguay nacieron durante toda esta temporada las ideas del Flamengo que ha repetido el título brasileño.

En una reciente entrevista, admitió que de pequeño "soñaba" con llegar a jugar en el Barcelona, en el que entonces brillaba uno de sus principales referentes en el fútbol: Ronaldinho Gaúcho. Sin embargo, el jugador, nacido el 1 de junio de 1994, a sus 26 años se siente "realizado" en el Flamengo, declara su "amor" por el club carioca y considera a Río de Janeiro como su "propia casa".

De Arrascaeta, entre el turf y la pelota

Giorgian de Arrascaeta celebra su gol en el Flamengo-Inter. Foto: @Flamengo
Giorgian de Arrascaeta celebra un gol frente al Inter. Foto: @Flamengo

También ha dicho que la cercanía de Brasil con Uruguay le ayuda a mantenerse cerca de su familia y también de otra de sus grandes aficiones junto con el fútbol: las carreras de caballos.

Esa afición le viene desde niño, al punto de que el Giorgian con que fue bautizado se lo debe a un veloz equino que solía montar en hipódromos uruguayos su padre, Alfredo De Arrascaeta, un panadero que hizo una corta carrera como jockey.

"Arrasca" mantiene la tradición familiar y es propietario, junto con otros socios, de algunos caballos que compiten en el hipódromo de Maroñas.

En homenaje a uno de esos caballos, bautizado Kenei y que ya ha ganado varios premios, el jugador del Flamengo se tatuó en una pierna la figura del equino con su respectivo jockey, lanzado en una veloz carrera hacia la meta.

Una carrera que, en el caso de "Arrasca", comenzó en el equipo de fútbol del club Pescadores Unidos de su natal Nuevo Berlín, pequeña localidad de Río Negro de unos 2.500 habitantes.

En ese equipo, según confesó hace un par de años, sus amigos al principio lo ponían de arquero, porque había "mucho buen jugador" y esa era la posición que sobraba".

Sin embargo, eso duró poco y con el tiempo se afianzó hasta ser goleador del equipo. Para ello, hubo un incentivo de su padre, que le ofreció cinco pesos por cada gol que marcara.

Al final de la temporada, su padre tuvo que pagar 245 pesos por los 49 tantos que anotó.

"Casi lo arruino", dijo el jugador, hincha confeso de Peñarol y que comenzó su carrera profesional en 2012, con la camiseta de Defensor Sporting, del que luego saltó al Cruzeiro para terminar de consagrarse en el Flamengo.

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