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"La gente me dio mucha fuerza"

Marcelo Tabárez venció al cáncer y volvió a las prácticas de Danubio con una nueva forma de ver la vida.

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Retorno. Tabárez volvió a los entrenamientos y está feliz. Foto: Francisco Flores

La vida te puede cambiar en unos minutos", es una frase típica y trillada que muchas veces se usa en circunstancias que no lo ameritan. Pero en la vida de Marcelo Tabárez, el cliché tomó real trascendencia a lo largo de lo que va del 2015.

A comienzos de año, el jugador sufrió un golpe que le hizo replantearse muchas cosas: le descubrieron un tumor maligno en un testículo. Pero entre la aparición del cáncer y su vuelta a las prácticas, le tocó vivir muchas situaciones.

El delantero volvió a entrenar normalmente con sus compañeros el jueves pasado y tras varios meses, se reencontró con la pelota (ver aparte).

"Extrañaba a este grupo, quería practicar. La verdad que estoy feliz", expresó ayer tras el movimiento, con notorios gestos que demostraban su estado de ánimo.

Tabárez es un joven de 22 años, estatura media y algo tímido al hablar. Su carrera futbolística era correcta pero no lograba afirmarse en primera por distintos inconvenientes. Tuvo un par de chances de hacerlo, pero por lesiones y otros problemas su consolidación siempre se veía trunca.

Pero a comienzos de año, todo pintaba bien para el juvenil. Leonardo Ramos le daba confianza, marcó el único gol franjeado en el debut por el torneo local ante Racing y también era tenido en cuenta en la Copa Libertadores. Otra vez tenía la chance de afianzarse en Primera y no la iba a desaprovechar.

Quizás por esta razón o también por miedo, minimizó un dolor en uno de sus testículos. "No me molestaba", dijo.

"Por ahí fui egoísta conmigo mismo en pensar "ta", no digo nada y sigo jugando que se va a ir. Nunca pensé que era un tumor", contó.

Al cuarto partido, tras una abultada derrota ante San Pablo, a Tabárez le tocó ir al control antidoping. Poco más de un mes después, Conmebol notificó que el resultado era positivo. "Nunca había tomado nada, me desacomodó", contó.

Días después, la mala noticia fue aún peor, tenía un tumor y había que operarlo.

En pocos días, Tabárez pasó de transitar el mejor momento de su carrera a jugar su último partido por tiempo indeterminado. Y no fue un partido más. Ante Peñarol, en el Centenario y con la noticia rondando en su cabeza.

"Dormí con mucho malestar, el sábado me desperté y tenía calambres en la panza. No iba a ir al partido estaba decidido a llamar al Leo Ramos pero un fisioterapeuta me ayudó".

Jugó, hizo un gol, se emocionó en el festejo, sus compañeros lo abrazaron y se despidió, transitoriamente, del fútbol. Luego, entre la operación y la quimioterapia tenía una sola meta entre ceja y ceja: volver a jugar. "Ahora quiero hacer la pretemporada a pleno. Me gustaría volver en Jardínes, con nuestra gente".

La gente, no solo de Danubio, fue un factor clave en su recuperación. Tanto colegas como desconocidos le manifestaron su apoyo de diversas formas. Pancartas, remeras, videos y hasta sus compañeros se raparon. "Había que estar bien de cabeza para salir y me dieron mucha fuerza", contó.

Hace algunos días dio una charla a los juveniles de Danubio donde les contó su experiencia y aconsejó.

"Te toman como ejemplo, como héroe. ¿Lo sos?" y la pregunta parece desencajar al jugador: "¡Noo, héroe no, "tas" loco! Un ejemplo... puede ser el hecho de superar un cáncer, pero hasta ahí", responde avergonzado. Luego piensa, quizás repasa lo que vivió y sonríe sin agregar nada, conforme. Solo resta verlo volver a la cancha.

En noviembre el último estudio

Unos días después de haber recibido el alta médica, Marcelo Tabárez fue entrevistado por Ovación y recordaba cada detalle de la cita con el doctor en la que le habían comunicado su situación.

"Ya está, tratamiento terminado", repitió el jugador ante la consulta de cómo se había enterado de la buena nueva.

Casi dos meses después, ante la misma pregunta, Tabárez sonríe, duda y recita exactamente las cuatro palabras que le dijo el médico. El momento no se olvida.

"Hoy hago una vida normal, aunque me cuido un poco más en las comidas", cuenta el delantero.

Actualmente explica que el tratamiento "está en nada". En noviembre deberá visitar al médico para realizarse una tomografía y exámenes de sangre y ver la evolución.

"Pienso que va a estar todo bien, es para controlar nada más", afirma, con confianza.

Extrañaba la pelota

La vida de Marcelo Tabárez, en su mayor parte, giró alrededor de una pelota. Amateur o profesionalmente, desde chico siempre fue usual que practicara fútbol día a día, por lo que los últimos cinco meses fueron especiales.

Tras la operación, la quimioterapia y el resto del tratamiento, pasó tiempo sin tener contacto con la pelota y lo sintió.

"En octubre podrás volver", le dijo el doctor hace alrededor de un mes y él esperaba el momento. El jueves pasado sus compañeros hicieron definición y se sumó. Fue el reencuentro con el balón.

El viernes lo acompañaron sus compañeros en un reducido y el sábado ya jugó un partido de once jugadores. "Anduve más o menos. Para estar cinco meses parado estuve bien. Si tengo que darme puntos un 5 o 6", afirmó, con una sonrisa que da lugar a dudas.

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