RIVER PLATE

Gastón Olveira: manos claves

Llegó a River Plate siendo un niño. A medida que iban pasando los años le fue tomando cada vez más cariño al club. Hoy asegura que es hincha y eso le da un plus para atajar. Se notó frente a Nacional y espera repetir el sábado ante Peñarol en el Saroldi, que es su casa.

Olveira
Olveira. El arquero con su inseparable compañero: el mate. Foto: Leonardo Mainé.

En el Saroldi, Gastón Olveira se siente como en su casa. Llegó a River Plate siendo un niño. Se hizo hincha del club y eso es un plus. Sus atajadas fueron muy importantes para que el equipo de Jorge Fossati conservara el invicto al empatar el sábado con Nacional. Y para que siguiera liderando la serie A con Peñarol. Los dos equipos tienen los mismos puntos, la misma cantidad de victorias y de empates y se enfrentarán el próximo fin de semana.

“Estoy contento. Entreno día a día para llegar a los partidos de la mejor manera. A veces, cuando las cosas no se dan, uno termina bajoneado, pero en este partido pude tener una buena actuación y quiero resaltar el trabajo del equipo, que jugó más de 50 minutos con un hombre de menos y eso no es poca cosa. Más contra un grande y en su casa. Había que meter y luchar el partido. Nos aferramos a ese puntito que es muy valioso, nos fuimos exhaustos, pero orgullosos”, dijo Gastón mientras tomaba el segundo termo de mate del día.

Atajadas
Atajadas. Las de Gastón Olveira fueron fundamentales el sábado en el Gran Parque Central. Foto: Leonardo Mainé. 

De entre sus tapadas se queda con la del primer tiempo ante Thiago Vecino. “Yo no vi la pelota y salió fuerte. La cancha estaba rápida. Le doy mérito a esa atajada porque después llegó Joaquín Fernández a sacarla luchando con Zunino. Otra hubiera sido la historia si en el rebote me hacían el gol”.

El arquero es consciente del cambio que ha tenido el equipo desde la llegada de Jorge Fossati y cómo han ganado sobre todo en confianza. “Ese cambio que hemos tenido ha sido muy positivo. Llegar a estas instancias en un campeonato corto peleando las primeras posiciones es muy lindo. Y dependiendo de nosotros mismos, porque ahora jugamos contra Peñarol. Trataremos de seguir por este buen camino”, agregó Gastón, quien prefiere preocuparse por su equipo, por más que el rival sea Peñarol. Es más, ayer en la charla Fossati hizo una evaluación del partido frente a Nacional y hoy ya pondrán proa a Peñarol.

“Fossati le da un toque de calidad a River, por lo que es su gran trayectoria. Con lo que implica su nombre. Tener un técnico como él le da un valor extra a la institución. Y a nosotros, él y su cuerpo técnico nos transmiten seguridad y confianza. Esa confianza que nos venía haciendo falta”.

Quizás porque se siente como en su casa es que llega casi dos horas antes del entrenamiento al Saroldi. Le gusta estar un buen rato en el gimnasio siguiendo la rutina que le marcan los profes, que según dijo están muy salados.

AMOR DE JARDÍN. “Dentro de la cancha me siento muy bien, se hace un gran trabajo acá día a día. Se que estoy en un nivel muy bueno. Además, hoy estoy disfrutando mucho porque tengo a mis hijos que ya están grandes. Vienen a la cancha y me acompañan”, contó sobre Lautaro, de ocho años, y Ema, que cumplirá tres en septiembre.

El arquero fue padre muy joven. Lautaro nació un 13 de abril y el 21, él cumplía 18 años. “Con mi señora tenemos una linda historia porque nos conocemos desde el jardín. Éramos compañeros en el preescolar y vivíamos a dos cuadras. Después fuimos a la misma escuela, pero ella iba de mañana y yo de tarde. En el liceo nos reencontramos. Tuvimos a Lautaro muy jóvenes, pero hoy estamos muy felices. Nos hemos hecho muy fuertes como familia”.

Es más, hoy viven en la casa que era de sus suegros, en el barrio Conciliación donde él y Jessica se criaron. “Es lindo seguir en el barrio. En este momento en que mi nombre resalta un poco más, los vecinos se alegran mucho”.

Amores

Arrancó en el club Brandi a los siete años. Jugó medio año de volante hasta que se enfermó el arquero. Ese día se atajó todo, le gustó el puesto y nunca más lo dejó.

Un año y medio después, siguió los pasos de Matías Cuadro, un compañero del Brandi que se había ido para River. “Al principio me traían sus padres. Llevo 18 años en el club. Es la única camiseta que defendí. Con el tiempo uno le agarra cada vez más cariño al club. Hoy soy hincha de River. Tener ese sentimiento y ser parte del club es muy importante para mí”.

Debutó en el arco en el 2014 de la mano de Guillermo Almada. Luego alternó con Nicola Pérez, hasta que Nicola se fue a Progreso y él se quedó con la titularidad.

Quizás por todo eso hoy su gran objetivo es ganar un título con River Plate. “Un título para el club, que no tiene uno oficial”, dijo. Y le encantaría compartirlo con quien considera un hermano: Agustín Ale. “Llevamos muchos años juntos en el club y somos muy amigos. Además, ahora que su familia se fue para España se pasa en mi casa”, contó sobre el defensa darsenero.

toronto

Su única vez como celeste ganó la de oro

Gastón Olveira integró la selección uruguaya que ganó la medalla de oro en los Juegos Panamericanos de Toronto en 2015 de la mano de Fabián Coito. “La medalla la tengo en casa, en un lugar que se ve ni bien llegás. También tengo la camiseta colgada porque fue un momento muy lindo de mi vida y de mi carrera. Fue además la primera vez que salí campeón a nivel profesional. Significó un orgullo muy grande”.
Llegó a esa selección sin haber estado en el proceso de juveniles. Y fue su única vez con la Celeste. “Aunque no jugué, porque el arquero titular era Guillermo De Amores, me sentí parte siempre. Fue todo muy rápido. Entrenamos una semana en Montevideo y nos fuimos enseguida a Toronto. Éramos un grupo bastante maduro porque todos los jugadores actuaban ya en Primera. No jugué, pero los compañeros me hicieron sentir parte”.
Fue una gran experiencia para el arquero y no sólo por haber ganado la medalla de oro. Vivir en la villa panamericana es algo bastante inusual para un futbolista. “Estuvimos cerca de un mes. Para mí, era una experiencia especial porque ya tenía a mi hijo mayor, Lautaro, con dos años y me tuve que alejar por primera vez de él y por tanto tiempo. Pero estar todos juntos en la villa, compartiendo con otras delegaciones y apoyando a otras disciplinas, fue una experiencia hermosa. De esas que quedan grabadas para toda la vida. Sumado a que pudimos traernos la medalla de oro. Fue un momento glorioso”.
Al igual que todos los uruguayos, se ilusionó con que en Lima la selección pudiera retener el oro, “más teniendo en cuenta cómo se había dado la serie, ganando los partidos con bastante comodidad, aunque con rivales accesibles. Pero esto es fútbol y no se pudo”.

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