PEÑAROL

Ganar y golear afuera es otra historia

Peñarol debutó en la Libertadores y el equipo desnudó algunas falencias que no había mostrado en el torneo local, donde lidera con comodidad, sin haber cedido puntos y con un gran poder anotador.

Gastón Rodríguez
Gastón Rodríguez fue titular pero no logró convertir. Foto: EFE

La del jueves era una prueba importante para este Peñarol que, tras el buen comienzo de temporada en el Torneo Apertura, llegaba entonado pero con los pies sobre la tierra, sabiendo las dificultades que podía llegar a presentar el encuentro.

Es que el debut marcó un enfrentamiento con dos rivales: Liga de Quito y la altura. El aurinegro jugó a 2.800 metros sobre el nivel del mar en la capital de Ecuador y eso, a lo largo de 90’ de juego, se siente. Fue derrota 2-0.

Si bien la sanidad y el cuerpo técnico trabajaron en ese sentido para sufrir lo menos posible las consecuencias de la altura y por momentos el equipo pudo disimularlo bien, Peñarol desnudó falencias que a este nivel suelen pagarse muy caras.

La principal fue la falta de efectividad, algo que no es nuevo en este equipo, ya que por ejemplo en el clásico de la Supercopa Uruguaya el aurinegro fue muy superior a Nacional, generó muchas chances de gol, no las pudo concretar y el tricolor le terminó ganando por penales.

Diferente fue la situación en el inicio de la temporada a nivel local. Luego de conseguir una muy buena victoria como visitante en el Estadio Luis Franzini en los descuentos frente a Defensor Sporting, Peñarol ganó los siguientes dos encuentros con goleadas: 5-0 a Rampla Juniors y 4-1 a Juventud de Las Piedras.

Tres partidos jugados, tres ganados, 10 goles a favor y solamente uno en contra era el saldo previo a debutar en la fase de grupos de la Copa Libertadores en Quito frente a Liga. Pero otra vez quedó demostrado que jugar en el exterior es otra historia.

Más allá de lo ya mencionado del tema de la altura, Peñarol pudo por momentos hacer su juego y generar situaciones de peligro, pero careció de efectividad.

Otro punto flaco fue la defensa ante un equipo que mostró un importante potencial por las bandas en base a mucha velocidad. Eso Peñarol lo sufrió, sobre todo en el inicio del encuentro, y por la derecha del ataque de Liga de Quito se generó el primer gol con un córner.

Pero también el equipo de Diego López sufrió y mucho con los pases entre líneas que los atacantes de Liga solían hacer. En muchas oportunidades el achique de la zaga fue bueno y se generaron varias posiciones adelantadas de los rivales, pero ese aspecto terminó siendo clave para que los ecuatorianos liquidaran el encuentro porque tras un pase filtrado, Rodrigo Aguirre puso el 2-0.

Tal como dijo el “Memo”, son cosas a mejorar y no hay duda que lo trabajará con los jugadores para seguir creciendo como equipo, elevar el rendimiento en el plano internacional y poder saldar una deuda pendiente que tiene Peñarol desde hace seis años: ganar un partido jugando como visitante en el exterior.

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