DESDE EL ARCO

Uno gana y el otro pierde

JOSÉ MASTANDREA

José Mastandrea

La Copa empezó con sorbos diferentes. Nacional venció a Zamora en Venezuela por 1-0 y Peñarol cayó ante Liga en Quito 2-0. Dos resultados previsibles por los rivales de turno, el poderío de cada uno, y además, en el caso de los aurinegros, por jugar en la altura, un verdadero karma para los uruguayos.

Más allá de los resultados, hay un tema de fondo: mientras Nacional gana en el exterior, Peñarol pierde y estiró su racha negativa a 15 partidos. La última victoria de los aurinegros en la Libertadores se dio en Chile, cuando derrotó a Deportes Iquique 2-1 en la edición 2013.

No es un tema de Diego López, ni lo fue de Leo Ramos; es un tema que arrastra a varios entrenadores y a diferentes planteles. A esta altura, es como una maldición. No gana. Y punto.

Todo lo contrario sucede en Nacional. Volvió a sumar de a tres en el exterior y desde la Copa Libertadores de 2000, suma 26 triunfos de visitante, todo un logro de los tricolores, sin dudas. Y no es mérito de Eduardo Domínguez, ni lo fue de Alexander Medina. Se dio con todos los entrenadores que condujeron al equipo desde ese año 2000 a esta parte, salvo en 2014.

¿Cuál es la explicación? ¿Los rivales? ¿Los planteamientos? ¿El sistema de juego? ¿Nacional ataca y Peñarol se defiende? No hay un solo motivo, seguramente, y hay mucho para analizar y estudiar.

Pero quizás no sea tan difícil. Históricamente, el entrenador de Nacional siempre tuvo doble exigencia: ganar y “jugar bien”, mientras que en Peñarol hay que ganar “como sea”. Por ahí, puede saltar el cangrejo. ¿O no?

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