PEÑAROL

Gabriel Leyes fue el de River

Gracias a la confianza que le dio Bengoechea, el delantero recuperó los sueños con los que llegó al club.

El eterno femenino de una imaginativa pintora
Regalos. Andreina, la hermana de Gabriel Leyes, cumplió 12 años y recibió la camiseta y el trofeo al mejor jugador.

Gabriel Leyes, el mejor jugador aurinegro en el sufrido triunfo del sábado frente a El Tanque Sisley, pasó el domingo libre en su Paysandú natal. Su hermana Andreina cumplía 12 años y él no le podía fallar. Por eso se fue tras el partido, con su amigo Juan Manuel al volante.

Es más, le llevó a la cumpleañera el regalo que le había prometido el viernes cuando hablaron por teléfono: la camiseta. Claro, en ese momento no sabía que esa blusa, con el número 33 en la espalda, iba a tener un valor agregado: el de su primer gol en Peñarol.

"Fue una alegría muy grande, un desahogo impresionante. Hacía mucho tiempo que no jugaba y la ansiedad era cada vez peor. No sé cuánto hace que no hacía un gol. Era lo que soñaba desde que llegue a Peñarol. Lo esperé mucho, demoró muchísimo. ¡No lo podía creer!".

El delantero tiene contrato con Peñarol hasta el 2017, pero antes del Clausura estuvo a punto de irse a préstamo cansado de no tener oportunidades. Es que el del sábado frente a El Tanque fue su segundo partido como titular desde que llegó al club en julio de 2013. Pero Pablo Bengoechea le dijo que no se fuera, que lo iba a tener en cuenta y le devolvió la confianza que había ido perdiendo después de tanto tiempo sin jugar.

Por eso era consciente que su oportunidad no iba a demorar en llegar. "Venía teniendo minutos y había mejorado mucho en lo psicológico. Cuando uno tiene confianza las cosas salen más fácilmente. Cuando sentís que confían en lo que hacés, todo cambia y todo es mucho más fácil", contó Leyes. "Desde que vino Bengoecha me dio su confianza. Y a partir de ahí me puse las pilas más que nunca para poder aprovechar la oportunidad que me estaba dando", agregó.

"Cuando uno llega a un cuadro grande lo hace con muchas expectativas y sueños por cumplir. Pero luego, se fue dando que no jugaba y no jugaba y fui perdiendo la confianza", afirmó el sanducero quien el sábado, antes de anotar el primer gol carbonero, ya había avisado estrellando una pelota en el palo.

"Por suerte Pablo me devolvió la confianza y estoy volviendo a ser lo que era en River Plate. Estoy volviendo a dar lo que puedo. Para demostrar tenés que jugar, sin jugar es imposible", insistió.

"Todos sabemos que Pablo fue un gran ídolo y que tiene gran respaldo. Confiamos mucho en él, pero lo más importante es que te dé las armas necesarias para hacer dentro de la cancha lo que te pide", dijo sobre su entrenador. "El sábado me pidió que jugara cerca de Marcelo (Zalayeta) y que marcara el pase porque él iba a estar más retrasado. Que corriera todas y que hiciera el desgaste que tuviera que hacer", reveló.

"Me enteré que iba a ser titular el viernes, cuando descartaron a Jonathan (Urretaviscaya). El jueves había practicado Hernán (Novick), pero el viernes me confirmó a mí. Me dijo que jugara tranquilo que la confianza estaba", contó el sanducero.

Leyes admitió que el partido frente a El Tanque se complicó en el segundo tiempo. "El gol de ellos nos golpeó mucho. En ese momento, teníamos la pelota y estábamos jugando bien. No se veía que pudieran descontar. Pero un error nos costó ese gol que nos pegó fuerte", analizó.

"Nos golpeó porque nosotros siempre estamos intentando mantener el cero en nuestro arco y cuando te convierten, el golpe es duro. Son cosas que tenemos que mejorar, tenemos que saber seguir jugando como si nada hubiera pasado", reconoció.

"El final del partido se complicó más de lo que podíamos haber imaginado. Los últimos minutos fueron eternos. Sabíamos que el partido no iba a ser de esos lindos de ver, ni lindos de jugar, pero lo importante era ganar para seguir primeros y se consiguió", añadió el delantero quien pidió el cambio y a los 64 le dejó su lugar a Hernán Novick.

"Ya me había acalambrado un par de veces y me costaba mucho picar. Era inútil estar en la cancha y no poder colaborar. No es lo mismo el ritmo de un partido oficial que entrenar", aclaró quien solo había jugado como titular frente a Cerro en el Tróccoli en octubre de 2013. "Siempre está la ilusión de colaborar con el equipo desde el lugar que sea, si es jugando mejor", confió ilusionado con el futuro.

"¡Penal para Atenas!", exclamó el atacante al final del diálogo con Ovación. Es que aunque disfrutaba de su familia, el televisor estaba encendido y él miraba de reojo el partido de los tricolores con Atenas. De todas maneras, aseguró que no se preocupaba por el tradicional adversario ni por ningún rival. "Nosotros tenemos que salir campeones, los demás que hagan lo suyo".

Se viene el equipo de Leyes y "Urreta"

Peñarol vuelve esta tarde a entrenar en Los Aromos. En el horizonte aurinegro asoma River Plate, el rival de la séptima fecha. Justo el exequipo de Gabriel Leyes y de Jonathan Urretaviscaya que ayer le ganó a Fénix y comparte la punta con Peñarol. A propósito de "Urreta" hoy a mediodía le harán una ecografía. El estudio es solo para confirmar lo que los médicos ya comprobaron en el examen clínico, que ya superó la contractura y seguramente estará frente a los darseneros. Esta tarde comenzarán a aumentarle las cargas en el entrenamiento.

Otro que se viene recuperando es Facundo Rodríguez. El juvenil, que se perdió la gira de la sub 20 por Europa y el partido frente a El Tanque por una distensión muscular ha evolucionado favorablemente y se le evaluará durante la semana para ver si puede reaparecer ante el equipo de Almada. Mañana los aurinegros entrenarán en doble horario y por la tarde la práctica será abierta a los socios.

EN FAMILIA SOLO TRES VECES POR AÑO

Tiene una asignatura pendiente

Leyes estuvo todo el día en su casa ubicada casi en las afueras de Paysandú. No salió para nada. Es que son pocas las oportunidades que tiene de estar en familia. "Sólo un par de veces al año y en las vacaciones", contó. El delantero vive solo en Solymar, pero asegura que ya está acostumbrado y que se revuelve bien con la comida y otros aspectos de la casa. Cuando llegó desde Paysandú, estuvo viviendo en una casona de Colón, en una residencia para estudiantes del interior y con amigos. "Fue largo el camino", dijo quien antes de llegar a River Plate tuvo un pasaje por Juventud de Las Piedras. Fue en ese momento cuando dejó el liceo. "Iba a clase, pero cuando a mitad de año nos dieron las vacaciones me vine para Paysandú y dejé. Después me costaba retomar". De todas maneras no descarta terminar. "Sé que ahora hay muchas facilidades para hacerlo. Nunca me agradó mucho estudiar, pero creo que el liceo lo debería terminar", admitió.

Reportar error
Enviado
Error
Reportar error
Temas relacionados
Te recomendamos
Max caracteres: 600 (pendientes: 600)