FÚTBOL URUGUAYO

El futuro del Estadio Centenario se decide antes de fin de año

Las opciones son demolerlo para construir uno nuevo o remodelarlo para actualizarlo: CAFO piensa convocar un debate público previo a la definición

Estadio Centenario
El Estadio Centenario hoy: sus autoridades están estudiando un gran cambio.

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El futuro del Estadio Centenario se definirá antes de fin de año, entre construir un escenario nuevo, previa demolición del actual, o renovarlo para destacar sus valores históricos, mejorar su funcionalidad y lograr un mayor provecho económico.

La Comisión Administradora del Field Oficial está definiendo un “Plan 2030”, como lo denominó el director ejecutivo del organismo, Ricardo Lombardo, para presentarlo públicamente en los próximos días. Esa decisión clave, a partir de la cual se instrumentarán otras iniciativas, incluye una previa discusión pública para conocer la opinión de académicos, periodistas y el ambiente deportivo.

A días de cumplir 90 años, el Estadio Centenario exhibe problemas funcionales y estructurales que sus administradores no pueden resolver con su actual presupuesto. El hecho de que Nacional y Peñarol hayan levantado sus propios reductos y que el resto de los equipos a menudo prefiera enfrentar a los grandes en canchas chicas hizo caer drásticamente el número de partidos que se juegan anualmente en el Centenario. Más allá de los encuentros de la Selección, buena parte de los ingresos pasó a depender de la organización de espectáculos musicales.

El modelo de negocios, que era “estadio de fútbol que a veces albergaba espectáculos”, a juicio de CAFO debe dejar su lugar a un centro de espectáculos que además ofrezca partidos de fútbol, acciones culturales y emprendimientos comerciales. Y se pretende que cada sector de negocios se autofinancie. Existe la posibilidad de buscar otros recursos, como un llamado a interesados para incorporar el nombre de su marca al Estadio Centenario o ingresos de publicidad más allá de los actuales.

En el horizonte está el centenario del Centenario, que se producirá en 2030. Con Copa del Mundo en Uruguay o sin ella en esa fecha, el viejo y entrañable estadio necesita cambiar para iniciar sus segundos cien años.

DECISIÓN. Las autoridades de CAFO saben que la principal disyuntiva, cuya definición determinará el futuro del Centenario, está entre demolerlo para construir un estadio nuevo con las actuales tecnologías o modernizarlo pero manteniendo sus características originales. Esa decisión, indican, debería tomarse antes de fin de año, aunque se promoverá un debate en los ámbitos académicos y periodísticos.

En el primer caso se podría preservar la Torre de los Homenajes y algún otro detalle identificatorio. La modernización, en cambio, apuntaría a un “escenario vintage” con atractivos estéticos y la funcionalidad que demanda el deporte y el espectáculo del siglo XXI.

Ambas opciones requerirán un llamado internacional para el proyecto arquitectónico. Si se elige la construcción a nuevo, por supuesto que el llamado debería incluir la forma de financiar la obra, pues se trataría de una inversión muy grande, más allá del alcance de la Asociación Uruguaya de Fútbol y la Intendencia de Montevideo.

Si se opta por mantener la actual estructura, el concurso arquitectónico tendría que preservar las características del estadio, incluso atendiendo los planes originales de su diseñador, el arquitecto Juan Antonio Scasso, que por diversas razones no pudieron concretarse, y a la vez mejorar toda la funcionalidad del recinto.

En su momento, el Estadio Centenario representó una obra de avanzada, por su amplitud, los materiales utilizados y algunos detalles de diseño, como los mecanismos de ingreso y evacuación. Sin embargo, existen aspectos en los cuales, según la experiencia de las autoridades de CAFO, el diseño resultó superado por el tiempo.

Por ejemplo, el ángulo de 60° de las tribunas determina que el público deba instalarse a cierta distancia de la cancha para lograr la mejor visión. Por eso, desde las plateas Olímpica y América, así como los taludes, no se aprecia tan bien el terreno. Varios de esos sectores quedan vacíos o directamente no se habilitan, cuando en otros estadios constituyen los lugares más valiosos por su proximidad al espectáculo. Eso implica que se pierden posibles ingresos por la venta de entradas.

CAFO estudia entonces la trasformación de “un estadio de lejanía” a uno de “cercanía”, en palabras de Lombardo. Una de las posibilidades es extender las tribunas con la pendiente actual hasta el borde de la cancha. Se solicitó un estudio a los arquitectos Salvador Schelotto y Carolina Lecuna, quienes concluyeron que para eso sería necesario bajar el nivel del terreno en seis metros.

Tribuna Olímpica
El recuerdo de su inauguración en 1930.

De la misma forma, se comprobó que la reforma de la tribuna América realizada en 1980, cuando se agregó un anillo, se amplió el palco y se ubicaron nuevas instalaciones para la prensa, además de alterar el diseño original del Centenario creó instalaciones que quedaron obsoletas. Para colmo, informes de técnicos de la Facultad de Ingeniería revelaron que la construcción presenta mayor vulnerabilidad estructural que sectores más antiguos, presumiblemente por los materiales utilizados.

Los administradores del estadio plantean la posibilidad de devolver a la parte inferior de la América su aspecto original, incluso con bancos de madera. Para la parte superior se propone una nueva obra, con palcos más amplios y el añadido de restaurantes, salas de reunión y otras dependencias.

También se sugiere definir el ordenamiento del público en las tribunas con elementos, que separen y jerarquicen los sectores, siguiendo la tendencia de los nuevos estadios europeos. El objetivo es asegurar mayor orden y seguridad para el público. Eso permitiría vender entradas numeradas e identificar al ocupante de cada asiento. Esos sectores podrían alquilarse a empresas que deseen atender a sus clientes o promover sus marcas.

MULTIPROPÓSITO. Lombardo asegura que el Estadio Centenario debe convertirse en un “complejo multipropósito”, con especial atención a los espectáculos y las actividades comerciales y culturales. El Museo del Fútbol, que funciona bajo la tribuna Olímpica y representa el museo más visitado de Montevideo, necesita también una adecuación.

Para que los espectáculos se conviertan en un área de negocios estable de la actividad del Centenario, CAFO estudia definir un espacio específico, por ejemplo en el lugar de la platea Olímpica. Allí se podría instalar un escenario permanente, dotado de las tecnologías que hoy están detrás de cualquier show. La programación de los espectáculos podría ser tercerizada previo concurso.

Bajo las tribunas existe amplio espacio para aprovechar en emprendimientos comerciales y culturales, con el mismo enfoque que los espectáculos: que no se trate de iniciativas puntuales, sino de acciones permanentes. Por ejemplo, restaurantes, un hotel temático, coworking y locales comerciales.

En cuanto al Museo, la intención es incorporar las más avanzadas técnicas en materia de museos para que se convierta en una “experiencia inolvidable” para los visitantes, incorporando una recorrida por el estadio, sus instalaciones y hasta la cancha. Se estudia proponer su tercerización, para que el manejo, explotación y mantenimiento esté a cargo de expertos.

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