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Fútbol y tragedias aéreas: nueve accidentes que enlutaron al deporte

El accidente registrado anoche en Colombia, al estrellarse un avión en el que viajaba el equipo de fútbol Chapecoense de Brasil, es el último de una lista de siniestros aéreos en los que se han visto involucrados equipos de fútbol.

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El fútbol implica triunfos y derrotas, pero también la posibilidad de revancha el próximo domingo, el año que viene, cuando se vuelva a jugar un torneo. Varios equipos, sin embargo, sufrieron tragedias sin revancha. Así se perdió para siempre el Grande Torino en 1949, se desangró Manchester United en 1958, desapareció The Strongest de Bolivia veinte años más tarde y cayó en el mar Alianza Lima en 1987.

También sufrieron accidentes aéreos fatales el Green Cross de Chile en 1961, el Pakhtakor Tashkent de la entonces Unión Soviética (1979); un equipo benéfico de jugadores holandeses de ascendencia surinamesa, cuyo vuelo se estrelló en Paramaribo en 1989, y la selección de Zambia en 1993, cuando se dirigía a Senegal para disputar las eliminatorias del Mundial ’94.

Dos casos emblemáticos fueron los del Torino y del Manchester United: el club inglés logró recuperarse, pero el italiano nunca volvió a tener un equipo como el que desapareció en Superga.

A fines de la década de 1940, el club de la camiseta granate había ganado cuatro campeonatos italianos consecutivos y se perfilaba para obtener el quinto. Más que la base del seleccionado azzurro, era prácticamente todo el equipo nacional: llegó a tener diez internacionales al mismo tiempo. Y la figura era su capitán, Valentino Mazzola.

El 4 de mayo de 1949, Torino regresaba de jugar un amistoso en Lisboa. Su avión trató de aproximarse al aeropuerto de Turín en medio de un banco de niebla y se estrelló contra un terraplén al lado de la basílica de Superga, en una de las colinas que rodean la ciudad. Murieron los 31 ocupantes de la aeronave: 18 futbolistas, entrenadores, periodistas y la tripulación.

Las honras fúnebres a los integrantes del Grande Torino reunieron a medio millón de personas. Hubo todo tipo de homenajes y actos de solidaridad. Como el campeonato no había terminado, sus rivales alinearon formaciones juveniles, hasta que Torino obtuvo el título post mortem. Un año más tarde, el impacto continuaba: el seleccionado italiano prefirió viajar en barco al Mundial de Brasil, por las dudas...

Uno de los hijos de Valentino Mazzola, Sandro, entonces un niño, se convirtió en gran figura del Internazionale de Milán en la década de 1960. Pero el Torino nunca más alcanzó a reunir una generación tan espléndida como la perdida en Superga. Diez años más tarde bajó a la Serie B. Retornó a primera y en 1976 conquistó un nuevo título, el único de esa nueva era. Después volvió a declinar e incluso se declaró en bancarrota en 2005. Un grupo de empresarios se organizó entonces para recrear el club, bajo nueva administración. Para mayor desconsuelo de sus hinchas, también se quedó sin el escenario donde jugaban sus ídolos fallecidos, el estadio Filadelfia, aunque hoy existen iniciativas para recuperar sus ruinas.

Un reloj.

El estadio Old Trafford de Manchester, uno de los más conocidos de Europa, tiene un singular memorial: un reloj que marca las dos y veinte del 6 de febrero de 1958, el momento exacto de la tragedia de Munich. El United, entonces campeón inglés, volvía de Belgrado, donde había enfrentado al Estrella Roja por la Copa de Europa. El avión hizo una escala técnica en Munich, que lo esperaba con una pista helada por el invierno alemán. El piloto intentó despegar dos veces sin éxito; al tercer intento, la nave se estrelló contra una casa cerca del aeropuerto.
Por el impacto fallecieron 23 personas, entre jugadores, cuerpo técnico, dirigentes, periodistas y personal aéreo. Y hubo sobrevivientes. Entre ellos, el técnico Matt Busby y la joven figura Bobby Charlton. Ambos fueron fundamentales para reconstruir el equipo, que diez años más tarde se consagraría campeón europeo y hoy representa una potencia deportiva y comercial.

Entre los fallecidos figuraba Duncan Edwards, que a los 22 años representaba la mayor promesa del fútbol inglés. Resultó gravemente herido, sobrevivió nueve días y al final no resistió. Charlton siempre asegura que Edwards pudo haber sido el mejor futbolista inglés de la historia. En su país lo recuerdan una estatua y hasta dos vitrales de iglesia.

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