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Fútbol en inglés: así es la vida de Diego Rossi en Los Ángeles

El exjugador de Peñarol la rompe en la MLS: es uno de los máximos artilleros de Estados Unidos.

En casa. Diego Rossi con su esposa Vivian y la perra Lola.
En casa. Diego Rossi con su esposa Vivian y la perra Lola.

Diego Rossi la rompe en la MLS. El fin de semana pasado anotó tres goles en la goleada por 4-0 de Los Ángeles frente a DC United. El exdelantero de Peñarol suma seis goles en las seis fechas disputadas, igual que su compañero de equipo, el mexicano Carlos Vela. Ambos son los máximos goleadores de Estados Unidos.

Diego lleva un año y tres meses en la MLS, se fue cuando recién había cumplido los 20 años y tras cansarse de hacer goles con la camiseta aurinegra, sobre todo en juveniles. Por ejemplo, cuando jugaba en Séptima, marcó ¡42 goles! Partió tras haber cumplido uno de sus sueños, jugar en el primer equipo de Peñarol, donde compartió plantel ni más ni menos que con Diego Forlán.

Eran las tres y media de la tarde y Diego ya estaba en su casa de Arcadia, en el condado de Los Ángeles. “Está cerca del Downtown”, dijo quien había entrenado por la mañana como todos los días. “Estoy muy contento. Esto es otra vida, todo es muy lindo. Cuando llegué lo que más me sorprendió fue el tránsito, que es muy intenso a toda hora y la cantidad de gente, comparado con Uruguay. También la limpieza, la prolijidad y el orden”, contó.

El fútbol también le sorprendió. Y para bien. “Acá es mucho más de ida y vuelta. No se trabaja la pelota en la mitad de la cancha, acá es defensa-ataque. Pero no esperaba que hubiera tanto nivel”.

Cuando aún vestía la carbonera se ilusionaba con seguir los pasos de Federico Valverde, su compañero desde el fútbol infantil, y emigrar a Europa. “Sigue siendo uno de mis sueños, pero me salió este destino y estoy muy contento. Aunque espero poder cumplir todos mis sueños”, reconoció.

“Los entrenamientos son muy diferentes, muy intensos. Y las pretemporadas son con mucha pelota”, explicó sobre la MLS. “Sólo concentramos cuando viajamos, pero si jugamos de local no lo hacemos. Es diferente, está bueno, pero a veces se extraña un poco no concentrar con los compañeros”.

Justamente, viajar constantemente es lo que más le cuesta. “Es duro viajar tanto. Este país es enorme y a veces tenemos que viajar seis horas en avión para ir a jugar un partido. Como cuando cruzamos hacia el otro lado, Nueva York, Chicago o Houston. Los más cerca son dos horas de vuelo”.

Feliz. Así está el delantero con su vida en EE.UU. Foto: USA Today.
Feliz. Así está el delantero con su vida en EE.UU. Foto: USA Today.

HAT TRICK. “Estaba como loco. Fue mi segundo hat-trick. Había hecho uno en la Open Cup, pero no sirvió porque quedamos afuera en semifinales por penales. Esta vez fue redondo y lo pude disfrutar de otra manera. Además, me pude llevar la pelota. La de la copa no me la traje. Con la bronca porque habíamos quedado afuera, me olvidé de pedírsela al juez en el momento. Después me acordé en el vestuario, pero ya era tarde y no me la dieron”, relató.

En el partido en el que anotó el hat trick, el inglés Wayne Rooney le hizo una falta y se tuvo que ir expulsado. “Es increíble enfrentarse a ese tipo de jugadores que hay ahora en la MLS. Yo a Rooney lo miraba por la tele y ahora lo tengo enfrente. La patada me dolió aunque pude seguir jugando y hasta hice un gol más. Fue tremenda falta, pero me vino a pedir disculpas. Me saludó cuando yo estaba en el piso y me ayudó a levantarme”.

“Acá hay jugadores increíbles, como mi compañero Carlos Vela. Nos llevamos muy bien. Es tremendo jugador, pero tiene una gran humildad. O jugar contra Zlatan, que justo debutó contra nosotros cuando llegó. Y nos hizo los goles, pero estuvo tranquilo. Te llama la atención enfrentar a esos jugadores, como él o como Rooney. Es como cuando en Peñarol me tocó jugar con Diego Forlán, me han tocado varios importantes. Je”.

Ni con el inglés ni con el sueco, se animó a cambiar camisetas, aunque los tuvo muy cerca. “Me da un poco de vergüenza. Cambio, pero con los jugadores que ya conozco”.

CASADO. Se casó con Vivian, su novia desde los 16 años, antes de irse a Estados Unidos cuando aún no había cumplido los 20 años. Ella también está contenta. Domina muy bien el inglés y está a punto de comenzar la universidad. Va a estudiar microbiología. “Ella habla muy bien tanto que va a poder estudiar en inglés. Aunque en Los Ángeles siempre encontrás alguien que habla español. Yo me voy manejando bien con el idioma, cada vez un poco mejor. Había aprendido en la escuela, pero como nunca lo practicaba se me olvidó. Ahora de tanto escucharlo he mejorado mucho”, explicó quien a pesar de que se siente muy a gusto, no niega que siempre se extraña. “Tu país se extraña siempre. Pero como me tocó una ciudad muy linda eso ayuda. Se extrañan los amigos, la familia, la comida. Hay mucha comida mexicana y es muy picante”.

Esta madrugada Los Ángeles jugaba con Cincinnati y Diego esperaba seguir con su racha goleadora. “Nunca me puse a pensar si esa facilidad para anotar es algo que traigo ya desde que nací, o si lo logré con trabajo. Mientras sigan apareciendo los goles, no me preocupa”, finalizó.

Instagram mantiene el contacto.

Rossi en Los Angeles FC. Foto: Difusión.
Rossi en Los Angeles FC. Foto: Difusión.

Diego está siempre pendiente de Peñarol, el equipo que lo reclutó cuando jugaba en Uruguay -Solymar. Viajó a un campeonato en Alegrette con Néstor Gonçálvez y al año siguiente comenzó en Preséptima e hizo toda la escalera de las formativas “Si puedo por la diferencia horaria, veo todos los partidos. Andan re bien y me alegro mucho. También he hablado con varios compañeros, como el ‘Mota’ Gargano. O nos comentamos las historias en Instagram. Es la forma de estar en contacto. Siempre estamos entre bromas y cosas serias. Me traen recuerdos muy lindos y me pone contento que se acuerden de mí”.

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