FÚTBOL FEMENINO

Yamila Badell afronta su quinta temporada como profesional en el fútbol femenino de España

La jugadora uruguaya del Racing Féminas analiza el fútbol femenino en Uruguay con la perspectiva de cinco temporadas como profesional, mientras espera por un llamado de la selección.

Yamila Badell en un partido con Racing Féminas
Yamila Badell en un partido con Racing Féminas. Foto: Gentileza Yamila Badell.

Yamila Badell habla con Ovación desde Santander, Cantabria, donde entrena con el Racing Féminas de la segunda división profesional de fútbol femenino de España. Repasa su carrera, analiza la situación actual del fútbol femenino en Uruguay y hace mención a su relación con la selección que dirige Ariel Longo. 

—Antes de emigrar por primera vez dijiste en una entrevista con Ovación: “Me gusta lo simple. Pasar la pelota. Correr. Pegarle al arco”. ¿Seguís sintiendo lo mismo?

—Llegué como delantera pero terminé de volante por afuera. También jugué como media punta y en el doble cinco. Adquirí los conocimientos y la experiencia de cada jugador en cada posición. Eso me hizo crecer. Si bien cuando jugaba en Uruguay no pasaba la mitad de la cancha para defender, hoy soy una jugadora un poco más completa. Tengo más recorrido, estoy en ataque, estoy en defensa. Hago coberturas. Tengo asistencia. Hago goles. Ha variado el juego de lo que era Yamila en Uruguay a lo que es Yamila en España. Potencié aspectos que tenía descuidados o ni siquiera tenía. Solo me dedicaba a correr y hacer goles.

—A vos y a Pamela González se les puso la insignia de ser las que le abrieron el mundo a las futbolistas uruguayas. ¿Te pesó o te sigue pesando ese cartel?

—Yo salí del Aeropuerto de Carrasco con un sueño y con el objetivo de recoger experiencias y no pensé tanto que me iba como pionera al exterior. Sí te puedo decir que, a raíz de eso, el foco de atención ha llegado un poco más a Uruguay. No solo por nosotras, sino por el desempeño de clubes y la selección y, en Europa, el rendimiento que hemos tenido yo y Pamela. Hoy hay representantes que ven a Uruguay como un semillero de jugadoras. Quizás en ese momento no éramos conscientes de lo que estábamos generando, pero dio frutos a largo plazo.

—¿Cómo ves la evolución del fútbol femenino en Uruguay en estos últimos cinco años?

—Ha cambiado. No puedo decir que mucho. Pero sí se está queriendo progresar en muchos aspectos. Hay clubes que le han dado instalaciones, material, ropa. Cosas básicas. Pero Hay equipos que se han conformado con darle el nombre de la institución. Y hay gente que la sigue remando con lo que tiene. Se ha creado OFU (Organización de Futbolistas Uruguayas), que pelea a diario por la equidad de derechos y está en constante diálogo con AUF y los clubes. Vamos lento, como siempre. Las cosas se están haciendo al ritmo que se hacen en Uruguay. Creo que podríamos querer un poquito más.

— ¿En qué temas puntuales, por ejemplo?

—Primero hay que cambiar la cabeza y no pensar que el fútbol femenino es una pérdida de dinero o pérdida de tiempo. Se ha demostrado que da que hablar, llena estadios, vende camisetas, tiene un espacio en las redes sociales. Nada de eso escapa a lo que es el fútbol hoy. Se necesita gente que se anime a apostar por el fútbol femenino. Lo otro que es fundamental es que nosotras, como jugadoras, tenemos que cambiar muchas cosas para poder hablar de fútbol profesional. Porque ser futbolista profesional no significa tener un contrato. Por ejemplo, lo invisible es tan o más importante que la hora y media que entrenás con el equipo. La comida, el descanso, el cuidado personal.

— ¿Te parece que existe el contexto necesario para eso en Uruguay?

Hay muchos peros. Lo entiendo. Yo nunca tuve un estatus económico que me habilitara a tener muchas cosas que me hubiese gustado tener. Pero siempre busqué caminos para profesionalizarme. A mis quince años iba a bailes, no consumía alcohol, no iba a fiestas. Sí salí a bailar alguna vez, pero intentaba cuidarme. Siempre me rebusqué.

— ¿Qué tanto te parece que tuvo que ver el resultado de Uruguay en Sudáfrica 2010 con el crecimiento del fútbol femenino en los últimos diez años?

Es lo mismo de siempre. Yo creo que a la jugadora le hace el click cuando ve que un equipo femenino o una selección femenina consigue grandes cosas. A mí, que la generación de Sudáfrica haya salido como salió no me iba a incentivar. Ahora, la clasificación de la sub 17 femenina al Mundial de 2012, por ejemplo, tuvo repercusión grande en Uruguay. Dio que hablar. Movió a muchas chicas a querer meterse en equipos. A que el padre se arrimara a un equipo con su hija a la que le gustaba jugar a la pelota. Eso sí.

— ¿Cómo ves tus perspectivas de volver a la selección?

Yo sigo jugando al fútbol. Sigo aprendiendo. Generando experiencia. Sigo creciendo en varios aspectos. Las puertas de la selección, yo no me las cerré.

— ¿Mantenés la expectativa de ver tu nombre en la lista de convocadas?

Durante el segundo año en CD Tacón, era algo que me tenía más preocupada. Pero ya me di cuenta de que, más allá de cómo me vaya en mi carrera, parece que no es suficiente. Va por otro lado. Hoy no es algo por lo que no duerma. Estoy jugando en el Racing, los objetivos los tenemos claros. Yo sigo trabajando, me sigo esforzando para ser mejor jugadora.

Yamila Badell, cinco años atrás, a punto de emigrar por primera vez a España

fútbol femenino profesional

La trayectora de Yamila Badell, en sus palabras

Llevás tres años en España, cuatro en total, con tu primer pasaje por el Málaga. ¿Cómo evaluás tu experiencia hasta ahora?

Mi primer año en el Málaga siempre digo que fue un año para recoger experiencias y para ver qué era lo que yo realmente quería. Para ver en qué estaba el fútbol femenino, conocer otra forma de juego. Y otra cabeza, porque, si bien dentro de Uruguay buscamos el profesionalismo, recién ahora estamos avanzando en el proceso. Me encontré con un mundo de totalmente distinto. Un mundo en de cero preocupación, donde simplemente tenía que ir al entrenamiento y hacer lo mío y más nada. A diferencia de Uruguay, donde hay muchas cocass que dependen de nosotras. También, tener un equipo en el cual estás con 24, 25 jugadoras entrenando todos los días. En los entrenamientos en Uruguay a veces éramos cinco o seis. Era imposible. Por suerte, eso está cambiando en Uruguay.

Sin embargo, decidiste volver un año después…

Pretendía seguir en España, pero la propuesta no era la misma. Para estar lejos de mi familia, haciendo un sacrificio enorme, dejando muchas cosas atrás por un sueño, yo también aprendí que debía hacer valer todo aquello que yo dejaba por estar afuera. Sentía que no valía la pena. Además, se jugaba la Copa Libertadores en Uruguay. Me hacía muchísima ilusión que mis amigos, conocidos, familia, fuesen a verme a una Copa Libertadores. Y más con el equipo que me vio crecer. Me gustó el proyecto, lo que me dijeron, lo que me propusieron y me fui. No me arrepiento. Quedamos cuartas a nivel de Sudamérica. Hicimos historia. Más allá de que volvía al campeonato local, amateur, sabía que venía a una copa internacional y que eso me iba a dar el roce que yo buscaba.

Y te volvió a abrir la puerta de España.

Sí. Ese fútbol al que le había ido agarrando un poco la mano. Iba otra sudamericana, y eso te da otra confianza, otra seguridad. Fueron dos años en el Club Deportivo Tacón. El primero quedamos en la puerta del ascenso, perdimos el último partido. Decidí renovar porque no me gustaba quedarme con esa espina y, además, se sabía ya desde el primer año que el Real Madrid estaba por detrás de ese club. El segundo año, viene el equipo más potenciado. Más incorporaciones. Y quedamos primeras ganando absolutamente todo. Ascenso. Ya se sentía más a la gente del Real Madrid. Su presencia. Había visitas a Valdebebas, había charlas con exjugadores del Real Madrid. En cuanto a objetivos, conseguí todo aquello que tenía planeado. Pero le dije a mi representante que no quería seguir en el equipo. 

¿Cómo terminaste la temporada y cómo estás para la que se viene?

Dejé de jugar en enero porque me operé porque tenía parcialmente roto el ligamento del tobillo derecho. Cuando me recupero del tobillo voy a un entrenamiento y una compañera fue a marcarme demasiado fuerte y me hizo un esguince de rodilla y, cuando me recupero, voy a un entrenamiento y, al día siguiente, confinamiento. Ahora estoy bien. Ya jugamos tres amistosos y esta temporada apuntamos a clasificar a playoffs y, después, al ascenso.

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