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Con fuerza: Marcelo Tabárez se recupera

“Voy a hacer el tratamiento, sea cual sea, y voy a tener tiempo de jugar”, dijo el futbolista de Danubio.

Todo es nuevo para mí, ayer casi no pude dormir. Esto fue una sorpresa que no me esperaba", dice Marcelo Tabárez a Ovación en su habitación de la Asociación Española, donde el lunes le extirparon un tumor en un testículo. El delantero de Danubio ya se levanta y camina. Tiene una gran fuerza espiritual y está muy acompañado por sus padres, su hermano, su novia Yessica, amigos y familiares.

Todo comenzó con el control antidopaje que le hicieron tras el partido de ida frente a Sao Paulo, por la Copa Libertadores, cuyo resultado fue adverso. "Me sorprendió porque nunca tomé nada, pero cuando me enteré del nombre de la droga y entré en Internet, lo asocié porque tenía hace cuatro meses un bultito en el testículo derecho, que no sabía que era. No me dolía, se fue incrementando y era más grande que el otro testículo. Como no me dolía y estaba jugando, pensé que se me iba a ir", contó el joven de 22 años que no le contó a nadie lo que le pasaba. "En Internet me di cuenta cómo venía la mano porque es una sustancia que segrega el organismo para defenderse de tumores testiculares. Por un lado me quedé tranquilo porque ese era el motivo de que me diera positivo el control, pero después estaba el otro tema y supe que venía una operación o algo. Lo máximo que hay que tener dentro de lo normal es 5 y yo tenía más de 500. Cuando me dijeron eso me di cuenta que era algo complicado. Se me encendió la alarma".

Todo eso sucedió el viernes, un día antes de que Danubio enfrentara a Peñarol. Partido que Tabárez quiso jugar y en el que remató el penal que significó el segundo gol de los de la franja. "El viernes, apenas llegué a casa, entré a Internet buscar cuál era la sustancia que me había dado en el control. Gracias a Dios me hicieron el control antidopaje que hizo que saltara esto. El de arriba, o no sé quien, me tiró una soga y me dio otra oportunidad", dijo Tabárez que espera que su experiencia le sirva a otros. "A un chiquilín o a una persona mayor, a cualquiera. Yo soy un jugador de fútbol y capaz que me conocen más que a otras personas. Lo mío se hizo público, pero le puede pasar al repartidor que tiene la misma salud que yo. Y la vida es la vida. A cualquiera que le pase que ponga la salud antes de nada".

El delantero no ha recibido más que apoyo de la familia del fútbol. Fueron muchísimos los colegas que lo llamaron o fueron a visitarlo, y muchos ni siquiera lo conocían. "

Iván Alonso, Andrés Fleurquin, "Maxi" Olivera, Matías Cardacio, Matías Alonso, el "Canguro" Porta, Hugo Soria y Miguel De Los Santos, son sólo algunos de los que lo visitaron o lo llamaron. "Fue una gran alegría, porque salvo con Iván Alonso con quien cambié la camiseta en un partido, con la mayoría no había hablado nunca. Eso de sentirte querido y respetado por tus colegas fue muy importante para mí".

Marcelo dice que no va a la iglesia, pero que es creyente. "Creo más que nada en mi familia, y mi familia cree en Dios. Entonces yo también creo en Dios. Me baso mucho en mi familia, en la fuerza que ellos me puedan dar y en la que yo les dé a ellos. Porque si ellos me ven mal, se van a poner mal y yo los voy a ver así, y me voy a poner mal también. En cambio si ellos me ven bien, todo va a estar bien. Son mi cable a tierra y mi espejo. Yo me veo en ellos", aseguró.

El atacante danubiano tendrá el resultado de la anatomía patológica la semana que viene. Salvo un dolor de espalda y los puntos que le tiran un poco, no está molesto. De todas maneras, le dijeron que se puede quedar hasta que se sienta bien como para irse. Y por ahora prefiere estar bien atendido en el sanatorio.

"Hoy el fútbol ya no es lo más importante. Es mi salud. Otra vez no me voy a equivocar. Mi salud y ver a mi familia bien, entera como la estoy viendo ahora. Voy a hacer el tratamiento sea cual sea, y voy a tener tiempo de volver a jugar. No va a pasar nada".

No quería jugar, ¡y le encantó!


Comenzó a jugar en Huracán Villegas cuando tenía cinco años. Su padre siempre dijo que si tenía un hijo, lo iba a llevar a jugar allí; y cumplió. La familia vivió en la Curva hasta cuatro años de Marcelo, cuando se mudó para Paso Carrasco. "Me acuerdo que el primer día que me llevaron no quería ir, pero Ricardo, que era el técnico, y Poli, que era el ayudante, insistieron en que jugara un ratito.

Y después de esa práctica no quería salir. Ahí empezó todo", recordó Marcelo. En ese momento supo que lo suyo era el fútbol y pasó a dormir con la pelota. Arrancó en la escuelita de Danubio a los 11 años, y a los 13 lo ficharon para Preséptima. Debutó en Primera en 2013, con Leonardo Ramos.

Sebastián Ariosa irá a verlo hoy para contarle su experiencia.


"Me llamó Sebastián Ariosa y me dijo que va a venir a visitarme y a charlar conmigo. Todos sabemos lo que pasó él y que me haya llamado fue un aliciente. Quiero que me cuente bien por todo lo que le pasó, porque son momentos en que a veces la cabeza te va a decir que no y vos tenés que ser más fuerte", dijo Tabárez.

Cabe recordar que luchó más de un año contra un cáncer de mediastino (una cavidad donde se aloja el corazón). En febrero y tras haberle ganando a la enfermedad, comenzó a entrenar nuevamente en Defensor Sporting. "Ya había hablado con mi señora de ir a verlo, pero no quería invadirlo en los primeros días. Recuerdo que en los primeros días, no quería ver a nadie, más que mi familia. Pero conseguí el teléfono y lo llamé", contó Ariosa.

A Danubio, por la tele.


Anoche vio jugar a sus compañeros de Danubio por la Copa Libertadores y le resultó muy extraño no estar en la cancha junto a ellos. Pero sabe que tiene sólo 22 años, y que se recuperará.

Goles para el abuelo.


Marcelo festeja sus goles señalando al cielo. Es para su abuelo Julio con quien tenía una relación muy especial y que se fue hace un par de años, sin verlo debutar en Primera División.

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