SELECCIÓN

La fuerza y la magia se juegan un lugar

Queda uno solo por cubrir y De Arrascaeta, para jugar de enlace, y Cristian Rodríguez, para hacerlo por afuera, se lo disputan.

Fotos: Darwin Borrelli
Fotos: Darwin Borrelli

Estamos ante un cuadro singular. Casi la perfección en un país acostumbrado a vivir en un eterno sube y baja de marchas y contramarchas en cuanto a las preferencias futbolísticas.

Es cierto que no es nuevo, que este momento está muy emparentado con el proceso de las confirmaciones de conceptos e ideas, pero no deja de ser llamativo que a falta de 14 días para el inicio de la campaña de la Celeste en Copa del Mundo apenas exista una interrogante en lo que respecta al equipo titular que el técnico Óscar Tabárez pondrá ante Egipto.

Las piezas están encajadas en sus respectivos lugares y lo único que resta por saber es si en el Ekaterimburgo Arena el que se volcará sobre la izquierda del mediocampo es Cristian Rodríguez o Giorgian De Arrascaeta.

Lo bueno de todo es que no hay discusiones filosóficas o rimbombantes. Todo hincha de Uruguay ya dio un veredicto favorable a los hombres elegidos por el entrenador celeste y simplemente lo que aguarda es que el técnico decida cuál de los dos es el mejor entre Giorgian y el “Cebolla” para el estreno.

No es ninguna novedad que son diferentes, cualquier aficionado que medianamente se dedique a observar partidos de fútbol sabe que De Arrascaeta es más creativo y tiene más riqueza técnica para el manejo de la pelota, pero pierde con el “Cebolla” en potencia y en disposición para colaborar con la contención.

Es más, lo primero que debe señalarse con el dedo es que uno es mediocampista y el otro es más media punta o atacante.

De Rodríguez se puede aguardar, aún con el paso de los años, que sea más aguerrido para cerrar espacios defensivos, más intenso para retroceder cuando se pierde la posesión de la pelota y más luchador si el rival propone llevar el juego a una contienda de hacha y tiza.

De Giorgian, en tanto, se puede aguardar que dibuje la jugada menos esperada por los defensas adversarios, que se vuelque si problemas hacia la raya para convertirse en un puñal que hiera con su habilidad o que meta desde ahí el pase justo y medido para la aparición de los temibles delanteros.

Si la decisión fuese tomada por historia de batallas ganadas, por experiencia y temple adquirido en partidos de estreno, está claro que la flecha se vuelca con precisión suiza hacia el mediocampista que suma 104 partidos con la camiseta de Uruguay.

Si la prioridad se volcará una vez más a la búsqueda de un futbolista que ayude a potenciar el rubro generación de juego (como fue, aunque sin suerte, en Sudáfrica 2010 y también en el Mundial de Brasil 2014), que se pegue más a los de arriba, porque está claro que De Arrascaeta juega unos metros más adelante de lo que lo hace el “Cebolla” Rodríguez, la flecha marcará el ingreso desde el vamos de un jugador que ha conseguido marcar a fuego su nombre en el fútbol brasileño.

Lo que está muy claro es que de ellos dos saldrá el último jugador que tendrá el honor de integrar el once inicial de Uruguay en la Copa del Mundo de Rusia 2018.

La definición de Guillermo Varela en el lateral derecho y de Martín Cáceres en la izquierda terminó dejando una sola interrogante. Lo demás, se recita de memoria.

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