Defensor

Fleurquin se va sin decir adiós

El capitán violeta no quiso partido despedida, jugará mañana ante River por última vez en el Franzini.

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Familia. Agustina y sus cinco hijos saldrán a la cancha. Foto: Archivo El País

Con cuarenta años cumplidos el pasado 8 de febrero, 20 de carrera y cinco hijos, Andrés Fleurquin decidió colgar los zapatos. Mañana jugará, en el Franzini, su último partido frente a River Plate.

El volante, símbolo del equipo violeta lleva ya dos años trabajando como licenciado en Administración de Empresas, carrera que estudió mientras jugaba. Había tomado la decisión de dejar el fútbol hace tiempo y ya lo había hablado con el presidente del club, Daniel Jablonka.

"Ya sabía que en diciembre me retiraba, lo había hablado con la familia, pero me siento raro", admitió el volante. "La familia influyó en un gran porcentaje, pero no porque ellos me lo hayan pedido, sino porque quiero dedicarle más tiempo a los chicos y a mi mujer. Los hijos van creciendo y ya me perdí muchas cosas", admitió. Con hijos de doce, once, ocho, seis y cuatro años, tendrá para entretenerse. "La mayor ya está en plena preadolescencia", dijo sonriendo. "Además, creo que hay que saber poner un punto final", agregó convencido.

Al mirar para atrás, recuerda como los mejores momentos de su carrera, el haber vestido la camiseta celeste de la selección, cosa que hizo entre 1997 y 2001; haber salido campeón con el Cádiz español; la última Libertadores que jugó con Defensor Sporting y el tener la posibilidad de retirarse en el club del que es hincha.

"Jablonka me preguntó qué quería hacer y yo le dije que quería retirarme ahora, en el último partido del torneo en nuestra cancha. No sé si me están preparando algo especial, pero yo le dije a Jablonka que no quería ninguna extravagancia. Quiero pasar inadvertido y además, no se lo han hecho a jugadores mucho mejores que yo. No me gusta y no creo que me lo merezca", afirmó con humildad.

Por eso mismo es que no quiso un partido despedida en el que podía haber reunido a excompañeros y gente que ha sido importante en su carrera.

"Me lo han ofrecido, pero les dije que no. Prefiero que no. Sé que no pasaría bien porque no me gusta ser el centro, no me gusta que se haga un partido por mí", añadió.

Fleurquin ha sido ejemplo de muchos de sus compañeros, en lo estrictamente futbolístico y también en lo humano. Sin embargo, consultado sobre qué le dejaba al club del Parque Rodó y al fútbol, exclamó: "¡qué pregunta!". Y dedicó unos minutos a pensar. "Yo creo que el fútbol y Defensor me dejan mucho más a mí de lo que yo le dejo al fútbol. El fútbol me ha enseñado a desarrollar virtudes, como el esfuerzo, la solidaridad y la perseverancia desde muy chico. Junto a mis padres, el fútbol y Defensor me han formado en valores". Hoy "Andy" pretende transmitir eso que recibió no sólo a sus hijos, sino también a los futbolistas más jóvenes. "Lo recibí gratis e intento pasarlo gratis también".

Hoy el capitán encuentra en el vestuario violeta una realidad muy distinta a la que descubrió cuando ascendió a Primera División en 1994. Entre otras cosas porque en aquel momento el era uno de los pocos jóvenes del plantel y hoy está lleno de juveniles. "Todo ha cambiado, el fútbol, la sociedad y el mundo, pero eso no quiere decir que sea mejor ni peor que antes. Siento que uno desde donde está tiene la obligación, con las palabras y sobre todo con el ejemplo, de transmitir esos valores. Yo lo he intentado, quizás con errores, pero en ese sentido me quedo tranquilo. Fui honesto conmigo, con el club y con mis compañeros".

Tranquilo y sin arrepentimientos.

"Estamos constantemente equivocándonos o cometiendo errores, pero he tomado siempre los momentos malos como enseñanzas que me ayudaran a crecer", dijo respecto a si se arrepiente de algo que haya hecho en el fútbol. Las decisiones importantes de mi vida a nivel deportivo las tomé con tranquilidad y en consenso con mi familia, que después haya salido mal o bien, es otra cosa. Si después salieron mal, me ayudaron a crecer. No me arrepiento de nada. Estoy tranquilo conmigo mismo y con mi consciencia. Además, todo termina bien, con una decisión mía. No me voy por una lesión ni porque me hayan echado del club", afirmó quien a la hora de elegir un referente que lo haya marcado, no nombra a un colega, sino a uno institucional: Eduardo Arsuaga. Seguramente, el ex presidente violeta estará en el Franzini para despedirlo.

No volverá al fútbol ni al club salvo que le pique el Bichito.

"Ahora, en el corto plazo no voy a hacer nada en Defensor ni en el fútbol, pero en un futuro no lo descarto. Voy a ser futbolista toda mi vida y ojalá en algún momento me vincule con Defensor Sporting", admitió Fleurquin. "Ni siquiera pensé cómo ni haciendo qué. De repente, intentando volcar toda mi experiencia en beneficio del club". Y vaya si tendrá para volcar tras haber defendido seis camisetas más la celeste de la selección. Sin embargo, no se ve trabajando con juveniles porque según aseguró no tiene mucha paciencia y tampoco tiene vocación para entrenador. "Esto lo digo hoy, capaz que dentro de cinco años cambio de opinión, se despierta el bichito y me pongo a hacer el curso. En el corto plazo no me veo dentro del fútbol, en un futuro me encantaría".

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