ESPAÑA

Fiscal insiste que el partido de Levante-Zaragoza fue una estafa y acusa a Munúa 

Pablo Ponce dijo que el arquero uruguayo en el primer gol del Zaragoza "si se pone más lejos, sale del estadio del Levante", mientras que en el segundo gol "hace la estatua".

Gustavo Munúa y Cristhian Stuani arribando al juicio en Valencia
Gustavo Munúa y Cristhian Stuani arribando al juicio en Valencia.

En una intervención de más de tres horas, el fiscal Pablo Ponce sigue comprometiendo a los uruguayos Gustavo Munúa, Cristhian Stuani y Carlos Diogo en el supuesto amaño del partido entre el Levante y el Real Zaragoza en 2011 y que provocó la permanencia en Primera del club aragonés. El fiscal sostuvo su acusación al explicar el operativo realizado para abonar a los jugadores del Levante 1,7 millones de euros, cantidad que sostuvo que fue para comprar un encuentro "amañado, simulado y que fue una estafa".

El fiscal insistió en distintos momentos en que el Real Zaragoza "compró el partido" ante el Levante, "que fue una estafa y un partido simulado y amañado" y también precisó que para eso necesitó la colaboración de sus futbolistas, que según Ponce, en la semana previa al encuentro "estaban más preocupados por los maletines que por ganar el partido".

El Real Zaragoza, como recordó el representante del Ministerio Fiscal, no pudo aportar los recibos de las supuestas entregas del dinero en efectivo, y que ascendió a 765.000 euros, en concepto de unas presuntas primas por la permanencia a sus futbolistas y recordó que todos los implicados declararon en sus respectivos interrogatorios que "nunca habían cobrado dinero en efectivo".

El fiscal explicó que los 965.000 euros que salieron de las cuentas del Real Zaragoza en distintas transferencias a futbolistas y miembros del cuerpo técnico del vestuario aragonés fueron "ennegrecidos" y "se perdió su rastro" y las explicaciones de aquellos que lo recibieron "no se sustentan en ningún dato objetivo".

Ponce dijo que la investigación concluye que el partido fue comprado y que "sostener otra cosa es ir en contra del sentido común" y añadió que los futbolistas del Levante querían "ver el dinero porque no van a aceptar el amaño si no veían el dinero en metálico" antes de disputarse el choque a finales del mes de mayo de 2011 en el estadio Ciutat de València.

Ponce explicó que los futbolistas del Levante realizaron "operaciones extrañas" en sus cuentas bancarias tras el partido investigado y que mantienen "un comportamiento anormal" después del encuentro y que así lo corrobora el informe realizado, mientras que aclaró que "también es posible que otros futbolistas no acusados" pudieron ser comprados y que los acusados son los convocados porque tienen el "dominio del hecho".

El fiscal recordó que, tal y como han probado con la prueba pericial, "hay once jugadores del Levante sin disposiciones en efectivo" justo después del partido y "durante un periodo prolongado de tiempo" y que coincide cuando se van de vacaciones tras haber acabado la temporada futbolística, mientras que otros cinco futbolistas realizan ingresos en sus cuentas sin haber efectuado antes retiradas.

El fiscal se mostró muy contundente al repasar el comportamiento de los jugadores del Levante sobre el césped y recalcó "la aversión de los jugadores del Levante al área del Real Zaragoza no vaya a ser que fastidiemos la prima por dejarnos ganar" y explicó que en el primer gol de Gabi "le ayuda la barrerita que pone el Levante que no salta" y que el arquero Munúa "si se pone más lejos, sale del estadio del Levante", mientras que en el segundo gol el meta uruguayo "hace la estatua".

El delito de corrupción deportiva solicitado por la acusación es para los ejecutivos y jugadores del Real Zaragoza y para los futbolistas del Levante, mientras que el delito de falsedad documental sólo se imputa a los tres dirigentes del club aragonés en 2011 que están entre los investigados.

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