#OVACIONENLAFINAL

La final del (tercer) mundo

River Plate-Boca debía ser una fiesta y resultó un bochorno sudamericano.

Foto: EFE
Tensión. No hubo público visitante, pero aún así la llegada de los parciales de River Plate fue muy complicada. Foto: EFE

Vergüenza. Esa es la única palabra que describe lo ocurrido en Buenos Aires. Una vez más se postergó la final de la Copa Libertadores y esta vez no fue por el agua, como hace 15 días. Esta vez la lluvia fue de piedras y botellas, generada los hinchas de River Plate cuando llegaba el bus de Boca.

La imagen que Sudamérica vende al mundo es terrible. En Argentina calificaron este partido como “La final del Mundo”, pero por el espectáculo que se dio es “El final del Tercer Mundo”. Las críticas se las lleva todas Argentina, porque no hay nadie más por criticar, pero también la Conmebol ha hecho su parte.

Ese organismo que por estos tiempos exige tanta transparencia a la AUF y que está detrás de la amenaza de suspensión de la afiliación, ha sido la menos transparente a la hora de administrar. Debió haber cancelado el partido mucho antes, tuvo a la gente más de seis horas en las tribunas, dos veces reprogramó el horario de inicio (18.00 primero y 19.15 luego), para suspenderlo cuando ya era casi de noche y mandar a la gente a su casa no solo frustrada, sino enojada. Pero en el medio sucedieron cosas poco claras que deja a todo el mundo bajo sospecha.

River Plate.

La primera irregularidad, y de la que es responsable River, fue la llegada del bus de Boca. Lejos de liberarse la zona por donde debía ingresar al estadio, se permitió que en el último tramo hubiera hinchas de River que destrozaron los vidrios y lastimaron a jugadores rivales. El presidente millonario Rodolfo D’Onofrio asegura que su institución no es responsable, porque destinó mucho dinero al operativo de seguridad. Su responsabilidad es objetiva desde el punto de vista que es el contratante y que debió haber revisado ese plan de seguridad.

Sí hay que reconocerle a River su postura de caballero, pues firmó un documento manifestando que si los jugadores de Boca no estaban en condiciones psicológicas de jugar, entonces no querían enfrentarlos porque no querían que su eventual triunfo luego fuera empañado.

Policía.

Para calmar el ánimo de los hinchas de River, que en realidad tiraban cosas pero a un bus que pasaba a toda velocidad, la policía tiró gases lacrimógenos que terminaron afectando a los futbolistas de Boca.

Boca Juniors.

El xeneize fue el agredido y de eso no hay dudas, pero luego tuvo acciones poco claras que generaron más preguntas que respuestas. ¿Por qué demoraron dos horas en llevar a Pablo Pérez y a Gonzalo Lamardo a un hospital si tenían lesiones graves? ¿Cómo es que el capitán Pérez entró al camarín hablando normal, le dio un golpe a la puerta y terminó con una lesión a la vista? ¿Cómo se explica que Pérez tenía una lesión tan importante que le impedía jugar -uno de los motivos por los que Boca impugnaba la disputa del partido- y luego de volver de la clínica apareció en la lista de titulares para las 19.15? La sensación es que, más allá de que el plantel tenía razones sobradas desde lo anímico para no querer jugar, también se exageró la situación tratando de sacar un rédito como el que obtuvo River en La Bombonera el 14 de mayo de 2015, cuando porque un hincha de Boca (el “Panadero”) les tiró gas pimienta a los futbolistas rivales y le dieron el partido por ganado.

Conmebol

Cuando los médicos de la Conmebol ingresaron al vestuario de Boca y vieron que había jugadores con problemas respiratorios, con vómitos, nerviosos y con la cabeza en otro lado menos en el partido, ya debieron haber recomendado que el partido no se jugara. El comunicado oficial que emitieron (ver página 7) fue penoso. Se lavaron las manos.

Sobre las 19.15, la hora prevista para el inicio del partido, Conmebol decidió suspenderlo. Justo cuando parecía que estaba todo pronto para que se jugara. Y ahí generó más problemas, porque la salida fue un caos, en donde hinchas de River sin entrada les trataban de robar a los que sí tenían y les servían para hoy... si es que se juega, porque las autoridades bonaerenses habrían clausurado el Monumental.

Con tanta irregularidad, ¿no será mejor declarar la Libertadores 2018 desierta?

a las 17.00

Si todo sale bien, la Libertadores se define hoy

Finalmente la finalísima de la Copa Libertadores 2018 se jugará hoy a la hora 17.00 en el Monumental. Los técnicos nunca dieron a conocer ayer en forma oficial las oncenas, pero se sabe que las tenían definidas.

River Plate jugaría entones con Franco Armani; Gonzalo Montiel, Jonathan Maidana, Javier Pinola, Milton Casco; Leonardo Ponzio, Exequiel Palacios, Enzo Pérez, Ignacio Fernández, Gonzalo Martínez; y Lucas Pratto.

Boca Juniors lo haría con Esteban Andrada; Julio Buffarini, Carlos Izquierdoz, Lisandro Magallán, Lucas Olaza; Wilmar Barrios, Nahitan Nández, Pablo Pérez, Agustín Almendra; Sebastián Villa y Ramón Ábila.

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