HACIENDO HISTORIA

Fernando Morena 1979: la transferencia que demoró seis años

Entre 1973 y 1979, el goleador parecía a punto de emigrar pero su pase siempre se postergaba por diversas razones. Hasta que se lo llevó el Rayo Vallecano...

Hace 40 años. Fernando Morena con la casaca 500 de Peñarol (y los pantalones y las medias blancas del Rayo Vallecano), en un homenaje antes del amistoso entre ambos clubes en el Estadio Centenario.
Hace 40 años. Morena con la 500 de Peñarol (y pantalones y medias blancas del Rayo Vallecano), en un homenaje antes del amistoso entre ambos en el Estadio Centenario.

El futbolista uruguayo hoy llega a primera división con el pasaporte bajo el brazo: en caso de alcanzar cierto destaque, termina de hacer la valija y parte rumbo a su nuevo destino profesional. Así ocurrió con Brian Rodríguez hace pocos días y todo indica que Darwin Núñez hará lo mismo, dos valores de Peñarol recién salidos de la selección sub 20. Pero no siempre ocurrió así: hubo un pase famoso que demoró seis años en concretarse. Fue el de Fernando Morena al Rayo Vallecano, hace ahora cuatro décadas.

La transferencia del goleador aurinegro resultó la más larga, conversada y postergada del fútbol uruguayo, una situación originada de varias razones: su alta cotización, las especiales condiciones de su ficha (compartida entre River y Peñarol), su presencia en listas de intransferibles y la dificultad de Peñarol para reemplazarlo. Mientras tanto, el jugador se quedó en Montevideo, batiendo récords frente a los arcos.

En enero de 1973, a los 21 años, Morena se había convertido en el gran objetivo de Peñarol y Nacional, e incluso hubo interés de clubes argentinos, luego de surgir como hombre gol en River Plate. Incluso había sido el puntero izquierdo de Uruguay en la Minicopa de Brasil 1972. Pero eran tiempos de aguda crisis en los equipos grandes, lo que complicaba el negocio. Al final, el futbolista fue a Peñarol, gracias a la amistad entre el presidente de River, Eduardo Castro Quintela, y el entonces vice de Peñarol, Washington Cataldi, más la decisión del futbolista, que dejó de lado su pasión de niño por Nacional.

El arreglo se produjo a través de un préstamo que costó 30.000 pesos de entonces. Si Morena era transferido al exterior, los darseneros llevaban el 75% del monto y los aurinegros el resto.

El delantero alcanzó pronto gran repercusión en Peñarol y la Selección, por lo cual a fines del 73 se empezó a hablar de su pase al exterior. Se informó del interés de Fluminense, ante lo cual fue cotizado en un millón de dólares. También se habló del Milan, para el caso que Italia reabriera su mercado a los extranjeros. Pero se venía el Mundial de Alemania y en aquellos años se vedaba las transferencias a los integrantes del seleccionado.

Un millón de dólares es muy poco dinero para los negocios del fútbol actual. Pero en 1973 representaba la mitad de lo que había costado meses antes el pase de Johan Cruyff del Ajax a Barcelona, la mayor cifra pagada hasta entonces por un jugador de fútbol.

Pocos clubes estaban en condiciones de pagar aquel millón. Italia seguía cerrada y los clubes ingleses solo llevaban jugadores británicos. El principal comprador era Real Madrid. Morena fue observado durante el Mundial 74, pero apenas se lo vio en medio del desastre de todo el seleccionado uruguayo, lo que hizo desistir al presidente merengue Santiago Bernabéu.

Un año después, sin embargo, cuando los aurinegros jugaron un amistoso ante los madridistas, el Real hizo una oferta concreta: 650.000 dólares al contado. Cataldi la rechazó. Años después, Morena contó en una entrevista que el dirigente le admitió que con el porcentaje que le quedaba al club iba a resultar imposible encontrar un sustituto.

El Nando, desequilibrante en el fútbol local, recibía el salario más alto por lejos en Uruguay e incluso era uno de los más caros en América del Sur. River argentino se interesó varias veces por su concurso pero nunca llegó a la cifra deseada por el River local y Peñarol. Además, cada tanto la AUF volvía a decretar listas de futbolistas intransferibles e indefectiblemente lo incluían. Por eso, Morena se quedaba siempre una temporada más.

Mientras tanto, el préstamo se iba renovando mediante trabajosas negociaciones que eran noticia durante varios días. Hasta que en septiembre de 1977 los aurinegros se quedaron con el 100% del pase. Para ello se comprometieron a abonar 400.000 dólares: 200.000 al contado, una cuota de 30.000 a fines de ese mes, otra de 20.000 a fines de noviembre y el resto en 24 cuotas mensuales de 6.250.

En 1979, Raúl Bentancor pasó a dirigir la Selección mayor luego de sus éxitos con los equipos juveniles. Su primera decisión provocó sorpresa: hizo una nómina de 49 intransferibles y no incluyó a Morena.

Quizás la noticia llegó a Madrid, o tal vez fue el pedido de Héctor Núñez, el técnico uruguayo del Rayo Vallecano, recién ascendido a primera. Núñez llegó a Montevideo junto a dirigentes del club español decidido a llevarse a Morena. Luego de un par de días de conversaciones, en la noche del 6 de agosto se acordó la transferencia. No fue el millón de dólares reclamado en 1973, sino 750.000 para Peñarol: 250.000 al contado, 200.000 en 1980 y 200.000 en 1981, más 100.000 por un amistoso, según la reconstrucción de la operación realizada por Pablo Muró en su libro El Nando.

En diciembre de aquel año, Rayo se presentó en Montevideo ante Peñarol, que celebraba el título uruguayo de 1979. Morena salió al campo con la camiseta aurinegra 500: pocas semanas antes había llegado a esa cifra goleadora en España. Luego vistió la albirroja del Rayo y le hizo un gol a su exclub.

Después de tanta espera, Morena fue protagonista de dos transferencias más en las siguientes temporadas: Valencia lo contrató en 1980 para formar dupla con Mario Kempes y Peñarol se lanzó a repatriarlo en 1981.

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