PEÑAROL

¡Feliz cumple, Jona!

Jonathan Urretaviscaya festejó sus 25 años en el barrio Lavalleja, donde se crió.

El eterno femenino de una imaginativa pintora
Desequilibrante. Jonathan Urretaviscaya, el mejor del torneo, celebró sus primeros 25 años y los disfrutó en Los Aromos.

El mejor jugador del torneo Clausura cumplió ayer 25 años y lo festejó en familia en el barrio Lavalleja donde se crió.

Jonathan Urretaviscaya tenía sólo tres años y ya le andaba pegando a la pelota. Y cuando llegaba la hora de dormir, la abrazaba. Un año más tarde ya cruzaba a la cancha del Royal para imitar a Cristian, su hermano ocho años mayor. Corría de un lado al otro y sacaba los "óbol". Cuando llegaba la tardecita, se iba sólo a la placita y se quedaba una hora y media pateando mientras los mayores jugaban al vóleibol. Jugaba a colocar la pelota entre los hierros de las hamacas que consideraba arcos. Le pegaba arriba, al medio y abajo. Y repetía esa rutina todos los días.

A los 5 años, su padre Luis Eduardo, que trabajaba en River Plate, lo llevó al club. Debutó frente a Racing, pero en la primera jugada "Joni" como le dicen en su casa, agarró la pelota en la mitad de la cancha y salió corriendo hacia el arco, ¡de River! Su padre le gritaba desde afuera pero él con el gol entre ceja y ceja, no escuchaba. Entonces entró a la cancha y le explicó a su hijo que debía correr hacia el otro lado. Ganaron con gol suyo y salieron campeones.

Durante dos años, mientras la reglamentación lo permitía, jugó en River y en El Ciclón. Y en ambos lugares fue goleador. Por esa época lo venían a buscar de otros clubes para las cruzadas. Viajó a Chile reforzando al Urreta, y con River fue a Perú donde recibió el trofeo al mejor jugador de las manos del mismísimo Juan Joya Cordero.

"¡Cómo juega tu botija!", era la frase que más escuchaba Eduardo en River. Julio Balerio era el entrenador de arqueros y solía apostar con Jonathan, que tenía ocho años. "Si me hacés dos goles al ángulo te llevo a Mc Donalds", le decía el hoy fallecido técnico. Siempre ganaba "Urreta", entonces Balerio desistió. "No juego más con tu hijo", le aclaró al papá.

Cuando tenía 10, el técnico de River era Fernando Morena. Los futbolistas de Primera participaban de la última práctica del año. Era un movimiento más lúdico que otra cosa porque el torneo había finalizado. Morena llamó a Urretaviscaya, que apareció vestido de River. Entró en el equipo de los suplentes. Deivis Barone salió a marcarlo y él le hizo un caño. Todos lo aplaudieron.

"No sé a quién sale", reconoció su padre, que supo jugar en la Extra y en Intermedia y dijo que era "bandido" al jugar. Está orgulloso del tercero de sus hijos, pero no hace diferencias y también va a ver al mayor, que hoy juega en Juan Lacaze, donde trabaja.

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