Nacional

La felicidad en el regreso al tricolor

Matías Cabrera jugó 16’ ayer contra Fénix.

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De vuelta. Matías Cabrera primero concentró, luego integró el banco y terminó jugando.

Cuando el cuerpo técnico de Nacional dio a conocer el viernes la lista de concentrados para enfrentar a Fénix, hubo una novedad: la presencia de Matías Cabrera. Altas eran las posibilidades de que el volante estuviera en el banco de suplentes y así fue. Lo que se presumía, se convirtió en una realidad una hora antes del encuentro.

Cabrera se metió entre los suplentes tricolores y a los 74, cuando Nacional ganaba 1-0, ingresó a la cancha para sustituir a Rodrigo Amaral.

"Me tocó debutar en una etapa del campeonato que por ahí no es la mejor, pero estoy pronto para jugar 10, 20, 45 o 90 minutos. Donde me necesiten, ahí estaré", dijo Cabrera luego de haber hecho su regreso oficial a Nacional.

El volante se ubicó en la mitad de la cancha, a la derecha de Gonzalo Porras y desde su ingreso, el tricolor volvió a jugar con un 4-3-1-2 que se había vuelto un 4-2-2-2 tras la salida de Fucile, el ingreso de Ignacio González y el paso de Santiago Romero al lateral derecho del equipo.

"Era un partido complicado y nada fácil para nosotros, porque Fénix plantea un juego cerrado atrás y uno tiene que salir a proponer, pero a su vez cuidarse del contragolpe. Buscamos los espacios y teníamos que estar muy atentos en la última zona", contó Cabrera acerca del encuentro que terminó con triunfo de Nacional 2-0 en el Estadio Centenario.

En cuanto a su vuelta al fútbol uruguayo, el volante expresó que "me siento bien físicamente y con la pelota también, pero lo único que me falta es jugar, sumar minutos de fútbol, algo que creo que con el paso de estas fechas lo voy a poder conseguir".

Consultado acerca del juego que plantea este Nacional, Cabrera dijo que "me ha tocado compartir varios planteles y este tiene un buen pie, le gusta mucho entrar con paredes al área rival y también jugar en profundidad por los costados de la cancha".

Y en su regreso a Nacional, Matías no estuvo solo. En el palco de la prensa se ubicó Eduardo Acevedo, su tío, quien luego de dirigir a Cerro se trasladó al Centenario para verlo jugar.

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