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Federico Valverde: una visión

A los 4 y a los 11, soñó que jugaba en un gran estadio con camiseta blanca, años después apareció Real Madrid.

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Federico Valverde terminó cuarto año de liceo y de no ser por el fútbol hubiera estudiado Veterinaria o Educación Física. Foto: Darwin Borrelli

Tenía solo dos años y ya le pegaba a la pelota en la calle Dionisio López en la Unión, donde vivía. Usaba chupete y pañales, pero eso no le importó al hombre que pasaba por allí y quedó impresionado con la pegada del pequeño. Habló con sus padres para llevarlo a jugar a Estudiantes de la Unión.

En la foto que lo muestra campeón por primera vez, a los tres años, tiene la copa en una mano y el chupete en la otra. Y dejó los pañales el día en que le hizo un gol a Danubio y en el festejo, se lo sacó por debajo del short.

Fue Gabriel, uno de sus técnicos en ese club de baby fútbol, que le puso "Pajarito". A sus padres, Doris y Julio, no les gustaba que lo llamaran así y le preguntaron por qué no le decía "Fede" o Federico. "Le puse Pajarito porque es chiquitito y anda volando", les respondió el entrenador. Y el apodo le quedó para siempre.

Autitos, un camión de bomberos, juegos de armar y una pelota. Eran los juguetes que esperaban a Federico el día de Reyes. El niño se despertaba y lo único que agarraba era la pelota. El resto se guardaba sin tener uso.

"Nunca vi un jugador de esa edad que entienda tanto el juego", dijo Bengoechea sobre Valverde. "Para mí es jugar y divertirme. Puede ser que pueda leer bien el juego, que tenga esa capacidad. Muchos me lo dicen, pero no por eso me creo el mejor, ni mejor que nadie", dice Federico en su casa de Punta Gorda, donde él y su familia viven desde hace unos meses.

A los cuatro años tuvo un sueño. Se vio en un estadio repleto jugando con una camiseta blanca en el pecho. A su padre no le gustó. "Mejor que sueñe con una amarilla y negra", se dijo. A los once, el sueño se repitió. Se lo contó a su madre, agregando que la gente que estaba en las tribunas hablaba raro. "Pero eso ya lo soñaste", le respondió ella. Cuando durante el Sudamericano Sub 17, el Real Madrid se interesó en él, Doris y Julio recordaron el sueño. ¡La camiseta era la del club merengue!

Los emisarios madrileños se reunieron con él antes del partido frente a Argentina. "No lo podía creer. Quedé muy impresionado. En el partido me dio nervios al principio, porque sabía que me estaban mirando, pero después mucha motivación. Pensé en mi familia", recordó el volante.

De todas maneras, hoy lo que más quiere es jugar en la Primera de Peñarol. Lo que ya hizo en los dos primeros partidos del Apertura. Fue titular frente a Cerro y El Tanque, estuvo en el banco ante Defensor Sporting y luego, aunque sigue entrenando con el plantel principal baja a jugar en Quinta, su categoría, o en Tercera. "No me cayó mal, porque Bengoechea siempre me habló mucho. Tengo las cosas claras, Pablo me aconseja y me habla muy bien cada vez que voy a Los Aromos", explicó asegurando que volver a las formativas no le afectó. "Fue medio raro pasar de Primera a Quinta, pero yo lo que quiero es jugar. Y esa es mi categoría. Quiero jugar y no me importa donde sea. Además Pablo me dijo que no me sacó porque anduve mal, me explicó que yo estaba jugando porque había jugadores que estaban lesionados", añadió.

"También estuvo bueno reencontrarme con mis compañeros de Quinta porque llevamos mucho tiempo jugando juntos y los extrañaba. Pero también está bueno jugar en Primera, es una oportunidad que quiero aprovechar", contó.

CLÁSICO.

El tema del clásico del próximo domingo, estuvo sobre la mesa en la charla con el "Pajarito". "Yo los veo muy bien a los compañeros. Sé que en algún partido pueden no haber jugado del todo bien, pero sacaron los tres puntos. Y eso es lo más importante", dijo. "Yo hincho por Peñarol, quiero que gane Peñarol. Me gustaría jugar, pero sé que no es el momento", agregó.

Aún no sabe cuando se irá al Real Madrid, club con el que tiene un precontrato. "Hoy sólo pienso en Peñarol. Me encantaría jugar un tiempo en la Primera de Peñarol, antes de irme. Seguir creciendo para ayudar más a mi familia", aseguró quien prefiere dar goles antes que convertirlos. "Me gusta hacer jugar al equipo, tener la pelota y ponerme el cuadro al hombro. Prefiero que los penales los tire el goleador. No me interesa meter goles, me gusta más darlos".

El Madrid le marca el desayuno

Hoy Doris está dedicada las 24 horas a su hijo Federico. Lo lleva y lo trae de los entrenamientos, porque a los 17, el joven aún no puede manejar. Le prepara la comida con que un deportista debe alimentarse. Un ejemplo: el "Pajarito" debe tomar dos desayunos a pedido del Real Madrid. El primero consta de cinco nueces, jugo de frutas y dos tostadas de pan negro. Una hora más tarde, frutas y café con leche con un sandwich de jamón y queso.

A Federico no le gusta mucho salir. Es muy familiero y le gusta estar en su casa. Salvo cuando va a lo de su novia, Julieta, que es hija del ex basquetbolista Giuliano Rivera. Entre deportistas se entienden.

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