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Federico Puppo pone cabeza

"Cuando sos joven pensás que el fútbol va a ser para siempre, luego te das cuenta”, dijo el delantero que combina el deporte con su trabajo de agente inmobiliario

Puppo
Inmobiliaria. Federico Puppo en el estudio que comparte con su esposa, que es fotógrafa de familias. Foto: Marcelo Bonjour.

A principios del año que acaba de finalizar, Federico Puppo dejó su Colonia natal y el hermoso apartamento frente al Río de la Plata donde vivía, para instalarse en Pocitos. La idea era establecerse para continuar con una carrera de agente inmobiliario que ya había comenzado mientras jugaba en Plaza Colonia y que trae en los genes.

“Fue una decisión familiar, tuve el apoyo de todos, también de mis padres y de mis compañeros de Plaza Colonia. Esto surgió allá por el 2015. Mi padre siempre tuvo inmobiliaria en Colonia; es más mi abuelo tuvo la primera inmobiliaria de la ciudad. Se ve que lo traigo en los genes”, explicó el delantero. “Y yo siempre, a lo largo de mi carrera traté de estudiar todo lo que podía. Algún cursito que andaba en la vuelta, lo hacía. Además, de conversar mucho con mi padre y también con contadores, escribanos y abogados. Trato de sacarles el máximo jugo y a veces me paso para el otro lado porque me gusta saber demasiado. Empecé cuando estaba en Plaza, jugaba y trabajaba. Ocupar la cabeza en otra cosa me hacía bien para el fútbol. Si bien dejaba todo entrenando también ocupaba la mente tratando de aprender esto que va a ser para el resto de mi vida. Porque cuando sos joven pensás que el fútbol va a ser para siempre. Cuando tenés entre 20 y 25 años, pensás que vas a jugar toda la vida. Y luego, cerca de los 30, te das cuenta que va quedando menos y que tenés que hacer otra cosa”, explicó el coloniense.

“Si durante tu carrera te tomaste el fútbol como un trabajo, te dedicaste y fuiste profesional, es un trabajo y uno muy duro. Entonces, cuando salís a trabajar te das cuenta que no es tan difícil. Hay gente que cuando se entera que estoy en esto, me dice ‘ahhh, estás trabajando’, y no, yo trabajé siempre. Y lo sigo haciendo. Me entreno a diario con el profesor Fabián Boyaro. Hice pretemporada y no paré ni en Navidad. Con el entrenamiento soy bastante obsesivo, porque quiero estar pronto”, afirmó.

“El fútbol es más que nada la dedicación que hay que darle al trabajo invisible. Porque la práctica en el club no dura más de dos horas. Estoy convencido que hay que dedicarse más. Ir por lo menos tres veces por semana al gimnasio. Hay que hacer esa milla extra. Si bien siempre fui profesional, hoy con 32 años recién cumplidos, lo entendí”, admitió y contó qué es lo que más le agrada de su trabajo de agente inmobiliario. “Lo que más me gusta de este nuevo trabajo es estar en la calle, hablar con la gente. Y dedicarme a conseguir lo que me están pidiendo. No me gusta mostrar lo que yo quiero, sino lo que ellos quieren y están buscando. Conseguirle a alguien el lugar que está buscando es gratificante, aunque no se compara con hacer un gol. Pero gracias a Dios encontré mi segunda vocación. Lo hago con naturalidad, me gusta mucho y lo disfruto”.

DIOS. A pesar de ello, no niega que extraña mucho el fútbol. Y por eso se ha preparado con todo para volver a jugar. “El cambio grande en mi vida tuvo lugar hace tres años cuando conocí a Dios y eso me llevó a ordenar muchas cosas de mi vida. Cosas que yo pensaba que estaban bien, pero siempre se puede mejorar. Un compañero de Plaza Colonia, cristiano, fue el que me acercó a Dios. Yo venía de una racha de lesiones. Pasaba de lesión en lesión. Algo tenía que cambiar y le di un poquito de lugar a Dios para que me renovara. En esa misma época empecé a trabajar en esto y nació mi hija Olivia. Todo junto. En mi última época en Plaza jugué 30 partidos, cuando yo generalmente jugaba 15 o 20. Si yo hubiera tenido antes la fortaleza que me dio Dios hoy, mi carrera hubiera sido totalmente distinta. Ese fue el cambio fundamental en mi vida. Y me di cuenta que podía hacer otras cosas, que no todo pasaba por si el fin de semana perdía un partido y estaba tres días angustiado y triste. Hoy sé que puedo perder, pero sé que di el máximo y que la solución para todo es trabajar. Dejé todo en manos de Dios y las cosas se fueron acomodando”, aseguró Federico, cuya esposa, Edoní, lo acompañó en su nueva vida siguiendo a Jesús. “Se dio todo junto con el nacimiento de Olivia”.

En el 2018 Puppo tuvo la oportunidad de regresar a River Plate, equipo al que defendió varias temporadas entre 2006 y 2011. Un día un dirigente le dijo que las puertas del club estaban abiertas para entrenar. El técnico era Pablo Tiscornia, que había sido compañero suyo. “En un mes, Pablo -que se portó muy bien conmigo- me pidió para que jugara, pero fue justo cuando salió del club”.

Hoy el delantero está pronto para volver a las canchas. “Hice una pretemporada de verdad. Hacía siete años que no hacía una pretemporada así. Siempre llegaba a los equipos diez días antes de arrancar. Siempre creía que me preparaba de la mejor forma, pero hoy me doy cuenta que no era así. Y cuando estuve entrenando en River me di cuenta que se pueden hacer las dos cosas, porque ya estaba trabajando en la inmobiliaria. Se pueden hacer las dos cosas perfectamente”.

Olivia
Pretemporada. La hizo con el profesor Fabian Boyaro y no paró ni en Navidad. Algunos días Olivia, su hija de tres años, lo acompañó.

GOLES. Hoy Puppo reconoce que siempre fue un jugador de equipo y no se preocupó como debía por convertir, que es la función primaria de un delantero. “A mí lo que me importa es ganar, pero a lo largo de mi carrera no tuve la obsesión del gol y un delantero vive del gol. Me pasó de tener campeonatos en que anduve muy bien pero no hacía goles y nadie se acordaba de mí. Muchas veces preferí dar el pase antes de definir yo. Hoy sé que se puede tener un equilibrio: el delantero tiene que buscar el arco, aunque nunca voy a dejar de ayudar a los compañeros. Me gustaría que los jóvenes, los que tienen 20 o 22 años, se den cuenta que la carrera es corta. Y que hay que estudiar, formarse y rodearse bien, con personas que realmente quieren el bien para uno. Capaz que hoy piensan que como les está yendo bien en el fútbol no tienen que estudiar. Pero cuando crezcan se van a dar cuenta lo importante que es estudiar, aunque sea para tomar decisiones, leer contratos o hacer negocios. Y es bueno que cada uno tenga la capacidad para decidir por sí mismo”, afirmó quien se arrepiente de no haber hecho una carrera en forma paralela al fútbol.

“Siempre amagué y tuve la intención de estudiar para poder ser contador, pero nunca lo concreté. Sé que estoy a tiempo y como encontré mi trabajo, quisiera estudiar una rama que tenga que ver con él. Recién cumplí 32 años y sé que si me lo propongo lo puedo hacer”.

Y al final quiso ser agradecido. “Me gustaría agradecer a todos los clubes por los que pasé. En todos aprendí. Me llevé compañeros, amigos y tuve enseñanzas de técnicos y dirigentes. Una de las cosas que me enseñó Dios fue el respeto a la autoridad. Si bien yo siempre respeté, cuando el técnico no te pone, está todo bien, pero te vas a tu casa y el respeto lo perdés. Hay que respetar al club donde estás y al técnico. Con respeto podés hacer todo de frente. Y a esta edad lo principal para mí es tratar de ser ejemplo”.

Y también destacar a Plaza Colonia. “En Plaza siempre me trataron espectacular. Lo sentí siempre como mi casa a pesar de que me inicié en otro club, Juventud. Hoy sé que soy parte de la historia de Plaza y me lo hacen sentir. Estoy muy feliz de que estén otra vez en la A y estoy seguro que se van a quedar muchos años porque se lo merece como institución y han hecho las cosas muy bien”.

AL PODER. “Me parece correctísimo, que exjugadores y jugadores de fútbol estén en cargos donde tengan poder de decisión. Porque los jugadores son los protagonistas y los que tienen la experiencia de tantos años vividos, de buenas y malas experiencias acá y en otras partes del mundo. Creo que son los más capacitados para decidir”, afirmó sobre el protagonismo que hoy tienen los futbolistas en la AUF y en diferentes partes del mundo. El que exige hoy FIFA.

carrera

Defendió diez camisetas y fue bombero en la MLS

Federico Puppo nació en Colonia del Sacramento e hizo el baby fútbol en Otto Wulff. Luego jugó en Juventud. De allí se vino a la capital para jugar en la Quinta de Wanderers. Enseguida fue ascendido a Primera por el “Chifle” Jorge Barrios. Luego pasó a River Plate, donde jugó cinco temporadas. De allí a Danubio y luego a Chicago Fire de la MLS. Volvió para jugar en Defensor Sporting; se fue a Liga de Quito, regresó a Defensor Sporting, luego jugó en Fénix y en Plaza Colonia.

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