Peñarol

¿Qué falta?: fútbol o actitud

Los consejeros tuvieron un día difícil: algunos cambiaron su rutina, otros no; pero intentaron razonar con los hinchas.

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Valdez y Luque dejan la cancha con desazón tras la derrota ante River. Foto: M. Bonjour

"Pablo, le sacaste el alma a Peñarol!". El grito desesperado del hincha partió el domingo desde la tribuna cuando Peñarol ya perdía 3 a 0 frente a River Plate en el estadio.

Si bien el pensamiento del hombre puede parecer exagerado, no son pocos los que opinan algo parecido. Y entienden que los carboneros deberían regresar a sus raíces. Y sumarle, a la intención de buen juego, la fuerza espiritual. Creen que como el "Profesor" fue un gran jugador dirige al equipo según su gusto futbolístico y no valora eso otro que Peñarol tuvo siempre. Esa actitud, de la que a Bengoechea no le gusta mucho hablar.

Por más que en la conferencia de prensa tras la goleada el entrenador reconoció que su equipo se desmoronó tras la segunda conquista darsenera; insistió con que no le gusta hablar de la supuesta falta de actitud. "Peñarol gana cuando juega bien al fútbol. Lo de la actitud, no me gusta mucho. Para mí el fútbol es un juego y lo que pasó fue que en la última media hora del partido los únicos que jugaron fueron ellos", dijo el DT.

El dia después.

El día de ayer no fue fácil para los directivos aurinegros. Por un lado sentían la felicidad de celebrar un nuevo aniversario de la institución. Y por otro el dolor del duro cachetazo que les propinó River Plate.

El presidente Juan Pedro Damiani se descargó por la mañana practicando boxeo y pegándole a la bolsa. En realidad es algo que hace habitualmente, pero ayer le vino como anillo al dedo para sacarse la amargura.

"La verdad esta vez me vino bárbaro", reconoció el titular aurinegro. "En estas fechas todo pasa a un segundo plano. Los resultados, los matices, las vicisitudes. Es hora de estar todos juntos. Hoy no voy a hablar de fútbol. Es una lástima que esto pasara en un momento lindo del club. Peñarol está trabajando para forjar la nueva gloria. En formativas, en el estadio y en valores, porque Peñarol es pueblo, pero no es violencia", dijo Damiani quien el domingo por la noche cambió algunas palabras con Bengoechea en el vestuario y lo encontró muy golpeado. Pero aseguró que lo respaldaría.

Marcelo Areco es una persona muy rutinaria. Ayer, salió de su casa a la misma hora de siempre, tomó su auto y llegó a su trabajo. Claro, no fue un día como cualquiera. Su teléfono no paraba de sonar. Recibió muchas más llamadas de lo habitual. Amigos, familiares y socios querían hablar de fútbol con él y compartir sus inquietudes.

"La mayoría diciendo que teníamos que sacar a Bengoechea. Intenté razonar con ellos, con algunos lo conseguí y con otros no. Soy una persona de cabeza fría. No me saco, salvo durante el partido, pero termina y vuelvo a mi frialdad. Es el trabajo del dirigente. Hay un plan de trabajo y no se puede desviar por un resultado deportivo, por más doloroso que sea", dijo el consejero de la 2809.

"Tengo 100 argumentos para mantener a Bengoechea, pero además sé que el camino contrario no da resultado. Peñarol lleva años de fracasos deportivos y siempre intenta corregir de la misma manera. Los finales felices se consiguen sólo trabajando y corrigiendo errores, pero la presión de la tribuna llega. A algunos más que a otros. Los dirigentes y los jugadores tenemos que demostrar que estamos a la altura del club que representamos", finalizó Areco.

Edgar Welker, por su parte, salió como siempre a caminar por la rambla. Notó enseguida la preocupación de la gente que le gritaba que había que sacar a Bengoechea. Pero el directivo mantuvo la serenidad.

"Por ahora vamos a mantener la calma. Estamos a tres puntos del primero, hay que tener tranquilidad. Sería volver a algo que no ha dado resultado en el club", dijo el directivo quien vio bien al equipo en el primer tiempo.

"Luego vino la debacle y el equipo no tuvo la respuesta anímica adecuada. No respondió, como sí había hecho frente a Fénix", añadió Welker.

Ignacio Ruglio no pudo salir de su casa. A diario corre en la rambla, pero ayer no lo hizo. Se quedó adelantando trabajo en la computadora. "Me quedé tranquilo, no tenía ganas. No fue un día en que uno tuviera ganas de hacer cosas", admitió el consejero de Sentimiento 1891.

Sin embargo, con el paso de las horas se le fue pasando la bronca de hincha que sentía el domingo por la noche y comenzó a razonar como directivo. "En el primer tiempo Peñarol jugó bien, tuvo volumen de juego y eso que fue el partido más bajo de nuestra estrella (Forlán). En el segundo tiempo, se cayó la estantería, justo en el día en que no tenía que pasar. El equipo se cayó anímicamente, y no estaba en los planes de nadie que eso sucediera", dijo Ruglio quien ni siquiera se plantea sacar a Bengoechea. Y eso que tanto él como su compañero Sanguinetti fueron los dos que se abstuvieron de votar cuando el "Profesor" llegó al club.

"Lo hicimos por no compartir la forma en que fue nombrado. Un técnico no se nombra en un día, pero hoy, después de ver trabajar a Pablo lo dejaría 25 años más en el club", explicó.

"En los últimos diez años, Peñarol tuvo doce técnicos y ganó solo dos campeonatos. A los técnicos hay que dejarlos trabajar y Pablo trabaja muy bien".

Ya pasó vergüenza, pero fue campeón

El domingo en la conferencia de prensa, Ovación le preguntó a Pablo Bengoechea si alguna vez, en sus épocas de futbolista, había sentido vergüenza en la cancha o si había deambulado en el campo, como dijo que había visto hacer a sus futbolistas en la última media hora del partido frente a River Plate.

El riverense respondió que sí y se refirió a un partido frente a Rampla Jrs. correspondiente al torneo Clausura de 1996. Aquella tarde, en el estadio Centenario, el equipo dirigido por Jorge Fossati cayó 4 a 1 frente a los picapiedras dirigidos por Juan Carlos Borteiro.

A los 5 minutos los aurinegros ya perdían por 1 a 0 debido a un golazo marcado por Alexis Noble. Luego el equipo de Fossati empató con un cabezazo de Robert Lima, tras centro de Bengoechea. Pero Noble anotó el segundo de penal para Rampla y luego Alejandro Cortazzo marcó otros dos para concretar la goleada.

Al partido siguiente Peñarol volvió a caer. En esa oportunidad 1 a 0 frente a Wanderers. Aquel torneo Clausura no fue bueno para los aurinegros, pero como habían ganado el Apertura jugaron las finales del Campeonato Uruguayo frente a Nacional y las ganaron. Fue el cuarto año del Quinquenio.

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