SUPERCOPA

Fabricio Díaz, la joya que Liverpool hizo relucir en la final

Tiene solo 16 años y debutó en Primera con una soberbia actuación pero, por sobre todas las cosas, con una entrega y coraje que emocionaron.

Fabricio Díaz
Fabricio Díaz, factor clave de la conquista de Liverpool, escapa a Corujo y a Yacob. Foto: Leonardo Mainé

Dieciséis años a punto de cumplir 17, debut en primera, gol, título y una actuación que todo hincha de Liverpool recordará por el resto de sus días. Se llama Fabricio Díaz y es el botija que marcó el 4-2 sobre Nacional para asegurar que la Supercopa Uruguaya se vaya a Belvedere con toda la carga emotiva además que ello tuvo.

Liverpool estaba dispuesto a defender con uñas y dientes la ventaja de 2-0 que había sacado. El arquero argentino Andrés Mehring mostró solvencia, “Teto” Goñi sacó las pelotas más peligrosas y el juvenil Díaz se destacaba en el medio con su velocidad para recuperar pelotas. Demostró a su vez tener personalidad a pesar de su corta edad al jugar todo el alargue acalambrado, aguantar los 120 minutos y aun así marcar sobre el final el cuarto y definitivo tanto.

Fue una de las sorpresas que presentó Román Cuello. La otra fue también un debutante: Agustín Dávila, quien trae el gol en la sangre.

El técnico lo mandó a la cancha como titular, cuando se había anunciado que el punta iba a ser el argentino Joel Acosta. El riverense, que cumplió 21 años hace unos días, no decepcionó al entrenador y le dio flor de susto a Nacional al poner en ventaja a su equipo cuando apenas iban 4 minutos.

Dávila llegó a préstamo desde Peñarol, el club donde se formó y en el que se abuelo materno Walkir Silva fue campeón de América y del Mundo. Claro, el cartero de Rivera -como se le decía a Walkir por su otro oficio- corría por la punta y levantaba el centro para el cabezazo de Fernando Morena. Aunque no era solo eso, porque en 1982 Walkir marcó uno de los tantos con los que el equipo aurinegro derrotó a Aston Villa en Tokio.

Algo del abuelo debe tener Agustín, quien no desborda, sino que juega como punta por el medio, pero manda la pelota al fondo de la red. Y para muestra basta un botón: en el año 2013, cuando Dávila jugaba en la Séptima División de Peñarol, anotó 33 goles. Y más adelante, ya en la Sub 15, la misma cantidad.

En agosto de 2017 Dávila, con pasado en las juveniles celestes, se fue a préstamo a la Real Sociedad B de España por dos temporadas. Regresó el año pasado y quiso el destino que debutara en el primer equipo dirigido entonces por Diego López, justamente frente a Liverpool, el equipo que hoy defiende.

Luego de sufrir el empate de Nacional ya en los descuentos, parecía que la prórroga se la iba a llevar Nacional, pero llegaron los goles de Martín Correa y el del adolescente Díaz, que tuvo el premio a su entrega y liquidó el pleito.

Los hinchas de Liverpool, en obvia minoría en el Campus, disfrutaron de una noche inolvidable, de un título y de dos jóvenes talentos.

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