HISTORIAS

La 10 no existía unas horas antes

La camiseta azul con la que jugaron se cosió un rato antes del partido y terminó en manos de un inglés.

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Argentina

Steve Hodge tuvo mucha suerte. No en la cancha, está claro, ya que perdió ante Argentina y quedó afuera del Mundial de 1986. Pero a la salida, por una serie de casualidades, terminó quedándose con un premio consuelo: la camiseta con la que Maradona anotó los dos goles.

Tras el pitazo final, Hodge intentó cambiar de camiseta con algún argentino pero fue tal el entrevero de gente dentro del campo que prefirió irse a vestuarios, tras darle la mano al 10 argentino.

Camino al vestuario un periodista lo paró para entrevistarlo y accedió. No recuerda bien cuánto demoró pero lo que sí tiene claro es que al terminar vio venir un jugador por el túnel, con la camiseta aún puesta. ¡Diego Maradona!

Sin saber español se limitó a mirarlo y tirar de su propia camiseta, a la altura del pecho. Diego entendió el gesto, le dio su casaca y se quedó con la 18 inglesa. Agradeció juntando sus manos y se fue.

Según relata, ingresó al vestuario, la guardó en el bolso como una cosa más y se la llevó. La guardó en su casa, lugar en el que permaneció por 16 años y luego la donó al Museo de Preston, que al cerrar la derivó a otro en Manchester.

Pero lo que Hodge no sabe es el valor simbólico de la camiseta. No por Maradona, sino porque representa el sacrificio de aquella Argentina.

En octavos de final el equipo de Carlos Bilardo se enfrentó a Uruguay y debió usar camiseta alternativa. El calor trajo sudor, mucho sudor, que lo absorbía la tela de cada camiseta. Los jugadores sufrieron el peso de sus vestimentas que aumentaron el cansanco y colmaron la paciencia del DT.

Le Coq no tenía la tecnología conocida como "panal de abejas" en las camisetas alternativas, por lo que un dirigente de AFA debió cumplir el pedido de Bilardo y salir a buscar camisetas de esa marca por todo México el día antes del partido. Encontró dos modelos que presentó al DT.

"Esta es linda, Carlos", le dijo Maradona a Bilardo sobre uno de los modelos. Elegida la camiseta, se debía bordar el escudo (sin laureles, en México solo consiguieron ediciones antiguas de la insignia) y también los números.

Trabajadoras del club América, aguja e hilo en mano, lograron el milagro y confeccionaron las históricas camisetas a horas del partido clave.

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