Botafogo

El estadio que fueron ganando

El “Engenhão” estará repleto para el partido entre Botafogo y Nacional y tendrá además un clima de final

El eterno femenino de una imaginativa pintora
Estadio Nilton Santos

Cuando Botafogo salga al campo mañana minutos antes de las 19:15, el “Engenhão” va a estallar, pero los hinchas del Fogão no siempre se sintieron cómodos en este escenario y precisaron de un cambio de nombre para empezar a quererlo.

El clima no parece que vaya a ser un gran problema para los tricolores, ya que según el pronóstico del tiempo a la hora del partido la sensación térmica estará alrededor de los 20 grados y durante el día incluso hay probabilidades de lloviznas. Pero en las tribunas todo parece pintar diferente y los hinchas prometen “botar fogo”.

Las entradas están casi agotadas, por lo que el Nilton Santos -que tiene una capacidad para cerca de 45.000 personas- estará abarrotado. La expectativa y el requerimiento de ingresos es grande, tanto que desde Botafogo lanzaron una campaña de liberación de boletos.

En el club los socios pueden hacer un “check in” en la previa al partido para garantizar su entrada. Muchas veces ocurre que los fanáticos terminan cambiando de idea y las entradas quedan reservadas sin que nadie ocupe ese lugar. Desde el club han incentivado a los fanáticos que saben no irán o que están en duda para que liberen sus ingresos así pueden ser vendidos.

Nacional también tendrá su aliento desde la tribuna Sur, la que hasta el momento tenía 1500 entradas vendidas y que se continuarán comercializando el día del partido en boleterías del Nilton Santos y también por medio de la web.

La relación entre los fanáticos de Botafogo y este estadio no siempre ha sido de apego e identificación. Costó mucho tiempo y algunos cambios para que los hinchas del Fogão comenzaran a sentirse representados por este lugar.

El estadio Olímpico de Río fue comenzado a construir en el año 2003 con miras de inaugurarlo para los Juegos Panamericanos de 2007, pero tuvo varias situaciones inesperadas. En un principio la inversión rondaba los US$ 18.000.000, pero el costo se terminó multiplicando casi por seis, llegando a valer casi US$ 110.000.000. También los plazos de inauguración se demoraron y, programado para inaugurarse en el año previo a los Juegos, se terminó finalizando de apuro y a un mes de la inauguración. Luego, para los Juegos Olímpicos de Río 2016, debió ser ampliado.

Para los hinchas era un estadio municipal, hecho por el estado y que no sentían cercano a su club. Conocido como el “Engenhão”, por el barrio en el que se encuentra, pero con el nombre oficial de “João Havelange”. Ni siquiera ese aspecto seducía a los fanáticos.

Por esta razón y en una acción de marketing, la directiva de Botafogo decidió darle un lavado de cara y hacerlo más personal. Al ser los encargados de la manutención del estadio también hicieron una iniciativa para cambiarle el nombre. Nilton Santos fue el jugador elegido para el homenaje, múltiple campeón con Botafogo y dos veces campeón del mundo con la selección brasileña. El pedido fue aceptado y pintaron las tribunas con el blanco y negro del equipo.

Con el nombre de un ídolo, una estatua que lo homenajea frente a una de las tribunas y sus colores pintados, los fanáticos cambiaron de idea y se aferraron al Nilton Santos.

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