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Un especialista en pelotas quietas

Mauricio Gómez tiene la confianza de todos en Torque para rematar los tiros libres y no falla; ahora se prepara para Peñarol

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Mauricio Gómez muesta donde colocó la pelota en el tiro libre. Foto: Francisco Flores. 

A Mauricio Gómez ya le gustaba pegarle de lejos cuando jugaba en el baby fútbol del Peñarol de Artigas en su tierra natal. Luego lo fue perfeccionando y entrenando. También estudia durante la semana a los arqueros que debe enfrentar el fin de semana. Gonzalo Falcón, el de Boston River, no fue la excepción. Una vez más el conocimiento del rival dio resultado y el lateral empató el partido de tiro libre cuando Boston se había puesto en ventaja con gol de Diego Coelho.

“Trato de mirar a los arqueros y ver dónde se paran o si se la juegan. Le contaba a mis compañeros que ya había tenido la oportunidad de hacerle un gol de tiro libre a Falcón cuando él jugaba en Juventud y yo en Wanderers. Se lo había hecho al palo suyo, entonces lo más seguro era que se quedara parado ahí para cubrir ese sector. Pensé que capaz que se acordaba de ese gol y ya tenía en mi cabeza patearle por arriba de la barrera. Por suerte, salió como yo pensaba. Y pude empatar el partido que a la larga terminamos ganando”, contó Mauricio en su casa de la calle Bolognese.

El artiguense ya lleva anotados cinco goles de tiro libre en el Campeonato Uruguayo, tres de ellos en el Clausura. Duda al tener que elegir uno, pero termina quedándose con el del sábado pasado frente a Boston River. “Por suerte tengo la confianza de los compañeros cuando hay una pelota quieta. Y eso es bueno”, agregó Mauricio, mientras su hijito Francisco, de tres años y medio, insistía en mostrarle un dibujo en su cuaderno.

“Ya en Artigas, en la cancha chica de siete jugadores, estaba acostumbrado a hacer goles de lejos. Y en los cuadros en los que jugué siempre me dieron la confianza de ejecutar las pelotas quietas”, contó quien dejó su ciudad natal para venirse a las formativas de Peñarol con 14 años.

DESARRAIGO.
  “Terminé el baby y me vine enseguida. Me trajeron Víctor Púa y Claudio Listur. Hice todas las formativas en Peñarol hasta Tercera y llegué a alternar en la Primera del ‘Polilla’ Da Silva. En ese momento surgió la posibilidad de irme a Wandereres. Necesitaba otro aire, además en esos tiempos era complicado subir en Peñarol. Subía un jugador cada tanto”, explicó quien lloró muchas veces en sus primeros tiempos en la capital. Sufrió mucho el desarraigo, pero hoy cree que su sacrificio y el de sus padres, que le permitieron irse siendo un niño para perseguir su sueño de ser futbolista, valieron la pena.

“Fue muy complicado. Primero vivíamos en la calle Veracierto en una casita que Peñarol alquilaba para nosotros. Éramos unos ocho y comíamos enfrente, en el bar de ‘Pocholo’. Vine con cuatro compañeros de Artigas, pero dos se volvieron enseguida. Quedamos MacEachen y yo. Los fines de semana la mayoría se iba para su casa, pero nosotros no podíamos porque era lejos y muy caro. Mis padres no podían pagarme el pasaje todos los fines de semana y nos teníamos que quedar”, relató.

“Extrañaba a la familia, los amigos, el barrio, todo. Además, en ese momento todavía no estaban las redes sociales y había que llamar por teléfono. Muchas veces me acostaba y lloraba. Me decía que me quería ir. Pasé muy mal. Luego nos mudamos a Solymar, donde Silvia (la señora que nos cuidaba) nos trataba como si fuéramos sus hijos. Y ahí la cosa cambió porque cualquier cosa que nos pasaba se lo podíamos contar a ella”.

LATERAL.  Hasta ese momento era volante. Fue en Wanderers que Alfredo Arias lo cambió de puesto por la lesión del lateral derecho. “Desde que llegué entrené con el plantel principal, pero bajaba a jugar en Tercera. Jugué cinco partidos y un día Arias me mandó a buscar. Yo había jugado el día anterior y estaba en la tribuna cuando escuché que Arias le gritó a ‘Cani’ el utilero: ‘Traémelo a Mauri’. Salí corriendo y me calcé así como estaba con unas medias cortitas. Y el fin de semana debuté en Primera contra Liverpool y de lateral”. Al año siguiente jugó siempre y fue campeón del Clausura.

De allí pasó a Atlético Rafaela, donde estuvo un año y medio. Y volvió para jugar en Torque que aún estaba en la B. Ya estaba el grupo City gerenciando, pero aún no había salido a la luz. Luego regresó una temporada a Wanderers, hasta que a mediados de año rescindió porque tenía una posibilidad de salir. Al final no se dio, pero Torque ya le había hablado para que volviera.

“Es un club muy ordenado, paga al día y tenemos todo para trabajar. Es raro para el Uruguay y da gusto estar ahí. Nuestro principal objetivo es quedarnos en Primera y lo bueno es que nunca cambiamos el estilo de juego. Tratamos de salir jugando y tener la pelota”, explicó quien quiere seguir progresando y sumando experiencia para poder dar algún día un salto importante.

El fin se semana Torque visitará a Peñarol en el CDS. El benjamín ya le ganó dos veces en el Apertura y en el Intermedio. “Va a ser complicado, más ahora que quedó primero en las dos tablas. Ojalá podamos hacer un buen trabajo y sacar un buen resultado. Nosotros necesitamos ganar porque la tabla nos lo pide”, finalizó quien tendrá que estudiar a Thiago Cardozo, porque Dawson está suspendido.

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Mauricio Gómez con su hijito Francisco. Foto: Francisco Flores.
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Con el carnaval de Artigas en la sangre

A Jimena, su mujer, la conoció hace siete años por Facebook. Al principio a ella no le gustaba mucho Artigas, pero como dijo Mauricio bromeando no le quedó otra y ahora le gusta. Allí se va la familia de vacaciones. “Por suerte estos últimos años pudimos ir al carnaval, yo lo llevo en la sangre”. Al pequeño Francisco le gusta Artigas donde está su tío Maxi y puede pegarle a la pelota en libertad. “La paternidad me hizo cambiar mucho la forma de pensar. Francisco nació cuando estábamos en Argentina y de repente yo volvía amargado, porque como me dijo el ‘Polaco’ García en Rafaela, en el fútbol son más los momentos malos que los buenos, pero cuando lo veía se me pasaba todo, el enojo y la tristeza. Hoy todo lo que hago lo hago pensando en él”.

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