ÁLVARO GUTIÉRREZ

"Creo que lo mejor que tengo es la imaginación"

Llegó a la Primera División de Nacional como un bombero, para dirigir tres partidos y apagar el incendio que quedó en el club cuando los dirigentes cesaron a Gerardo Pelusso. Lleva solamente seis meses entrenando al primer equipo, pero realizó una campaña impresionante e inusual en el torneo Apertura, ganando catorce de los quince partidos que se jugaron.

El eterno femenino de una imaginativa pintora
Foto: Gerardo Pérez

 Sus méritos lo hicieron recibir el premio, que compartió con el bohemio Alfredo Arias, al mejor técnico del Uruguay otorgado por la encuesta “América y Europa le responden a El País”. Algo que, según admitió, jamás hubiera imaginado porque la única meta del “Guti” es ganar el próximo partido, el otro y el otro...“Nunca me pasó por la cabeza ganar un premio así. No imaginaba todo lo que me pasó en tan poco tiempo. Ganar el torneo de la forma en que lo hicimos era impensable. Estoy viviendo un sueño”.

El "Guti" tiene tiempo para todo

Alvaro Gutiérrez asegura que ha encontrado la armonía , tanto a nivel personal, como familiar y laboral. Y espera mantenerla. Uno de los técnicos ganadores de la encuesta "América y Europa le responden a El País", está casado en segundas nupcias con Guyunusa. Tiene dos hijos varones de su anterior matrimonio, Federico de 16 años y Santiago de 12, y a Guadalupe, de tres años, de su actual pareja. A pesar de que su vida ha cambiado mucho desde que se hizo cargo del primer equipo tricolor, no deja de cumplir con sus funciones de padre. Ayer, por ejemplo, llevó a Guadalupe a comer una hamburguesa antes de regresar a Los Céspedes.

Como futbolista, Gutiérrez defendió a Bella Vista, Peñarol, Nacional, Valladolid, Rayo Vallecano, Bella Vista, Liverpool y Sporting de Gijón. Fue Campeón Uruguayo con Bella Vista en 1990 y con Nacional en 1992. Lo más importante fue la Copa América que ganó con la selección uruguaya en 1995.

Me doy cuenta qué jugador puede rendir en tal momento, en tal lugar y contra qué rival. He tomado desiciones, que a priori, parecían descabelladas".

"Ya demostramos que somos competitivos. Queremos ganar también el Clausura y terminar el Uruguayo sin ningún tipo de definición. Es difícil, pero no imposible"

—¿Se imaginaba que con solo seis meses dirigiendo en Primera iba a ser elegido como el mejor técnico de Uruguay?

—No, la verdad que no. (Se ríe). No imaginaba todo lo que me pasó en tan poco tiempo. Estuve dirigiendo muchos años en juveniles. Primero en Séptima División, después como cuatro años en Sexta, un año en Tercera que no llegué a terminar y pasé a Primera. Y ya el primer campeonato completo que dirigí, ganarlo, y de la manera en que lo gané, era algo absolutamente impensable. Estoy viviendo un sueño.

—Pero seguramente esa escalera que hizo en las divisiones formativas, lo debe haber preparado bien.

—Sí, claro, lo que pasa es que a veces uno es ansioso y quiere dirigir enseguida Primera División. Pero la realidad es que tuve la suerte de conocer al club y de dirigir a muchos chicos que vienen de abajo. Y de conocer sus perfiles. Todo eso me ayudó bastante a la hora de tomar decisiones.

—Recién se refería a la campaña que realizaron en el Apertura, en la que perdieron sólo un partido, algo muy inusual. ¿Cree que se puede repetir o es algo que se da sólo una vez?

—Creo que es una campaña que no es normal. Porque no es que perdimos un sólo partido, es que no empatamos ninguno. ¡Ganamos los catorce restantes! Porque a veces uno puede salir invicto, pero empatando cuatro partidos y son ocho puntos que dejaste por el camino. Lo inusual es que perdimos uno y ganamos todos los demás.

—¿Y a qué se debió esa campaña tan inusual?

—Creo que sobre todo a la convicción que teníamos. Y al buen plantel, porque en los momentos difíciles, cuando aparecían las lesiones y las suspensiones, porque nos pasó de todo, los jugadores respondieron en un 100%. Se basaron sobre todo en el sacrificio y en la humildad. Cada futbolista dio el máximo y en los partidos que se hicieron cerrados los terminó definiendo el plantel.

—Va a ser bravo arrancar el torneo Clausura con el listón tan alto, ¿no?

—Sí, evidentemente la gente se va a ilusionar mucho con esto. Pero tienen que ser conscientes de que estamos hablando de la mejor campaña de Nacional en un torneo corto y los torneos cortos se juegan hace más de 20 años. Es muy difícil repetir dos temporadas iguales. Lo que vamos a hacer es tratar de hacer una buena campaña, pero sabiendo que es muy posible que los resultados no nos vayan a acompañar como en este último torneo.

—¿Piensa que merece el premio que ganó? Aunque con la campaña que hicieron la respuesta es un poco obvia.

—Pahh, no sé si lo merezco. Nunca se me pasó por la cabeza la posibilidad de ganar un premio así. Sólo quería ganar el próximo partido, y el siguiente y el siguiente. Soy consciente que fue una campaña tremenda, porque ahora con más tranquilidad te ponés a ver los números, le sumás aquellos tres partidos del Clausura anterior y es impresionante. Pero no sé si el premio estuvo bien dado, eso no lo tengo que juzgar yo.

—Recibió los mismos votos que Alfredo Arias, el técnico de Wanderers. ¿Cree que está bien?

—Alfredo, con muchas menos herramientas de las que se puede tener en un equipo grande, hizo una gran campaña con Wanderers y salió campeón. Pero de repente hubo otro técnico que aun con menos herramientas hizo flor de campaña y lo merecía más que nosotros dos. Eso lo tienen que juzgar ustedes, los periodistas.

—¿Qué es lo mejor que tiene Álvaro Gutiérrez como técnico?

—Es difícil catalogarme a mí mismo o hablar de mis cualidades.

—Bueno, pero algo debe tener para haber hecho esta campaña impresionante en el Apertura. ¿Qué es lo que hace mejor?

—Creo que lo mejor que tengo es la imaginación. El darme cuenta qué jugador puede rendir en tal momento, en tal lugar y contra tal rival. Me parece que es eso. Me han tocado situaciones en las que me la he jugado por futbolistas que a priori parecía descabellado y luego tuvieron un rendimiento muy bueno. Aunque además de la capacidad, en eso también influye un poco la suerte. Igual, yo estoy convencido que cuando un equipo está armado se hace mucho más fácil conseguir actuaciones individuales porque están respaldadas por el funcionamiento del colectivo.

—¿Y lo peor de Gutiérrez? ¿O lo que tiene que mejorar?

—Lo que tengo que mejorar... hay una lista enorme. (Se ríe) Más análisis del rival, de repente, o prestar atención a más detalles, a algunos detalles de los que no me doy cuenta. Siempre hay cosas para mejorar. Y poder dominar más sistemas de juego para tener más herramientas en el caso de que sean necesarias.

—¿Y la meta personal cuál es? ¿Ir a dirigir a dónde?

—No, nooo. Mi meta es tratar de ganar el próximo partido. Todo lo demás viene solo. Por supuesto que a todos nos seduce ir a dirigir a ligas muy competitivas como puede ser la española, la italiana, la inglesa o la alemana. O ir a dirigir a esos lugares un poco exóticos donde se consigue un bienestar económico muy importante. Pero lo digo en serio, mi única meta es ganar el próximo partido.

—Arrancó el 2015 de la misma manera que terminó el 2014, levantando una copa, la Bandes.

—Ganar siempre es importante, da confianza. Pero nosotros sabíamos desde antes de esta copa y de la próxima que vamos a jugar, que íbamos a tomar estos partidos como una preparación física y para sacar conclusiones de algunos juveniles y de otros que habían tenido pocos minutos.

—De cara al futuro, ¿qué es lo más importante? ¿Ganar el Clausura o poder seguir adelante en la Copa Libertadores?

—Las dos cosas.

—Pero en lo local tiene la tranquilidad de que pase lo que pase, va a definir.

—Sí, pero nosotros queremos que no haya definición si es posible. La intención es apuntar primero a tratar de pasar a la fase de grupos de la Libertadores y luego, cuando comience el Clausura, ganar la mayor cantidad del partidos para quedarnos también con el torneo, dado que ya demostramos que somos un equipo competitivo. ¿Por qué no ser candidatos a ganar el Clausura y terminar el Uruguayo sin ningún tipo de definición? Es difícil, pero no es imposible.

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