PEÑAROL

Un equipo de segundos tiempos

Peñarol volvió a soltarse en el complemento y mostró su mejor versión.

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Hubo un minuto de aplausos previo al encuentro por los 10 años del fallecimiento del Cr. José Pedro Damiani. Foto: Gerardo Pérez

Es reiterativo. Este Peñarol parece ser otro en los segundos tiempos. Los cambios, justamente, modifican el andamiaje de este equipo que le cuesta encontrar los caminos para abrir los partidos.

Ayer contra Liverpool, también en la primera fecha frente a El Tanque Sisley y mismo en el clásico amistoso con Nacional, el aurinegro dejó esa sensación.

Un equipo lento en los primeros tiempos, con buen manejo de pelota es cierto, pero que falla en los últimos metros de la cancha y por eso carece de situaciones de gol. Sin embargo, cuando suma gente de ataque en los complementos, incluso dejando a Walter Gargano solo en la contención, logra ser mucho más decisivo en el área rival.

Lucas Viatri entra más en contacto con la pelota y Maximiliano Rodríguez no tiene por qué bajar a buscarla. Además, el “Cebolla” Rodríguez puede consolidarse como el conductor aurinegro sin tener que ir permanentemente al choque.

Ayer, tras el tanto de Liverpool, “Leo” Ramos metió mano, sacó dos volantes, un lateral y sumó gente en ofensiva: Fabián Estoyanoff, Diego Rossi y Cristian Palacios. Peñarol se despertó rápidamente y puso a su rival contra las cuerdas.

El gol estaba al caer y no se hizo esperar. A los 65 minutos, la “Fiera” Rodríguez entró como un número nueve y con un cabezazo decretó el empate. Después de esa, tuvo dos más claras.

El gol hizo que el equipo creciera en confianza. De ahí en más fue todo del local. Guillermo De Amores se transformó en figura y mantenía el empate, pero a 10 minutos del final se encontró con un perfecto cabezazo de Palacios que se metió pegado al palo para poner el 2-1 que terminaría siendo definitivo.

El “Lolo” y Rossi por los costados, la “Fiera” con la posibilidad de moverse por todo el frente de ataque y con Viatri y Palacios en el corazón del área, Peñarol es otro equipo. Gargano corre por todos, hace un sacrificio enorme y disimula la ausencia de Guzmán Pereira y Mathías Corujo que ya no están en cancha. Peñarol se queda con línea de tres y sufre menos que al comienzo.

El partido del fin de semana que viene ante Boston River será clave para identificar este inconveniente, ya que el entrenador deberá cambiar nombres de manera forzada. Las convocatorias del maestro Tabárez para el “Cebolla” y el “Chiche” obligan al entrenador a cambiar sus extremos. Habrá que ver si apuesta por los dos que puso en estos dos primeros encuentros, Estoyanoff y Rossi, dos delanteros por naturaleza devenidos a volantes, o dos jugadores más abocados a la marca que a la generación de fútbol. Sabe que enfrente tiene uno de los mejores equipos que maneja la pelota en nuestro fútbol y que viene trabajando con la misma base desde hace un año y medio.

Peñarol mejoró otra vez en el segundo tiempo y, con eso, le alcanzó para ganar y sumar seis puntos en seis disputados. La velocidad por afuera parece ser la clave.

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