SELECCIÓN

Los enganches no se enganchan

Los tres “10” que confió Tabárez en los estrenos fallaron y fueron reemplazados.

Foto: Nicolás Pereyra.
Foto: Nicolás Pereyra.

Tres mundiales dirigidos por Óscar Washington Tabárez y tres diferentes sistemas tácticos para el debut, aunque todos con un denominador común: el enganche elegido no funcionó. Es cierto que solo en Sudáfrica 2010 el seleccionador celeste utilizó a un futbolista con las características de ese puesto, pero tanto en Brasil 2014 como en Rusia 2018 dispuso que un jugador cumpliera ese papel, sin suerte por cierto.

Los sistemas. En Sudáfrica 2010, para el debut ante Francia (0-0), el maestro Tabárez dispuso un 3-4-1-2, que en realidad se transformó en un 5-3-1-2 cuando se defendía. En Brasil 2014 la figura táctica contra Costa Rica (derrota 3-1) cambió a un 4-2-3-1, con un jugador detrás del “9” que tenía la responsabilidad de lanzar a los de los costados y llegar al área a definir. El viernes en Ekaterimburgo, en el 1-0 frente a Egipto en el primer partido de Rusia 2018, utilizó un 4-4-2, pero con un futbolista que a la hora de atacar debía pararse entre los volantes y los zagueros rivales para recepcionar y descargar hacia las bandas.

Ignacio González. La de “Nacho” es una historia muy particular. Tabárez estaba convencido que necesitaba de su talento para jugar como enganche para el debut ante Francia. El futbolista venía de una lesión y no tenía equipo, por lo cual se presentó unos cuantos días antes que sus compañeros en el Complejo Celeste y se llegó a organizar un partido con 21 futbolistas de la Mutual más Ignacio González para que éste ganara fútbol. El 11 de junio de 2010, en Cape Town, apareció con la camiseta 18 para ser el enganche de Uruguay. Luego de una larga preparación, jugó 63 minutos, no rindió y ya no tuvo más participación en la campaña del cuarto puesto.

Foto: archivo El País.
Foto: archivo El País.

Diego Forlán. Con el título de goleador de Sudáfrica y Mejor Jugador de la Copa del Mundo en 2010, “Cachavacha” llegó a Brasil con 34 años, una gran experiencia y una madurez que le permitían ser el “dueño del cuadro”. Ya sin tanta energía para el despliegue, Tabárez lo paró ante Costa Rica en Fortaleza (14 de junio) como centro del tridente de medio puntas que completó con Cristhian Stuani por derecha y el “Cebolla” Rodríguez por izquierda. ¿Su misión? Recepcionar, abrir juego para los volantes externos, ubicarse en el área y ser el segundo 9 junto a Edinson Cavani ante la ausencia de Luis Suárez, quien estaba recuperándose de una artroscopia. Jugó 60 minutos, fue sustituido y ya no fue tenido en cuenta para los siguientes dos partidos del grupo ante Inglaterra e Italia. Volvió para enfrentar a Colombia por octavos de final en Río de Janeiro ante la nueva ausencia de Suárez, ahora por suspensión, y a los 53’ fue reemplazado.

Foto: archivo El País.
Foto: archivo El País.

Giorgian De Arrascaeta. El pasado viernes, en Ekaterimburgo, Tabárez le ordenó a De Arrascaeta que jugara abierto por izquierda en la zona media. Una de sus responsabilidades era colaborar con la marca del egipcio Mohamed Salah cuando cayera por su sector, pero como el capitán no jugó, tuvo más libertad. La otra misión encomendada era que, cuando el equipo recuperara la pelota, tirara una diagonal para mostrarse como opción de pase y distribuir el juego hacia las bandas o bien filtrar pases rápidos para Suárez y Cavani. No pudo cumplir una buena tarea y a los 58’ fue reemplazado por Cristian Rodríguez, quien junto a Carlos Sánchez le cambió la cara al equipo. ¿Correrá la misma suerte que los dos anteriores para el próximo partido?

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