Historias

El enemigo de Forlán

Jorge Vivaldo, la “bestia negra” de “Cachavacha”, dijo: “De chico se veía que tenía pinta de crack. Tenía pegada, cabeceaba bien, pero además era guapo”.

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Foto: Francisco Flores

La práctica de Sud América recién termina. Mientras los jugadores estiran, en una gélida mañana en la Playa Carrasco, me acerco a charlar con su entrenador: Jorge Vivaldo. "¿Tenés este libro?", le pregunto. Él gesticula que no y comienza a hojearlo con bastante curiosidad. Parece no entender a dónde quiero ir. Entonces, le indico que vaya hasta la página número 68.

El DT "Buzón" se detiene allí, abre los ojos, sorprendido, y sonríe. "¡Nooo! Mirá vos... ¡Qué fenómeno! Vos sabés que él lo había dicho en una nota para El Gráfico, hace unos años, pero no sabía que lo había reconocido en su propia biografía", señala.

¿Qué fue lo que leyó? Esto: "En Argentina fue también donde conocí a mi bestia negra personal. Ese arquero se llamaba Jorge Flaco Vivaldo. No sé qué le hice de chico porque me atajaba todo. Daba igual cómo tirara, por arriba, por abajo, de cabeza, por la escuadra o desde afuera del área, porque ahí estaba para atajar. Una vez, al terminar un encuentro contra Chacarita, fui a buscarlo y le dije: Escuchame, Flaco, no te aguanto más, siempre me atajás todo. Conmigo hacés unos partidos increíbles. Él me contestó: El día de mañana, cuando esté sentado con mi hijo en un asado, le podré contar que Diego Forlán no me hizo ningún gol. Amigo, tenés mucho futuro". Esas palabras aparecen en "U-ru-gua-yo", la biografía que "Cachavacha" publicó en junio de 2010, antes de haber sido elegido como el mejor jugador del Campeonato del Mundo de Sudáfrica.

"Me acuerdo clarito de esta anécdota que él cuenta. Fue un partido en cancha de Chacarita que Independiente nos termina empatando sobre la hora. Fueron dos partidos seguidos donde no me podía hacer goles. Para mí, esto que él dice, es un recuerdo muy grato. Algo muy lindo. Para él es una anécdota, pero para mí es un pedazo muy importante de mi historia", señala Vivaldo, quien vuelve a detenerse en la página 68.

El "Flaco" se muestra orgulloso. Se acomoda el gorro y sigue pensando en lo que escribió Forlán: "Fijate que él jugó contra los mejores arqueros del mundo. Que me nombre a mí refleja la humildad de un grande, cuestiones que nacen en la formación de la familia. Cuando a mí me tocó enfrentarlo, ya se lo notaba como un chico muy sacrificado".

La anécdota de la que hablan, tiene unos quince años. El argentino ya era un guardameta de largo recorrido en el fútbol de la vecina orilla y el uruguayo era un joven atacante que recién hacía sus primeras armas en el mundo de la pelota. Sin embargo, Vivaldo, como se lo dijo en ese momento, ya le vislumbraba un gran futuro: "De chico se veía que tenía pinta de crack. Tenía pegada, cabeceaba bien, pero además era guapo. Allá (en Argentina) se destacó rápidamente. Después se fue al exterior e hizo la carrera que todos conocen".

En cuanto al enojo de Diego, recuerda: "Son de esos delanteros que viven del gol y por ahí sienten una frustración cuando no lo logran. Eso también lo llevó a jugar a primer nivel, ser el mejor jugador de un Mundial y todo ese tipo de cosas".

Ahora, el fútbol uruguayo los volverá a encontrar. Desde aquel Independiente-Chacarita, nunca más se volvieron a cruzar. Aunque lo va a tener enfrente, Vivaldo disfruta de su regreso: "Le hace muy bien al fútbol uruguayo que venga Forlán como también lo del Loco Abreu. Le va a aportar mucho porque está bien realmente. Siempre fue un gran profesional y un ejemplo. Por eso hoy sigue estando vigente. Va a estar bueno para Peñarol, obviamente, pero va a ser un espejo profesional para todos los demás chicos. Todos los ojos van a estar puestos en él. Por ahí el hecho de ir a jugar a uno de los dos grandes divide un poco al país, pero él es un ícono uruguayo. La gente lo va a respetar siempre, porque es una gran persona".

La última temporada, Sud América sorprendió a todos tras ganarle a Peñarol y a Nacional. Ahora deberá redoblar la apuesta. "Para nosotros, es medio al revés: se nos van yendo algunas figuras, pero los muchachos que están hace un año que ya venimos trabajando juntos y aquellos que se puedan estar sumando seguramente puedan aportar cosas importantes. Ojalá Dios nos ayude a igualar o superar lo que hicimos el año pasado", reconoce.

Respecto al particular choque con Forlán, contó: "Sin dudas que habrá que tener mucho cuidado. Nosotros estamos acostumbrados a marcar en zona, pero estos son una clase de jugadores a los que no les podés dar un metro".

Forlán llega al club de sus amores y se volverá a encontrar con su enemigo, su "bestia negra", como él mismo definió. Hasta ahora, Vivaldo arrastra saldo positivo.

Al rojo lo tiene de hijo.

Jorge Vivaldo asocia sus buenos antecedentes ante Diego Forlán con sus buenos partidos ante el rojo de Avellaneda. "Gracias a Dios siempre me tocó jugar muy bien contra Independiente. Es de los equipos que tuve mejores actuaciones", recuerda. Justamente, el "Flaco" habla de otros de sus "enemigos futbolísticos": Sergio Agüero, uno de los mejores amigos de "Cachavacha" y con quien compartió dupla de ataque en el Atlético Madrid que terminó quedándose con la UEFA Europa League y la Supercopa de Europa en 2010. "Contra el Kun me pasó algo muy similar. El único penal que erró fue justo contra mí. Son esas cosas que te quedan... Increíblemente en ese momento justo era un pibe de tan solo 18 años y me acuerdo que estaba recontra amargado por lo sucedido. Cuando terminó el partido, se dio una situación similar que con Diego. Se acercó y me dijo algo muy parecido. La verdad es que siempre me llevé muy bien con mis colegas dentro de la cancha".

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