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Encerrados en el CDS: Peñarol volvió a entrenar por si las moscas

El plantel estaba atento, pero a última hora tuvo mala noticia: no juega el clásico.

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Foto: Peñarol

Nos vamos a preparar con todo por si tenemos que jugar el miércoles (por mañana), el fin de semana o cuando sea", así comenzó ayer por la tarde la charla de Fernando Curutchet a sus dirigidos. A esa hora los aurinegros aún mantenían la esperanza de que el clásico se jugara, pero sabían que bien podían estar preparándose para enfrentar a River Plate por la decimocuarta fecha del Campeonato Uruguayo Especial.

Peñarol se trasladó a entrenar en el Campeón del Siglo buscando calma y paz. Y trabajaron a puertas cerradas por las dudas, para evitar cualquier problema. Para entrenar con la máxima tranquilidad posible mientras se aguardaban los fallos.

De todos modos, el estado de ánimo había mejorado. El paso de las horas ayudó para dejar atrás la amargura con la que se retiraron el domingo del estadio Centenario.

Es que la suspensión del clásico fue un golpe muy duro para el plantel carbonero. Seis de los futbolistas que iban a ser titulares y jugarían por primera vez un clásico, vieron frustrado su debut.

Además, ganar el clásico era la única posibilidad que le quedaba a Peñarol para salvar el semestre y darle al menos esa alegría a su gente tras un Campeonato Uruguayo Especial muy malo. Pero no fue posible. Los violentos ganaron una nueva batalla y dejaron a los futbolistas, que se habían preparado mucho para el clásico, y a los hinchas verdaderos sin la fiesta más linda y más importante del fútbol.

Ayer los jugadores intentaron abstraerse de todo lo sucedido y concentrarse en el fútbol en espacios reducidos ordenado por el técnico Fernando Curutchet.

Pero por la noche, se enteraron de que el clásico no se jugaría y que los puntos iban para Nacional. Además, jugarán los dos próximos partidos a puertas cerradas.

Ayer, Guzmán Pereira no entrenó a la par del resto por una molestia en uno de sus tobillos. El volante se sintió en la práctica del sábado pero igual iba a ser de la partida el domingo en el clásico.

LOS BARRAS.

Lo anunciaron. "No se juega".

Faltaban unos días para el partido clásico y el plantel de Peñarol regresaba a Los Aromos, luego de entrenar en el Campeón del Siglo. Afuera del complejo auriengro un grupo de barras los aguardaban. Apenas vieron a los futbolistas, que generalmente bajan en el portón y entran caminando, comenzaron a pedirles entradas. La mayoría de los jugadores siguió su camino, pero algunos les respondieron que ellos no tenían entradas, que apenas les daban una o dos para sus familiares. Aunque los hechos se desarrollaron en un clima calmo al final los barras amenazaron con entrar igual aunque no tuvieran boletos. "Y si no entramos, el partido no se juega", advirtieron.

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