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Enamorados de Luis

Suárez se hace querer en el Barça no sólo por sus goles, también por su actitud.

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Luis Suárez fue "Pichichi" en la temporada 2015/16. Foto: Archivo El País.

Tres minutos de partido contra el Sevilla y Luis Suárez ya hizo levantar a toda la afición del Barça. No, no fue por un gol que anotó, fue porque un compañero suyo perdió la pelota en tres cuartos de cancha y él corrió más de 20 metros para recuperarla. No sólo se quedó con el balón, sino que también le cometieron falta y generó un tiro libre peligroso para su equipo.

Esa actitud del salteño es uno de los aspectos que los hinchas de Barcelona más destacan del atacante. Claro que hacen referencia a su capacidad goleadora, a sus recursos técnicos para convertir y a lo completo que es como futbolista. Pero resaltan por sobretodo, en general, sus ganas de jugar y la solidaridad que tiene con el equipo.

Así lo refleja un joven catalán, Francisco, que señala que "Suárez es un killer. Lo que más me gusta es la agresividad que le da al partido, lo que lucha durante los 90 minutos y la garra que tiene. Sin dudas, ha sido una de las mejores incorporaciones de los últimos tiempos".

Francesca es una francesa de 67 años, que trajo por primera vez a su nieto a ver al Barcelona al Camp Nou, cumpliéndole así su deseo por su cumpleaños. La mujer se animó a tirar un concepto sobre Suárez: "Es un jugador muy bueno, me gusta mucho su juego; además hace un trío con Messi y Neymar espectacular. Más allá de la habilidad que tiene, me encanta el sentido de equipo que tiene y su solidaridad".

A todo esto, en el Camp Nou ya van 15 y en cuestión de tres, Suárez ya contó con tres situaciones claras de gol: un mano a mano que le atajó el arquero, un disparo en el horizontal y un tiro desde afuera del área a colocar que rozó el ángulo superior izquierdo. La gente aplaude y no se cansa de aplaudir. Pese al frío se levanta de las gradas y se entusiasma con el uruguayo, en un partido en el que las cosas fueron difíciles contra el Sevilla, que se plantó fuerte y empezó ganando.

"La contratación de Suárez ha sido una buena ayuda para que el equipo funcione muy bien. Era la compañía que le faltaba a Messi. Lucha todos los balones y va a todos como si fuera el último", explica un veterano catalán, mientras su mujer, sumamente abrigada, asienta con la cabeza lo que analiza su esposo.

Minutos después, Luis les da la razón a los hinchas azulgranas. Iban 30 cuando recibe una pelota de Messi que parecía perdida y cuando quedaba de cara al gol, un defensa rival lo bajó a un metro del área. Tiro libre y gol del argentino, que acarició la pelota contra el palo del arquero rival.

Este Barcelona que dirige Luis Enrique transmite tranquilidad en todo momento. Hasta cuando va perdiendo. Es por eso que los hinchas no se ponen nerviosos si su equipo está en desventaja y toca la pelota incansablemente para atrás con Claudio Bravo. Mueven y mueven el balón hasta generar el espacio, hecho que sucede con un simple cambio de ritmo de Messi, con una genialidad de Neymar, con un certero movimiento de Suárez o un simple amague de Sergio Busquets, que es un futbolista con mucha incidencia en el juego catalán, producto de su solvencia y aplicación táctica para jugar.

Empieza el segundo tiempo y van dos minutos. Suárez se encuentra con Messi dentro del área y le deja servido el gol a Gerard Piqué, que no hace más que empujar la pelota al fondo del arco.

El que todavía se estaba comprando un vaso de cerveza (permitido en los escenarios deportivos de España) o un pancho, en un abrir y cerrar de ojos se perdió el gol que a la postre le daría el triunfo a Barcelona ese día y que le permitió igualar el récord de Real Madrid —de 1988/89, cuando dirigía a los merengues Leo Beenhakler— con más partidos sin perder por Liga: 34; marca que días después superaría.

"Tiene garra, ¡es charrúa!, ¡lo que le faltaba a Barcelona! Y es muy solidario con el equipo ya que se sacrifica mucho por recuperar la pelota y no es egoísta en el ataque", sostiene Juan Pedro, un catalán que estudia ingeniería y que tiene 27 años. En la misma línea cuenta Tony (catalán, 32 años) que "lo que más gusta es el trabajo sacrificado que realiza; todo lo demás lo hacía en el Liverpool y ya sabíamos que iba a anotar goles. Pero acá es más sacrificado que en Liverpool: corre, lucha, trabaja, es solidario".

A 10 del final, Suárez pierde una pelota en la mitad de la cancha. Pero rápidamente la recupera, se la vuelven a sacar y tal como si una presa pierde a su caza, va con todo tras ella. Se queda con el balón y forcejea a los manotazos con un rival mientras se acerca al arco. Si bien a pocos metros del área le logran sacar la pelota, un rebote lo favorece y queda de cara al gol. Lo falla. A Nadie le importó: todo el estadio se paró para aplaudir el esfuerzo del salteño que quedó boquiabierto y regresó a su posición con un lento caminar. Luego, en diálogo con Ovación explicó que "llegué muerto a definir e hice lo que pude".

Ganó Barcelona. Suárez no mojó, pero ese hecho no importó. Él está feliz y los fanáticos también. Porque tienen al mejor centrodelantero del mundo. Y no sólo por anotar goles. Eso está claro.

(De su viaje a Barcelona).

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