HISTORIAS

Emiliano Villar juega en Cerro, pero vive en la casa de Boston River

El coloniense, que la rompió el domingo frente a Rentistas, vino a probarse a Peñarol a los 14 años y vivía con Darwin Núñez, pero extrañó y se fue. 

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El delantero de Cerro, Emiliano Villar, disfrutando de su día libre en la casa que comparte con los juveniles de Boston River en el Centro. Foto: Francisco Flores.

Emiliano Villar la rompió el domingo en el partido que Cerro le ganó a Rentistas. Le quitó un invicto de casi un año al rojo y la posibilidad de depender de sí mismo para ganar el Apertura. Emiliano le dio el pase de taco a Maicol Cabrera para que anotara el gol, que a la postre fue el del triunfo, cuando iban apenas dos minutos de juego. Y luego tuvo a maltraer a los defensas del Bicho Colorado.

“Fue un partido muy difícil, como ya sabíamos que iba a ser. Durante la semana nos preparamos para enfrentar al puntero, que llegaba invicto y jugando muy bien. Funcionó lo que habíamos trabajado aunque en el segundo tiempo, cuando se quedaron con un hombre menos, se nos vinieron encima por la obligación que tenían de seguir punteros, pero por suerte pudimos contrarrestarlo. Y se nos dio el triunfo que es una alegría enorme para todos, los jugadores, el cuerpo técnico y el barrio. Lo necesitábamos todos por la situación en que estamos”, contó el coloniense de 20 años.

“El Gato (Tancredi) me la tiró y yo controlé como para definir, pero se me fue larga. Medio de reojo vi a Maicol entrar solo por atrás y lo único que pude hacer fue el taco. Por suerte la enganchó y fue gol. Al final resultó terrible asistencia, Je”, bromeó. “Encontrar ese gol rápido nos permitió manejar el partido a nuestro ritmo”.

Emiliano y sus compañeros eran conscientes que no eran favoritos para el partido con Rentistas, pero que los medios iban a cubrirlo porque se trataba del puntero. Y que lo iba a mirar todo el mundo. Sobre todo los hinchas de Nacional. “Tengo un par de amigos que son hinchas de Nacional y después del partido me empezaron a llegar mensajes que decían ‘gracias’. Lo importante, como hablamos en el vestuario, era que nosotros creyéramos en nosotros mismos. Y conseguimos un triunfazo”.

El delantero pertenece a Boston River y llegó al albiceleste a préstamo a principios de este año. Lo hizo buscando minutos porque Sebastián Abreu le dijo que no era una prioridad para él. Sabía sobre la difícil situación que atraviesan los de la Villa, pero igual aceptó la propuesta de Nathaniel Revetria, quien lo fue a buscar. “Sabía de los temas económicos y otros detalles, que en Boston no los tenía, pero quería sumar minutos y hacer un buen año. No estoy arrepentido. En Boston alternaba, y veía cada vez más difícil la posibilidad de jugar con el “Loco” siendo técnico y jugador y trayendo sus jugadores. Me dijo que no iba a ser una de sus prioridades y tomé la decisión de salir. Justo me llamó Revetria y a los pocos días ya estaba entrenando en Cerro”, contó. “Encontré un grupo muy bueno, me adapté muy rápido y además hicimos una pretemporada en Colonia de dos semanas que nos sirvió mucho. Luego estuvimos tres días en Chile y todo eso me sirvió para entrar en confianza con los compañeros”.

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EL GENERAL. Es del barrio El General, a la entrada de Colonia. Y siempre defendió, desde el baby fútbol hasta los 17 años, al equipo que lleva el mismo nombre. “La camiseta es igual a la de River argentino, pero con un diseño de barrio”, explicó sobre el club en el que llegó a jugar algunos partidos en Primera, así como en la selección sub 17 de Colonia, antes de viajar a la capital para jugar en la Cuarta de Boston.

En realidad, ya había estado en Montevideo. A los 14 años había venido a Peñarol, pero sólo estuvo unas semanas porque extrañaba mucho y se volvió. “Vivía en la casita con Darwin Núñez. Hoy lo veo a Darwin en Europa y pienso por qué no me habré quedado. Pero dentro de lo malo siempre rescato lo bueno. Soy muy pegado a la familia. Me costaba. También estuve una semana en Defensor Sporting y tampoco me aguanté. A Boston ya vine un poco más grande. Al principio mis padres no estaban muy de acuerdo porque ya me había vuelto dos veces. Pero en Boston hice un período de adaptación. Los primeros seis meses entrenaba tres o cuatro días acá y me iba para casa. Así me pude adaptar. Además, ya tenía 17 años y tenía que madurar en todo sentido”.

Sigue viviendo en la casa que tiene Boston River para los juveniles que son del interior. Son seis en total. Por eso fue raro cuando Cerro se enfrentó a Boston River. “Por un lado mis compañeros querían que ganara Boston, pero también que me fuera bien a mí. Le ganamos y cuando volví a casa iba pensando cómo me iban a recibir. Pero estaban muy contentos por mí, me dan siempre para adelante. Pasamos todo el día juntos, somos todos del interior y estamos para la misma tratando de que cada uno extrañe lo menos posible”.

Ahora con la seguidilla de partidos tras el parate por la pandemia del coronavirus, Emiliano lleva un tiempo sin poder ir a Colonia. Y extraña a los suyos, sobre todo la comida de Ana, su madre, y a sus dos sobrinos. “La comida de mamá es fundamental. Y darle mañas a los sobrinos también Je”.

El joven estaba preocupado por la escasez de trabajo. Afortunadamente, Dardo, su padre retomó su trabajo en la construcción. “Estuvo complicado como en todos lados”.

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Emiliano tomando mate junto a uno de sus compañeros de las juveniles de Boston. Foto: Francisco Flores.

SALIR. Su gran objetivo en el fútbol es poder llegara a salir al exterior. “Esperemos que se de. Pero tiempo al tiempo. A fin de año se acaba el préstamo con Cerro y tengo que volver a Boston River porque todavía me van a quedar seis meses de contrato. Capaz que me puedo ir a algún lugar”, afirmó el joven que no siempre jugó en la delantera. En el baby fútbol era volante, jugaba de 5. Cuando tenía 14 años le dijo al técnico que quería jugar arriba, lo probaron y se quedó.

“Creo que lo mejor que tengo es que siempre estoy ahí, trato de salir a buscar la pelota afuera para apoyarme con los volantes y llegar al área para terminar las jugadas”, se definió.

Tiene cuarto año de liceo aprobado, pero dejó los libros de lado cuando se mudó a Montevideo. “Pero sé que lo tengo que retomar. Las oportunidades están, es anotarse nomás. El año que viene lo voy a hacer”.

Aunque fue Revetria, que ya no está en Cerro, quien lo acercó al club, reconoce los méritos de su técnico actual. “Juan Jacinto es un técnico muy inteligente. Y el otro día las cosas salieron como las había planificado. Todos habíamos visto el partido de Rentistas con River Plate, cuando lo dieron vuelta. Todos sabíamos a quien íbamos a enfrentar. Y jugar contra el que está arriba siempre es una motivación especial”.

Ayer los albicelestes tuvieron libre y Emiliano se pasó jugando al play, al ping-pong y tomando mate con los juveniles de Boston River. Hoy Cerro vuelve a los entrenamientos para comenzar a preparar el juego con Cerro Largo, pero lo hará con el ánimo bien arriba tras haber vencido a Rentistas.

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