CATAR 2022

Tabárez hizo los deberes por sus alumnos, ahora espera el repunte en la nota Celeste contra Ecuador

El entrenador de Uruguay hizo cambios porque quiere más velocidad y mejor manejo en la zaga, más fuerza de marca en el mediocampo y un ataque más agresivo, para que Suárez no esté solo.

Dos delanteros para que no sea tan fácil controlar el ataque Celeste
Dos delanteros para que no sea tan fácil controlar el ataque Celeste. Foto: Nicolás Pereyra.

Corregir los errores está en la base de cualquier equipo que sabe hacer la mejor lectura de su rendimiento anterior. De hecho, Óscar Tabárez hasta dejó en claro poco después del partido ante Chile, en el inicio de las Eliminatorias, algunos aspectos importantes para atacar en la búsqueda de una superación colectiva para la visita a Quito. Los agujeros que Uruguay debe tapar, en este proceso evolutivo, estuvieron en los balones perdidos en la salida desde el fondo, en la escasa certeza que hubo en la culminación de los ataques por derecha, en la poca marca que se tuvo cuando el rival tomó el control del partido y en la soledad por la que se movió Luis Suárez en ofensiva. Ergo: allí está la explicación de la determinación de realizar tres variantes para visitar este martes a Ecuador en Quito.

El doble cinco no se toca porque cumple las dos funciones
El doble cinco no se toca porque cumple las dos funciones. Foto: Nicolás Pereyra.

Para empezar, y lejos de sorprender porque esa idea viene imperando desde larga data, el entrenador de la selección uruguaya confía en el trabajo que en el corredor central de la cancha pueden realizar dos mediocampistas de elegancia a la hora de jugar, de paciencia china para encontrar el mejor camino y de precisión para armar las jugadas ofensivas. Hoy Federico Valverde y Rodrigo Bentancur acrecientan las chances de construir buen fútbol sin que el equipo se resienta en los recorridos defensivos ni en las coberturas de los laterales.

cambio en el medio

Ida y vuelta más intenso y más marca

Eso sí, el gran cambio llega con el ingreso Nahitan Nández para ocupar el carril derecho del mediocampo. A diferencia de lo que ocurrió en el Centenario, cuando el DT apostó a una formación que se movió entre el 4-2-3-1 y el 4-3-3, porque en ataque Brian Rodríguez fue el puntero derecho y Giorgian De Arrascaeta arrancó por la izquierda, ahora se puede volver al típico 4-4-2 más combativo en el medio. El actual mediocampista del Cagliari sumará pierna más agresiva a la hora de contener el fútbol ecuatoriano, pero ojo, no por eso se resignará desborde. Nahitan va y va con ganas.  Por lo que no es que Tabárez está mandando una orden de "extremo cuidado" para el equipo, simplemente mete mano para ver si potencia la recuperación del balón.

Es más. Si la historia del pasado puede ser copiada, alguna vez en Ecuador el maestro recurrió al armado de una retaguardia con tres zagueros (así se le ganó a la Tri) y puso en el medio cinco mediocampistas, Nández colabora para esa chance, porque podría sumarse a Bentancur y Valverde por el pasillo central. O dejar que ese lugar lo ocupe Brian Rodríguez y quedarse con el carril derecho.

Más intensidad y mejor consistencia defensiva en el mediocampo
Más intensidad y mejor consistencia defensiva en el mediocampo. Foto: Nicolás Pereyra.
en el fondo

Más velocidad y mejor salida

Fue dicho: Uruguay falló en la construcción de las jugadas cuando tomó riesgos en el fondo. Allí el que cometió los mayores errores fue Sebastián Coates. El zaguero del Sporting de Lisboa entregó de forma deficiente el balón en varias oportunidades, incluso una de ellas terminó generando la jugada más polémica de la noche por su mano dentro del área. Tabárez resolvió darle cabida a Ronald Araújo como acompañante de Diego Godín. Se trata de un zaguero de zancada larga y de buen manejo del balón. Araújo ya confirmó virtudes en el FC Barcelona, club donde se demanda que haya precisión suiza con la distribución de la pelota, por lo que no debería tener problemas para asistir a los mediocampistas. Además, su velocidad es un elemento trascendente para oponerse a las carreras que pretenden ejecutar los rápidos atacantes ecuatorianos. Por otra parte, no se pierde juego aéreo ni siquiera buen cabezazo ofensivo.

Eso sí, el que está obligado a repuntar es Martín Cáceres. El "Pelado" se queda en el equipo titular pero no podrá andar tan mal con la pelota como aconteció en el Centenario. Tener a Nández sobre ese costado lo puede favorecer para soltarse con tranquilidad, pero esa misma calma deberá tenerla para ser más preciso con sus envíos. Si no, de poco servirá que se proyecte al ataque.

Se precisa un repunte en los trabajos individuales
Se precisa un repunte en los trabajos individuales. Foto: Nicolás Pereyra.
el ataque

Una sociedad con doble beneficio

La otra faceta del juego que la Celeste necesita mejorar, argumento más que claro para efectuar la variante, es la colaboración para Luis Suárez. El "Pistolero" no tuvo la asistencia adecuada ante Chile y muchas veces su soledad fue factor fundamental para que el partido terminara tomando el recorrido que tuvo, porque las incursiones por las bandas no se definieron de la mejor forma. Teniendo a otro hombre en el ataque, quizás pueda darse nuevamente una jugada similar a la que terminó permitiendo el segundo gol. Suárez atacando a un zaguero y Maximiliano Gómez heredando la segunda pelota. Esa fórmula hasta puede darse al revés, con el jugador del Valencia siendo el gladiador que se lanza a la arena y el del Atlético de Madrid, el justiciero.

En definitiva, bien mirado el primer rendimiento individual y colectivo que tuvo Uruguay en el Centenario, Tabárez mete mano y realiza modificaciones importantes. Ahora, como siempre, el fútbol es de los futbolistas y serán ellos los que deberán demostrar que la lección recibida en el estreno quedó aprendida y poder dar así otro buen golpe en Quito.

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