Danubio

Un DT ganador

Con estadísticas muy favorables ante los grandes, Leonardo Ramos se ilusiona con lograr lo que nadie consiguió aún en Danubio: el bicampeonato.

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Leonardo Ramos, DT de Danubio. Foto: Leonardo Carreño.

Tiene pinta de canchero y aún conserva un tonito argentino que le quedó de vivir tantos años del otro lado del charco. Sin embargo, a la hora de sacarse las fotos apareció la versión más vergonzosa del técnico de Danubio, el vigente Campeón Uruguayo y uno de los dos punteros del torneo Clausura. "¡No, ahora no que viene gente!", se quejaba constantemente.

"Me gusta, me gusta jugar siempre a ganador", admitía a Ovación un rato más tarde, ya sin tanta timidez. "Si soy ganador o no, lo dicen las estadísticas", añadió. Y sus estadísticas contra los grandes marcan que de 11 partidos, les ganó siete. "Lo que intento es que los jugadores no sientan esa diferencia entre el grande y el chico. Ellos son los músicos, los que demuestran si nuestro trabajo es bueno o malo. Y por suerte, desde que estamos en Danubio hemos tenido planteles que han sabido interpretar lo que nosotros queremos. Y en este tipo de partidos, como el del sábado, siempre fueron al frente", añadió Ramos tras recibir las quejas de un hincha de Peñarol y los emocionados saludos de una hincha danubiana.

Es que al entrenador no le ha resultado fácil andar por la calle tras el partido del sábado frente a Peñarol. Muchos lo han mirado con mala cara y otros lo han saludado sin ser hinchas de Danubio.

Ramos es un gran motivador y suele aprovechar diferentes circunstancias para animar a sus futbolistas. El partido frente a los aurinegros no fue la excepción y en la charla previa les habló de muchas cosas: incluso de lo que dijo Bengoechea. "Nos basamos en comentarios, además mis cuñados son hinchas de Peñarol y tengo gente amiga que también es hincha. Sabía que iba a ser un partido duro y que ellos también lo consideraban así. Entonces uno trata de aprovechar todo eso y volcarlo a su favor. Como lo que había dicho Bengoechea de que nos respetaba mucho porque éramos los últimos campeones", contó.

"De todas maneras, el jugador de Danubio tiene algo especial porque está acostumbrado desde las formativas a pelear los campeonatos y por lo general es contra Peñarol y Nacional. Entonces juegan esos partidos de una manera distinta", continuó.

La historia positiva de Ramos frente a los grandes, también incluye su época de futbolista. "En 1989, el año en que fuimos campeones con Progreso le ganamos a los dos. Si no recuerdo mal fue 3 a 1 a los dos. Lo vivía de una manera distinta. Para los jugadores de cuadro chico es la gran vidriera. Y pasa esto que está pasando hoy conmigo. Todo el mundo te saluda. Los de Peñarol te recriminan por qué lo hiciste y los de Nacional te agradecen".

Ramos es de los entrenadores que miran más hacia su casa que a la del rival y es un gran motivador. Ese es uno de sus secretos. "A mí me tildan de canchero y de agrandado. Antes de jugar con Peñarol me preguntaban qué iba a hacer si jugaba Urretaviscaya, pero yo me preocupo de que mis equipos sepan a qué tienen que jugar. Y cuando hacemos ese hincapié a veces nos excedemos en pedir cosas. No soy conformista y creo que eso es bueno y mis compañeros tienen la misma mentalidad. Históricamente Danubio tuvo muy buenos jugadores, pero jugaban y vivían el fútbol de otra manera. Nosotros le agregamos más garra que otros entrenadores", afirmó.

"Y hablo frontalmente con los jugadores, si veo que hay un problema no mando a nadie, ataco yo el problema. Por haber estado tantos años en el fútbol, hay cosas que las palpo. He sido capitán en muchos equipos y hay cosas que notás, que te das cuenta. Mi historia como jugador me ayuda mucho".

No es de esos técnicos que corren antes o después de las prácticas. "Los que hacen eso es porque aún se sienten jugadores. Yo no. Me retiré y al otro día ya era un exjugador. Un día jugué un partido con los veteranos de Chacarita y en una salida me desgarré. Me dije nunca más", contó.

Sin embargo, sus futbolistas se siguen sorprendiendo porque mantiene intacta la pegada. "No sabés, en casa me hice un barcito con todas las botellas que le gano a los jugadores apostando a pegarle al travesaño. Tengo de todo: whisky, lemoncello, ferné".

Ramos sabe que no será fácil, pero quiere lograr lo que nunca nadie consiguió en Danubio. "El sábado antes de entrar a la cancha le dije a los jugadores que me gustaría quedar con ellos en la historia como los únicos en ganar un bicampeonato. Falta mucho y ahora nos van a enfrentar de otra manera, pero el grupo está muy fuerte. Hay mucha juventud, pero está muy fuerte. Hay mucha actitud en el grupo".

El utilero volvió a pintar las paredes.

No todo fue color de rosas para Leonardo Ramos en Danubio. Tuvo momentos difíciles en los que estuvo dispuesto a dar un paso al costado. "Con el profe Matías Eijo tenemos una frase desde siempre: ¿Quién dijo que esto iba a ser fácil?. Cuando pasamos situaciones o momentos de zozobras la utilizamos, y lo único que hacemos es doblegar el esfuerzo: laburar y laburar".

Tras consagrarse como Campeón Uruguayo con Danubio, surgieron algunas chances para que Ramos pudiera salir al exterior. "Pero decidimos quedarnos a completar el proyecto que habíamos iniciado en Danubio. Además, en un momento complicado, después de perder con Rentistas 3 a 0 los dirigentes nos llamaron y nos renovaron el contrato por un año y medio más. Entonces nos parecía mal, como una falta de respeto abandonar el barco después de ese acto de los dirigentes que no muchos tienen", explicó el técnico y contó la razón por la que estuvo a punto de irse.

"Hubo hasta pintadas, diciendo que me tenía que ir, que le estaba haciendo mal al club y a los jugadores. Pusieron cosas feas en la pared del club. Ese fue el momento en que estuve más cerca de irme; a milésimas de segundos. Y siempre lo dije, si no hubiera sido por el utilero, Mario Rodríguez, hoy no estaría en el club. También lo conversé con mis compañeros del cuerpo técnico, pero fue Mario el que me convenció. Él insistió en que no le diera bola a esas cosas y que siguiera para adelante". Fue el utilero, el que volvió a pintar las paredes de blanco.

¡Ayyy, Rentistas!

Al preguntarle si sufrió más con Peñarol o Nacional, respondió: "Con Rentistas. Es un cuadro al que no le podemos ganar. Si le empatamos una vez, es mucho. Siempre perdimos, ¡y feo! Es el rival que más rabia me dio".

Va por Pelusso.

"Si llego al fin del torneo y de mi contrato, voy a ser el técnico con más partidos dirigidos en Danubio. Ahora es Gerardo Pelusso. Me encantaría, es otra razón para quedar en la historia del club. Si estuviera mi viejo estaría superorgulloso de todo esto".

El contrato.

Ramos termina su contrato con Danubio en junio. "No soy futurólogo a distancia. Lo soy, pero de lo que está cerca, por ejemplo el otro día estaba convencido que ganábamos. En junio se verá. Dios dirá si seguimos o si seremos unos desocupados más".

El gran sueño.

"¿A qué quiero llegar en mi carrera? No te voy a mentir, yo quiero llegar a dirigir la selección, pero falta muchísimo. Tengo 45 años y capaz que no me da, capaz que no llego. Pero mi idea es esa. Aunque hoy estoy enfocado solamente en Danubio".

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