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Los documentos que demuestran los cuatro títulos mundiales de Uruguay

El investigador franco-uruguayo Pierre Arrighi saca a la luz en su libro 1924 escritos que legitimizan las estrellas que lleva la Celeste en su escudo.

Pierre Arrighi
Pierre Arrighi

El entonces presidente de la FIFA, Jules Rimet, los dirigentes franceses y la prensa parisina de 1924 coincidieron en presentar el torneo olímpico de fútbol de 1924 como un verdadero Mundial, y así lo confirman más documentos encontrados por el investigador histórico franco-uruguayo Pierre Arrighi, con lo cual queda claro que Uruguay logró cuatro títulos mundiales.

Esos documentos están publicados en un nuevo libro de Pierre Arrighi, Fútbol mundial: los archivos de 1924, que puede obtenerse en digital o papel por los circuitos internacionales del tipo Amazone.com.

Sin embargo, historiadores europeos ignoran u ocultan deliberadamente esa verdad, según Arrighi porque aspiran a ser contratados por la FIFA, una organización cuya historia y entretelones el autor franco-uruguayo conoce profundamente. Desde Francia, donde reside, Arrighi respondió via mail las preguntas de Ovación sobre su obra.

-Usted es autor de 1924, primera Copa del Mundo de fútbol de la FIFA. ¿Por qué edita ahora este nuevo libro sobre el tema?

-Después de la publicación de aquel libro en 2014 surgieron muchos nuevos archivos. Teníamos la prensa oficial francesa y la prensa suiza. Ahora tenemos coberturas decisivas como las de L'Auto (hoy L'Équipe) que son más mundialistas que las nuestras. L'Auto era el cotidiano deportivo más importante del mundo, con un tiraje diario colosal de 400 mil ejemplares durante el torneo de Colombes. También la percepción del proceso se fue afinando mucho, sobre todo en cuanto a la acción decisiva de la “vanguardia francesa” que en 1919 organizó el torneo militar interaliado (con Canadá y Estados Unidos) y en 1920 impuso el Mundial olímpico. No hay que olvidar la autoridad moral: Francia inventó los Juegos en 1894 y la FIFA 20 años después.

- ¿Cuándo y cómo llegó a la conclusión de que 1924 fue un campeonato del mundo?

-La idea quedó clara en 2011 cuando fui a la biblioteca de la Federación Francesa. Los historiadores franceses amigos me decían que no iba a encontrar nada. Pero al compulsar la primera pila de periódicos al alcance de la mano, me di cuenta de que Rimet y los dirigentes franceses, verdaderos organizadores del torneo de 1924, lo habían propagandeado como “Torneo Mundial de Fútbol”. Recuerdo que intercambié entonces con el jefe de las publicaciones de la FFF, Xavier Thébault. “¿Cómo es posible -le dije- que la FFF reniegue de su mayor obra histórica: la invención del Campeonato Mundial de Fútbol?”. La respuesta fue: “Ese rescate lo tiene que hacer usted. Nosostros no podemos ir contra la FIFA”.

Uruguay campeón 1924
Uruguay y su vuelta olímpica en Colombes 1924. Foto: Archivo El País

- ¿Los europeos de 1924 consideraron el torneo olímpico como un verdadero mundial?

-Los contemporáneos europeos, claro, masivamente. ¿Qué quiere decir “verdadero”? Es un concepto olímpico, como todos los conceptos deportivos. Algunos historiadores ingleses dicen hoy que todos los campeonatos olímpicos eran mundiales por definición. Es absurdo. Eran mundiales "potenciales" sí, pero no necesariamente reales. El torneo de fútbol de 1920 en Amberes fue un Mundial potencial, un “Mundial de expectativa”. Se esperaba que vinieran equipos de América (Argentina y Estados Unidos) pero no sucedió. El "mundial verdadero" era aquél que, como las pruebas del atletismo olímpico de 1900 (que fueron campeonatos mundiales), congregaba a equipos de Europa y América, del Viejo y del Nuevo Mundo, de manera efectiva. Ese encuentro realizado definía un Mundial. Pero además, y esto aparece en toda la propaganda de los franceses, el de 1924 fue un "mundial universal", es decir un "abierto" jugado bajo un reglamento que admitía la participación de futbolistas amateurs, no amateurs y profesionales. Esto lo explicó muy bien el secretario general de la FFF, Henri Delaunay, poco antes de la publicación del reglamento de 1924, que él mismo redactó: “En los matches internacionales, la FIFA ignora totalmente el tema del estatuto del jugador, como lo demuestran los encuentros entre países continentales e Inglaterra”. Inglaterra alineaba masivamente jugadores registrados como profesionales desde 1921. ¿Por qué Rimet insistió con eso de que 1924 era “universal”? Primero porque quería “abrir” definitivamente los Juegos y apoderarse de ellos (en eso perdió). Segundo, para recalcar que los campeonatos olímpicos de fútbol eran superiores a los del atletismo (en eso ganó)

- ¿Por qué los europeos cambiaron su visión?

-Los franceses renegaron del mundialismo original, sin duda, por sometimiento, por falta de carácter. Los suizos no tanto. En cuanto a la FIFA, hay que admitir que en 1924 no se pronunció, considerando que no era su papel porque aquello era un torneo convocado por el Comité Olímpico Francés. Pero no se opuso al mundialismo de la Federación Francesa, admitiendo así, de hecho, la realidad del "mundial olímpico". No hay que olvidar, por otra parte, que en aquella época la FIFA era una ruina, sin fuerza, sin fe y sin ambición propia. Muchas asociaciones querían irse y hasta pasada la Segunda Guerra, las verdaderamente mundialistas fueron minoría. Rimet, cuya obsesión era ganar plata, se consideraba antes que nada como un empleado del Comité Olímpico Francés y de la asociación francesa. Sus ingresos provenían de ahí. La FIFA no le pagaba nada porque no tenía ni para publicar un boletín. Muy lógicamente pues, como buen empleado, se limitó a exaltar, como gestores de la gran obra, a sus patrones materiales. Para el Rimet de la época, 1924 fue un “mundial olímpico” o un “mundial de asociaciones”, no un “mundial de la FIFA”. Y hay que aceptarlo así.

Jules Rimet
Jules Rimet, presidente de la FIFA en 1924, tuvo idas y vueltas sobre el tema.

-¿Los historiadores europeos siguen ignorando esos títulos mundiales de Uruguay en 1924 y 1928?

-Hacen como si los documentos no existieran. Y en eso, los universitarios europeos del fútbol no son muy “científicos”. La FIFA paga muy bien, y el gran negocio es obtener un contratito… Pero no se limitan a una indiferencia “pasiva”. Obran activa y meticulosamente, cortando deliberadamente los textos, omitiendo fuentes molestas, deformando citas peligrosas. Paradójicamente, esas manipulaciones constituyen la prueba final del carácter Mundial de 1924: apuntan a que no se sepa.

-Usted señala que la FIFA, hasta 1954, dudaba entre ser "federación internacional" o “confederación continental” ¿Por qué lo dice?

-Este es un elemento clave para entender porqué durante décadas la FIFA no fue vanguardia mundialista sino retaguardia. Nadie lo sabe pero la FIFA anotó en sus estatutos el objetivo de “crear un Mundial” recién en 1954. Es la prueba de que, hasta esa fecha, dejó la gran obra en manos de sus asociaciones. En 1927, cuando los países centrales e Italia quisieron crear la Copa de Europa fuera de la FIFA, como lo habían hecho los sudamericanos con la Copa América, la FIFA lo impidió alegando que esa era prerrogativa exclusiva suya. Era totalmente ilegal, salvo considerar que la federación internacional se convertía en “confederación continental”. En 1930, cuatro meses antes del Mundial, con el acuerdo del Comité Ejecutivo, Rimet e Italia propusieron reemplazar el campeonato de Montevideo por una Copa Paneuropea en Roma. Lo grave es que la FIFA se definió entonces no como organización mundial sino como confederación continental. Y este jueguito duró toda la era Rimet, con el objetivo mediocre y antideportivo de impedir el surgimiento de una confederación europea. De ahí un mundialismo flojo y un europeismo oportunista. Y de ahí el boicot de 1930 y el hecho que 1934 y 1938 fueron en realidad campeonatos europeos extendidos, con arbitraje exclusivamente europeo. Así, simplificando muy poco, puede decirse que la FIFA se convirtió en federación mundialista recién en 1950, y que por lo tanto, los campeonatos mundiales anteriores, desde el de 1924, no le pertenecieron.

-¿Está preparando algún nuevo libro?

-Dentro de unos meses sale una Geografía futbolística de Montevideo, cuya inspiración viene del libro de Luis Prats, Montevideo, la ciudad del fútbol. Son mil páginas con 170 mapas y miles de fotos, presentando el panorama actual de la capital en materia de canchas de todo tipo, tamaño y color. Una manera para mí de estar, aunque sea virtualmente, en Uruguay.

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